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Artículo correspondiente al número 279 (2 al 14 de julio de 2010)
Crecer al 7% está a la vuelta de la esquina. Los cálculos más conservadores prevén aumentos del PIB en torno al 6% para los próximos seis meses, mientras el impacto de la reconstrucción podría impulsar la cifra en 2011. Pero crecer al 7% no tiene gracia si no es sostenible. Revisamos las condiciones para ello y los beneficios que obtendríamos. ¿Sabe una cosa? El esfuerzo vale la pena.
Crecer al 7% está a la vuelta de la esquina. Los cálculos más conservadores prevén aumentos del PIB en torno al 6% para los próximos seis meses, mientras el impacto de la reconstrucción podría impulsar la cifra en 2011. Pero crecer al 7% no tiene gracia si no es sostenible. Revisamos las condiciones para ello y los beneficios que obtendríamos. ¿Sabe una cosa? El esfuerzo vale la pena. Por Sandra Burgos y Cristián Rivas.
La crisis económica parece cosa del pasado. Basta ver los record que marcan las ventas de autos o del comercio para comprobar que el crecimiento del país ha retomado su curso, al punto que los economistas vaticinan un aumento del PIB en torno al 6% para los próximos seis y hasta 18 meses. En La Moneda consideran que, a este ritmo, la meta de crear 200 mil empleos anuales será sobrepasada hasta por un centenar, y no faltan los entendidos que –desde el ámbito privado– ven posible el retorno del mítico y recordado 7% de crecimiento.
¿Un nuevo milagro económico? Todo depende de su extensión en el tiempo, porque una cosa es llegar al 7% y otra mantener la cifra en forma sostenida por una decena de años, como ocurrió entre 1986 y 1997, cuando en promedio crecimos al 7,3%.
| Jorge Desormeaux, Economista, ex consejero del Banco Central |
| La reforma más rendidora: mejorar la educación * No hemos hecho los deberes necesarios como para llegar a crecer de nuevo al 7%, aunque es posible volver a crecer a tasas en torno al 5% o 6%. Todo depende de como se aborden aquellas reformas estructurales que podrían ayudar a tener un salto en productividad. El problema es que las que tienen más rendimiento, ya las hicimos. * Lejos la reforma más rendidora de todas las que quedan es el salto en la calidad de la educación. Pero es una reforma de la que el mundo político no quiere oír hablar, porque saben que aquí hay intereses creados muy poderosos… y eso es especialmente duro para los partidos que tienen mayor vinculación con el colegio de profesores. * Una segunda reforma importante es la modernización del aparato del Estado en general, que no solamente incluye la educación pública, sino la justicia, la administración, la salud, y hasta las Fuerzas Armadas. * También hay que echar mano a la legislación laboral, que es muy rígida y genera una cantidad enorme de distorsiones. El país puede ganar muchísimo con una legislación laboral más flexible, pero que al mismo tiempo compense el riesgo para los trabajadores menos calificados con un buen seguro de desempleo: un mecanismo expedito y que reemplace un porcentaje importante de la última remuneración que haya percibido el trabajador. |
Las condiciones para aproximarse a la meta están dadas. Según el último Informe de Política Monetaria (IPOM) del Banco Central, la trayectoria de la demanda interna tendrá una “expansión significativa” durante 2010. De hecho, fue corregida al alza, de 12,4% a 14,5%. También contribuirá la formación bruta de capital fijo, para la cual se prevé un crecimiento de 23%. A ello se suma el incremento del gasto público y privado, impulsado por la reconstrucción.
Crecer es una gracia, qué duda cabe. Pero el mérito aumenta en la medida en que sabemos qué hacer con ese crecimiento y logramos mantenerlo en el tiempo. Porque esa es la clave para dar el salto al desarrollo, como lo demostraron los países asiáticos (Corea, Singapur, Tailandia, Malasia, Hong Kong) o, incluso, naciones europeas como Irlanda, que pudo sostener tasas del 7% durante 25 años y ostentar en la actualidad el ingreso per cápita más alto del continente, a pesar de la crisis financiera.
Del crecimiento express al sostenido
En el corto plazo, Chile cuenta con dos elementos que ayudarán al objetivo de alcanzar tasas de crecimiento altas: el esfuerzo de reconstrucción post terremoto y los positivos precios de los commodities en los mercados internacionales.
Así, a pesar de fenómenos mundiales que aún preocupan, como la crisis europea, los economistas estiman que es posible que observemos este año algunos trimestres con crecimientos cercanos al 7% o superiores, así como la posibilidad de que 2011 sea un año coronado por un crecimiento de esa envergadura.
Lamentablemente, todos coinciden en que se trata de un impulso de corto plazo. Que si miramos más allá de 2011, no está claro que el país pueda mantener ese nivel de crecimiento. Al contrario, más bien opinan que no hemos hecho las tareas necesarias para ello. Como el crecimiento estándar de un país es inferior al 7%, plantean que si Chile lo consiguió durante la denominada “década de oro”, fue porque aplicó reformas económicas que se tradujeron en saltos cualitativos en eficiencia y productividad.
Tres elementos, a juicio de economistas, coincidieron para dar forma a esa economía del 7%. En el plano político, la recuperación de la democracia y el respaldo que configuró en términos de confianza y visión de largo plazo para los inversionistas.
En el económico, el impulso de reformas clave aplicadas en los años previos (como la implementación del sistema privado de pensiones y su efecto multiplicador sobre el mercado financiero local) y la apertura al exterior, potenciada con la firma de tratados de libre comercio con los bloques comerciales más atractivos del mundo.
Ninguna de esos factores se podría repetir hoy; al menos, con la misma potencia. Por ejemplo, incrementar la apertura externa es difícil, considerando que tenemos tratados de libre comercio con la mayor parte del mundo.
Por lo mismo, algunos expertos dudan que se pueda crecer sostenidamente al 7%. Las preferencias se inclinan, entonces, por entre el 5% y el 6%, dependiendo de que el país aborde las reformas estructurales que podrían nuevamente ayudarnos a tener un salto en productividad. La principal: cambiar a fondo el sistema educacional, porque eso tiene beneficios directos sobre la productividad, aunque perceptibles después de una generación; es decir, 25 años.
| Guillermo Le Fort, Profesor titular Universidad de Chile |
| Las 5 E para crecer • En materia de crecimiento a futuro el problema se puede presentar con las E: empleo, educación, eficiencia del Estado, energía y emprendimiento. • Una educación más efectiva podrá permitir transformar en resultados de productividad y eficiencia la alta escolaridad que existe en Chile. • Somos una economía tremendamente dependiente del costo de la energía, y si no logramos bajar significativamente su costo a través de explotar todas nuestras potencialidades, será difícil volver a recuperar la productividad. • Debemos tener un Estado más eficiente. No se ha hecho una reforma para contar con un servicio público eficiente y reconocido como tal. Se han hecho cambios parciales pero no institucionales. • Debemos generar una mentalidad más desarrollada para emprender y eso tiene que ver con la educación y también con condiciones de competencia en los mercados. Nuestra institucionalidad de la competencia tiene muchos avances por concretar. • Necesitamos esforzarnos por desarrollar mejor el mercado laboral con flexibilidad, pero también permitiendo una mayor participación de las mujeres, para lograr tasas de crecimientos del empleo más sustantivos. |
| Aldo Lema, Economista jefe del departamento de estudios de Security |
| Ojo con la baja natalidad y la mano de obra futura • La base para lograr un crecimiento sostenible es consolidar la estabilidad macro. A veces se genera cierta complacencia con el hecho de que Chile ha logrado una estabilidad que automáticamente perdurará en el tiempo... y eso no necesariamente es así. El desafío radica en revertir el impulso fiscal de los años 2008 y 2009, volviendo a superávit fiscales de la magnitud de los observados en 2006 y 2007. Incluso, superávits que estén cercanos al 8% del producto. • Hay algunos factores que son difíciles de revertir, como la caída en la tasa de natalidad del país, que lleva a que el crecimiento de la población sea sustantivamente menor que el de hace 15 años. Se podría avanzar impulsando una mayor inmigración, de manera que en el futuro la escasez de mano de obra no se convierta en un cuello de botella. • Medidas que apunten a un mejoramiento de la calidad de la educación. Eso está en la agenda del gobierno, pero los resultados seguramente no se verán en el futuro cercano. • El gobierno debería cerrar definitivamente la puerta a la discusión de materias tributarias, porque ante necesidades crecientes de gastos -por factores asociados a elementos transitorios- hay amplio espacio para reasignar recursos. |