Poder

Keith Hampton: “Las redes sociales por sí solas no son suficientemente poderosas como para cambiar una elección”

El profesor de la facultad de Comunicación Humanidades y Ciencias de la U. del Estado de Michigan, tiene una visión optimista de las redes sociales: cree que profundizan las relaciones y que no influyen a la hora de votar. “No pienso que la gente por utilizar la tecnología sea peor que antes. Creo que somos mejores”, sostiene.

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Keith Hampton nada en contra de la corriente. Mientras la mayor parte de los analistas a nivel mundial asegura que Donald Trump ganó gracias a las redes sociales –incluso así lo ha dicho el mismo candidato-, el doctor en sociología de la U. de Toronto y académico de la U. del estado de Michigan piensa lo contrario.

Y es precisamente esto lo que expondrá hoy en Conferencia Internacional COES (Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social) en la UAI de Viña del Mar: cómo las nuevas tecnologías y redes sociales pueden estar cambiando nuestras sociedades y la democracia.

Lo que Hampton sostiene es que las redes sociales han hecho que tengamos relaciones más persistentes que en el pasado y con un contacto más invasivo. “Cuando vivíamos en pequeños pueblos teníamos una red social que se quedaba con nosotros durante la vida, pero al movernos a la ciudad y con la industrialización, eso cambió y perdimos mucha vida social. Ahora, con las redes sociales se completa el círculo: nacemos en una red y a medida que avanzamos en nuestra vida esos lazos sociales se mantienen con nosotros para siempre. Para mejor o peor”, señala.

-¿En qué sentido?

-Nuestras relaciones solían abocarse a ciertos lugares específicos; nuestro trabajo, en casa con la familia, los amigos, la iglesia, etc. Ahora tenemos un contacto persistente con todos todo el tiempo.

-Pero un contacto más superficial…

-Algunas personas dicen que esos pequeños pedazos de información que recibimos, no terminan en nada, que es una pérdida de tiempo, pero estos pedazos de información pueden revelar mucho. Y lo que encontramos es que las personas que utilizan más la tecnología tienden a ser más conscientes de las opiniones políticas de sus familias y amigos. Esa conciencia tiende luego a reducir la discusión de esas opiniones en otros espacios sociales: las personas se dan cuenta que hay una diversidad mayor a la que esperaban y eso hace que luego las conversaciones cara a cara se reduzcan. Esto puede tener implicancias en nuestra participación en la democracia, porque la  gente no quiere hablar de política. Sin las redes, la gente asumía que sus familiares o amigos compartían su posición política, pero ahora se dan cuenta de que los otros tienden a estar en desacuerdo con ellos más de lo que creían. Y como resultado, no están dispuestos a tener una conversación de política, porque temen que va a haber algún tipo de conflicto.

Con estos pedazos de información que se publica en las redes, las personas tienen conciencia no solo de opiniones políticas, sino de cosas desafortunadas  de sus amigos: pérdidas de empleos, problemas de salud. Y eso tiende a relacionarse con mayores niveles de estrés.

-¿Cree que eso influye en una visión más negativa de cómo está el país, la economía, la seguridad?

-Esa es una buena pregunta, no lo sé.

-Hay quienes sostienen que Facebook está controlando nuestras mentes al ponernos mensajes a los que somos más susceptibles. ¿Cree que debiéramos limitar las redes sociales?

-Creo que los límites debieran estar en la privacidad de los datos y cómo se usan esos datos para publicidad o comercial. Pero no pienso que la gente por utilizar la tecnología sea peor que antes. Creo que somos mejores.

Twitter y Trump

-¿Cuál es su opinión sobre las noticias falsas y el peso que tienen en el voto?

-No creo que las noticias falsas hayan tenido un impacto muy grande en la elección presidencial. Cuando analizamos quién cambio su votación de la elección anterior a esta –de demócrata a republicano-, tendieron a ser hombres blancos que no fueron a la universidad, que vivían en pequeños pueblos y localidades rurales. Al mirar esa demografía, ese grupo es el que menos usa internet, o los que lo hacen con menos frecuencia. Es la población menos online. Entonces me cuesta creer que las noticias falsas, que fueron sobre todo online impactaron a aquellos que estaban más desconectados. La otra evidencia que tenemos es que la gente que estuvo expuesta a estas noticias tendió a ir a contrastar la información con otras fuentes. Las personas no tienden a ser tan susceptibles a la propaganda como pensaríamos. Donald Trump levantó conciencia sobre intolerancia, creó una situación de miedo ante los inmigrantes y levantó esos miedos ante población mayoritariamente blanca de pequeños poblados. Eso tuvo mucho más impacto que las noticias falsas.

-Trump utiliza mucho Twitter. ¿Cree que es una buena forma de meter sus ideas? ¿Es bueno para la democracia?

-Creo que el uso de Trump de las redes sociales, sobre todo de Twitter, le sirve a él para aumentar su tiempo en medios regulares como la TV. Sus afirmaciones en Twitter tendían a ser grabadas y transmitidas ampliamente por la TV. Solo 20% de los americanos usa Twitter, por lo tanto, su impacto por esta red social probablemente era muy bajo. Pero sí le sirvió para atraer a otros medios de comunicación: cada vez que twitteaba algo inapropiado, llamaba la atención de la TV. Y eso probablemente le sirvió más a su campaña.

-¿Qué impacto pueden tener las redes en nuestras elecciones? Aquí todos los candidatos presidenciales utilizan Facebook, Twitter, Instagram.

-Las personas que utilizan las redes sociales tienden a ser más propensas a votar, a estar más involucrados en política. Por lo que aumenta la actividad en personas que ya es probable que voten por ellos. No estoy seguro que tenga un impacto en las personas que votan en otra dirección.

-¿No cree que son suficientemente poderosas?

-Las redes sociales por sí solas no son suficientemente poderosas como para cambiar una elección. No creo.

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