Poder

Responsabilidad ilimitada

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Dedicada a apoyar la responsabilidad social empresarial, el cuidado ambiental y el diálogo, Casa de la Paz cumple 25 años y suma nuevos proyectos.

Sueños y semillas es el título del libro publicado por Ximena Abogabir Scott, presidenta de Fundación Casa de la Paz, paraconmemorar los veinticinco años de esta institución. Un proyecto que, en su momento, apostó por las “temáticas alternativas”, pero que hoy están instaladas en la sociedad, como la preocupación por el cambio climático y la responsabilidad social. Si en los 80 se enfocaron a generar condiciones para un clima de mayor paz interna, en los 90 se optó por difundir los problemas que acarrearía el cambio climático. “Eso es lo que cuenta el libro, la instalación del tema ambiental desde un puñado de hippies hasta lo que es hoy, un problema de cuya importancia nadie duda”, explica Abogabir.

Los últimos años, mientras se instalaba la problemática ambiental, fueron evolucionando hacia el tema de la convivencia, al notar que el desarrollo sustentable implicaba una negociación entre componentes económicos, sociales y ambientales y que esto se daba en territorios locales. “Ahí vimos una oportunidad de aportar a la sociedad chilena porque, claramente, somos malos para resolver nuestros propios desacuerdos, y aquí el desafío es construir un acuerdo entre intereses diferentes, pero legítimos todos”.

Casa de la Paz funciona como bisagra. Cuando una empresa emprende e impacta a la comunidad, se encargan de explicar quién es el nuevo vecino, sus proyectos y propósitos y, a la vez, incentivar para que se hagan sugerencias, observaciones y reparos.

Lo que viene

Desde su creación, en 1983, realiza talleres en diferentes comunidades, educando en asuntos ambientales y resolución de conflictos. Esa labor la ha llevado a conocer a muchos dirigentes sociales, lo que aumenta su atractivo como interlocutor para las empresas.

El fondo de su preocupación es la responsabilidad social empresarial. “Esta discusión coincidió con lo que hacíamos en la Fundación. Nosotros entendemos que hoy es el sector privado el que tiene el timón del desarrollo, y por eso nos interesa trabajar con empresas privadas, en el marco de la responsabilidad social”, explica Ximena Abogabir.

Por ejemplo, BCI quería mejorar su performance ambiental e invitó a trabajar a Casa de la Paz con sus nueve mil colaboradores en un proyecto que permitió sensibilizarlos a través de un concurso de ahorro de agua, papel y electricidad y “hoy uno puede decir que BCI es una de las empresas que ha dado un paso en esa línea”, cuenta Abogabir. Además, han trabajado con Aguas Andinas, Anglo American, Minera Escondida, Gerdau Aza y Phillips; empresa, ésta, con la que realizaron el recordado proyecto de sustentabilidad llamado Isla de Pascua se ilumina en 2006, para crear conciencia en la comunidad rapanui sobre el ahorro de energía.

En la Fundación trabaja un equipo interdisciplinario de treinta personas, desde paisajistas hasta ingenieros ambientales, pasando por periodistas y antropólogos.

La meta que se han impuesto para los próximos años, más que seguir creciendo, es continuar incidiendo, promoviendo liderazgos jóvenes y reparando en lo que creen que están en deuda: incorporar a las conductas cotidianas los temas que han puesto en agenda.

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