Sergio Rubin: "Decir que este es un Papa populista es un error" - Revista Capital

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Sergio Rubin: “Decir que este es un Papa populista es un error”

Sergio Rubin, argentino y autor del libro El jesuita, es el periodista que más conoce al Papa Francisco. El reportero de Clarín asegura que el Sumo Pontífice es “un severo cuestionador de la especulación financiera, de una economía que no tiene como centro al hombre”, pero que a su vez, “no habla de repartir, sino de dar trabajo”. Sobre la próxima visita a Chile, piensa que Bergoglio podría hacer “una referencia menor” sobre el conflicto con Bolivia.

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Por: María José López

La figura de un hombre de contextura delgada, difuminado entre las cortinas que colgaban del techo del salón, llamó su atención. Corría el invierno de 1992 cuando el periodista argentino Sergio Rubin (59), de Grupo Clarín, terminaba la entrevista televisiva que mes a mes realizaba en un programa de Canal 7 al arzobispo de Buenos Aires, cardenal Antonio Quarracino, cuando notó que alguien, en la esquina del set, intentaba esquivar las luces. “Me sorprendí al ver un sacerdote flaquito que se escondía detrás de los tapices. Usábamos cámaras bastante grandes y se notaba que a él le parecía intimidante todo eso”, recuerda el reportero. Rubin le preguntó a Quarracino: “¿Quién es ese curita?”. “Ah”, me dijo él, “es mi nuevo obispo auxiliar, el padre Jorge Bergoglio”. El ex provincial de la Compañía de Jesús en Argentina tenía entonces 55 años.

Fue el primero de varios encuentros. Rubin cubría noticias religiosas, por lo que comenzaron a toparse seguido. Al morir Quarrancino, en 1998, Jorge Mario Bergoglio fue su sucesor, convirtiéndose en el primer jesuita al frente de la curia porteña. Según cuenta el biógrafo, por entonces “Francisco” ya contaba con un gran ascendiente sobre el clero de la ciudad. Sobre todo en el sector más joven. “Gustaba su afable cercanía, su simpleza, su sabio consejo. Nada de eso cambiaría con su llegada al principal sillón de la arquidiócesis primada (…). Habilitaría un teléfono directo para que los sacerdotes pudieran llamarlo a cualquier hora ante un problema. Seguiría pernoctando en alguna parroquia (…), continuaría viajando en colectivo o en subterráneo y dejando de lado un auto con chofer”, relata el libro El jesuita...

“(En Argentina) hay una tensión muy fuerte. Y no puede venir en este marco. No es UN país que él visita, es SU país. (…) Tiene que estar preparado el terreno para que su visita deje huellas y que no genere más divisiones ni polémica”.

“Puede haber una referencia menor sobre el asunto (Bolivia), pero no más. Él ya habló, ha invitado al diálogo, ha dicho que ese es el camino. Tal vez cuando esté en Chile recuerde eso, que hay que solucionar los problemas dialogando”.

“Él asumió en un contexto tremendo. De peleas en la curia romana, denuncias de corrupción, había renunciado un Papa, estaba el tema de la pedofilia. Y él avanzó en todos esos frentes. Me parece que le está tratando de cambiar el aire a la Iglesia”.

“Es cierto que tiene una preocupación por la gente que está marginada en América Latina y, bueno, eso a la izquierda le debe gustar. Pero por otro lado, él está en contra del aborto. ¿Y la izquierda de eso qué opina?”.

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