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Artículo correspondiente al número 273 (9 al 23 de abril de 2010)
La gloria es esquiva. Y si son varios los que quieren arrebatarla, está claro que hay que trabajar al doble. Ese es el reto que encara nuestro país en un vecindario donde varias estrellas pujan por emerger. Por Cristian Rivas N.
La gloria es esquiva. Y si son varios los que quieren arrebatarla, está claro que hay que trabajar al doble. Ese es el reto que encara nuestro país en un vecindario donde varias estrellas pujan por emerger. Por Cristian Rivas N.
En las últimas décadas las empresas chilenas y el país han registrado sólidos crecimientos, cosa que, sin duda, va muy asociada al orden que se le dio a las finanzas públicas y a que Chile afianzó su posición de seriedad para atraer nuevos capitales. Todo, reforzado por factores como la calidad de la democracia y la seguridad pública.
Esos atributos fueron rasgos diferenciadores que por años nos mantuvieron distanciados del resto de la región, dando pautas al resto en cuanto a crecimiento e inversión. Sin embargo, las cosas han cambiado y ahora muchos países vecinos, como Perú, Brasil, México y Colombia, también se han metido en el club de los mateos. Por eso, no son pocos los que creen que es urgente y necesario preguntarse cuáles son las claves que nos permitirán seguir en posiciones destacadas en el radar de los inversionistas.
Para analizar el asunto, acudimos a Cristián Moreno, director de Análisis para América latina del Banco Santander, quien, desde la capital de las finanzas del mundo, Nueva York, tiene un sitial privilegiado para opinar. De paso en Chile, conversamos con él sobre cuáles son, a su juicio, los cinco aspectos más relevantes a tener en cuenta para la década que viene. Una información que vale la pena considerar, más aún, teniendo en mente que ya se avecina una nueva edición de la cumbre anual de inversionistas que organizan Capital y Santander.
Moreno no titubea y enumera de manera rápida las que, a su parecer son las claves para seguir siguiendo sexy en este entorno más competitivo. Dice que lo esencial es mantener un bajo nivel de riesgo país, base a partir de la cual se pueden edificar con mayor solidez altas tasas de crecimiento y un mayor atractivo del mercado de capitales. Si a eso se añaden más respeto por los accionistas minoritarios y cierto marketing, que aporte información a los inversionistas extranjeros, no hay cómo equivocarse.
Mantener un bajo nivel de riesgo país
Probablemente el principal atributo que valoran los inversionistas a la hora de poner sus ojos en Chile es el bajo riesgo país, índice que no sólo arroja luz sobre la capacidad de pago nacional, sino que en el fondo refleja la salud macroeconómica y la estabilidad institucional.
Echando una mirada a las cifras más recientes, tenemos por ejemplo que el índice de riesgo de JP Morgan divulgado en febrero pasado ubica a Chile en el tercer puesto entre los países emergentes más confiables, con un spread de 132 puntos sobre los bonos del Tesoro de Estados Unidos, superado sólo por Egipto y China y muy por encima de vecinos como Perú (con un spread de 182 puntos), México (195) y Brasil (204).

Cristián Moreno recalca que, mirando hacia adelante, es muy importante proteger ese atributo, para así mantener y atraer inversionistas. “Sin embargo, confiarse sólo en eso sería un grave error, ya que en los últimos años hubo grandes avances en este frente en los principales países de la región, con lo que el atractivo relativo de Chile es cada vez menor”, advierte. Pone como ejemplo que hace 10 años menos del 5% del PIB de la región se producía en países con “grado de inversión” y que hoy ese número es cercano al 80%, ya que muchas economías han subido de categoría.
Diferenciarse por crecimiento
Además del bajo riesgo país, el crecimiento será el factor diferenciador para la década que viene. Más todavía si se tiene en cuenta que América latina, en general, y Chile, en particular, han cedido espacios de crecimiento a otros mercados emergentes, como Asia. Mientras Latinoamérica creció en promedio 3% la década pasada, Asia emergente lo hizo a 7,2% y Europa emergente, 4,3%. En comparación, el crecimiento de Chile es muy bajo: apenas un 3,8% durante toda la década.
Para lo que viene en los siguientes diez años, los economistas de Santander esperan una aceleración del crecimiento en la región a un promedio de 4% por año. “Si bien Chile se encuentra entre los países que más esperamos que crezcan en la zona, ganancias adicionales en crecimiento podrían diferenciarlo. Si se materializan los avances microeconómicos de la agenda de la nueva administración, y ello contribuye a aumentar el crecimiento a niveles del 6%, Chile volvería a diferenciarse”, sostiene Moreno.
Dice además que como el país fue pionero en introducir reformas macroeconómicas en la región, las que marcaron los avances en la disminución de riesgo, lo ideal sería ahora que también fuera el primero en la introducción de los cambios microeconómicos orientadas a
aumentar la productividad y, con ello, potenciar el crecimiento. Diagnostica que en la medida que esto ocurra, aparecerán los proyectos de inversión que estaban esperando.
Más mercado de capitales
La idea que plantea el economista de Santander es que las compañías chilenas deben utilizar con mayor fuerza el mercado de capitales como fuente de financiamiento para acelerar su crecimiento.
Explica que un mercado en que constantemente se están abriendo compañías a la bolsa y se está ampliando la base de capital, no sólo refleja el dinamismo de la economía o las empresas, sino que además está constantemente forzando a los inversionistas a que evalúen los proyectos a los que se les invita a participar, lo que aumenta la visibilidad de las empresas y del país.
Un claro ejemplo de este fenómeno ha sido el boom de las aperturas bursátiles en Brasil, que ha contribuido a que el foco de los inversionistas en la región esté puesto en ese mercado. “En Chile este es un desafío; principalmente, para el sector privado. Creo que hay espacio para que las empresas utilicen más agresivamente el mercado de capitales para financiar proyectos rentables de expansión. Ello permitiría no sólo acelerar el crecimiento de las empresas, sino además maximizar el beneficio de la capacidad de gestión”, acota.
En este contexto, es importante incentivar la participación de sectores que son relevantes para la economía y que no están representados. El ejemplo más claro es el de la minería, donde Chile está entre los principales productores de cobre del mundo y, sin embargo, ninguna de las mayores empresas tiene acciones en bolsa. No se trata sólo de abrir compañías ya existentes, sino de llevar a la bolsa proyectos nuevos que, por sí solos, finalmente tienen también el carácter de empresas. Ello, a juicio de Moreno, fortalecería la llegada de nuevos accionistas al mercado.
Lo relevante, plantea, es que las compañías se den cuenta que pueden acelerar su expansión utilizando el mercado de capitales. En eso, dice que los controladores de empresas en Chile son demasiado cautos en mantener altos porcentajes del caudal accionario, cuando podrían diluir parte de esa cuota para la llegada de otros socios. Más capital = más crecimiento, lo que efectivamente los haría dueños de un porcentaje menor, pero de una empresa más grande.
Respeto por los accionistas minoritarios
En un mercado en que la mayoría de las empresas tiene claros grupos controladores, el cual normalmente tiene más del 50% de la propiedad, el respeto por los accionistas minoritarios es fundamental para mantener y atraer inversionistas.
Moreno aclara que la legislación chilena protege a los accionistas minoritarios en varios temas, como los cambios de control o transacciones entre partes relacionadas. Sin embargo, cree que, más importante que un comportamiento forzado por la legislación, el respeto por los accionistas minoritarios debe estar presente en el ADN de las empresas.
“Uno de los elementos en que los inversionistas perciben muy claramente si son tratados como ‘socios’ es en la calidad y cantidad de información que se les da para seguir la evolución de la compañía. En Chile, si bien se ha mejorado mucho desde la apertura del mercado de capitales, todavía hay empresas que tienen mucho espacio por mejorar en ese ámbito”.
Potenciar el marketing
Para lograr una mayor atracción de inversionistas nuevos, sobre todo extranjeros, Moreno plantea como última clave que la comunicación entregada por las empresas vaya en dos direcciones: por un lado, dice, es importante compartir con los inversionistas los logros y desafíos de la empresa o del país... pero, por otro, también es necesario hacer marketing para, así, estar dentro del radar de los inversionistas foráneos y disminuir las asimetrías de información.
Por otra parte, es importante aprender de la comunidad de inversionistas, lo cual supone identificar a los potenciales, hay que conocer sus necesidades de inversión y tratar de que esa alternativa sea atractiva en el país. En este proceso también se pueden aprender y copiar experiencias exitosas de otros países.
Moreno menciona que si se quiere financiar proyectos de infraestructura, probablemente haya que estudiar el fenómeno de los fondos de infraestructura de Australia, que hicieron una campaña fuerte por allegar recursos de distintos lugares del mundo; mientras que si se quiere financiar vivienda social, hay que analizar la experiencia del Infonavit, en México.
