Poder

El metro de Santiago: Una obra pública de todos

-

Por: Angel Soto, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de los Andes

A propósito de la discusión respecto de la autoría y la inauguración de las obras públicas, así como las próximas líneas del metro de Santiago, hay que recordar que el ferrocarril metropolitano es un ejemplo de continuidad impulsada desde el Estado que no sólo traspasó distintos gobiernos, sino que continuó  a pesar de las profundas diferencias que hubo entre ellos como fueron los presidentes Jorge Alessandri, Eduardo Frei Montalva, Salvador Allende y Augusto Pinochet. Aún más, la idea estuvo presente durante toda la primera mitad del siglo XX, como bien afirma Rodolfo Rojas en su trabajo Metro de Santiago. La historia de una red que transformó la capital de Chile (2015).

Efectivamente, en 1917 Hernán Edwards presentó un primer proyecto, al cual le sucederían en 1925 y 1928 los de Luis Lagarrigue, en 1932 el de Karl Brunner y en 1940 el de Alberto Fellenberg, cuyo plano se tomó como base para el trazado final. A partir de entonces continuarán nuevas propuestas, siendo el Informe del Ferrocarril Subterráneo de Santiago en 1962 -bajo el gobierno de Alessandri- el antecedente más inmediato a la propuesta liderada por el arquitecto Juan Parrochia en 1965, ya durante el mandato de Frei.

Parrochia - quien años más tarde ganaría el Premio Nacional de Arquitectura-, asumió como Jefe de la Oficina del Plan Intercomunal de Santiago en 1960 y cuatro años más tarde sería nombrado Secretario Técnico de la Comisión Metropolitana de Tránsito Rápido, que debía solucionar los problemas de transporte de la capital.

En su libro Santiago en el tercer cuarto del siglo XX. El transporte metropolitano en Chile. Realizaciones de metro y viabilidad urbana (1980), señala que además se incluyeron otros proyectos. Pero sería con el impulso del Ministro de Obras Públicas Edmundo Pérez Z., cuando en 1968 se contrató unas asesoría francesa con el objetivo de retomar la vieja idea de construir un ferrocarril metropolitano, proyectando su puesta en marcha para 1990.

La primera etapa se inició cuando el Presidente Frei y los Ministros de Hacienda Andrés Zaldívar y Obras Públicas y Transporte Sergio Ossa P., firmaron el Acuerdo de Iniciación del Metropolitano de Santiago, que estableció un financiamiento que no podía recurrir a nuevos impuestos ni al recargo de los existentes, por lo cual se contempló un crédito que otorgó el gobierno francés, el que a su vez asesoró en la construcción.

De esta forma, la noche del 28 de mayo de 1969 se iniciaron las excavaciones en Las Rejas con Alameda dando comienzo a las obras de la línea 1, las que fueron continuadas por Salvador Allende y Augusto Pinochet, quien finalmente inauguró la primera etapa el 15 de septiembre de 1975 con el trayecto entre las estaciones San Pablo y La Moneda.

La historia que sigue, es conocida. Tras el retorno a la democracia, los distintos gobiernos han hecho su aporte hasta el presente, en una obra que no hay duda, es de todos.

Comparte este artículo:
  • Cargando