Poder

El mea culpa de Salah

“Asumo toda la responsabilidad, ¿Pero qué? ¿Hay que renunciar? ¿Eso es asumir la responsabilidad? Yo creo que no”, dice el presidente de la ANFP, a dos meses de la eliminación de Chile. Sobre el caso facturas asegura: “Fue un descuido administrativo que no tiene nada que ver con los actos delictuales de las administraciones anteriores con que nos han querido comparar”.

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Por María José Gutiérrez
fotos: verónica ortíz

Es lunes, y el presidente de la ANFP no está con ganas de celebrar su cumpleaños número 68. Le llevaron una torta al almuerzo que tiene todas las semanas con la directiva que encabeza. Pero no le cantaron, ni le dieron regalos. Muchos no sabían que era su día. Arturo Salah no es precisamente un hombre extrovertido, sino más bien tímido y bajo perfil.

Es un día “raro y triste”, dice el cumpleañero. En la recepción hay ramos de flores que despiden a Roberto, el chofer de Salah que murió el día antes producto de dos infartos. Hablaron ese domingo –pocos minutos antes de que el que fue su conductor por más de dos años comenzara con un fuerte dolor que lo llevó a la urgencia– porque tenía que pasarlo a buscar para llevarlo al estadio Monumental a entregar una copa a Colo Colo que se suponía que ganaría el campeonato, cosa que tampoco pasó. “Es un golpe fuerte para todo el mundo. Estaba sano, había estado con él el viernes”, dice Salah visiblemente afectado.

En su oficina en el segundo piso de la sede en Peñalolén hace frío. Siempre baja al mínimo el aire acondicionado porque es muy acalorado. No se saca la chaqueta, donde tiene pegado un pin de la ANFP, y muy tranquilo se sienta en un sofá de cuero verde. Tiene ganas de irse luego a su casa, dice, a compartir con sus cuatro hijos, sus cuatro nietos y su mujer, Elisa Cabiati. Fue ella quien lo puso en la palestra las últimas semanas, tras la revelación de un diario sobre viajes que realizó Salah con Cabiati –al igual que otros dirigentes con sus cónyuges– y que fueron facturados a ANFP...

“Hemos ido avanzando mucho. Vamos a terminar el año bien, con una corporación que está normalizada. Uno se olvida de que llegamos cuando esto estaba en cenizas”.

“(La eliminación) nos duele, es un fracaso, realmente. Si bien obtuvimos muchas otros logros deportivos, quedamos afuera del mundial, que era indudablemente el objetivo más importante. Y eso es un golpe duro que nos va a costar”.

“Que alguien (Harold Mayne-Nicholls) me diga que no me gusta el fútbol, cuando dediqué mi vida a esto y es mi pasión y teniendo otras alternativas de vida… porque además estudié, soy ingeniero y podría haberme dedicado a la ingeniería”

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