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Alejandro Guillier: “La fotocopia podría ser una falta a la ética, pero no es un delito”

El candidato por el pacto Fuerza de Mayoría asegura que prefiere el segundo gobierno de Bachelet, que le gustaría un perfil como Ricardo Ffrench-Davis para ministro de Hacienda y que no se trata de crecer-crecer-crecer. “Veo demasiado conservador incluso al progresismo, pero esto no es más radicalidad peligrosa, al revés”, dice.

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Por: María José Gutiérrez
Fotos: Verónica Ortíz

Ala 1 de la tarde, Alejandro Guillier aparece en su oficina en el ex Congreso Nacional. Camina con toda tranquilidad. Ni él, ni su grupo de asesores parecieran estar preocupados. A pesar de que han pasado dos días desde la publicación de un reportaje que reveló que el candidato presidencial pagó 19 millones de pesos a la empresa Beltrán Asociados SpA, ligada a su asesor legal Omar Beltrán, por cuatro informes con información copiada y pegada desde la página web del Senado. Pero aquí solo hay calma. Mientras sus asesores de prensa, Carlos Concha y Luis Conejeros, y su jefe de gabinete, Enrique Soler, conversan, comen galletas y toman café, una mujer maquilla al senador. Es la primera vez que lo hace para una entrevista escrita, dicen en su equipo. Estaba saliendo demasiado brillante en las fotos.

Sobre la mesa tiene tres pasajes a Calama. A las 5 de la mañana se embarcará en un vuelo junto a Concha y Soler para participar en la fiesta de la Virgen de Ayquina, el segundo evento religioso más importante del norte de Chile después de La Tirana. “¡Cómo no soy categoría preferente con todo lo que viajo!”, reclama al ver su ticket impreso.

Mientras toma un té con una sacarina, cuenta que a Beltrán lo contrató poco tiempo después de asumir como senador por la Segunda Región –“chupalla, tendríamos que ver la fecha exacta”, dice–, para cubrirse del trabajo que se hacía en otras comisiones, donde él por ser independiente, no tenía a nadie que pudiera reportarle lo que pasaba. “¿Cómo se protege uno? Tienes a alguien que se dedica a hacer seguimiento de los temas que te interesan y que te van entregando informes, comentarios, análisis. Fíjate en esto y en esto, te marca con plumón”, explica.

-Pero un solo documento estaba destacado. Y hay extractos completos textuales a lo que estaba en la página web del Senado.

-Porque muchos me los pasan, yo los miro y los tiro a la basura. Cuando trabaja como periodista, siempre boté todo lo que usaba. Si alguien me dice ¿y este punteo? Ya no lo tengo. Yo trabajo así.

-¿Está de acuerdo con que se pague por información que está de manera gratuita en la página web del Senado con platas fiscales?

-Pero si él no está por servicio o por informes. Yo lo tengo contratado por un paquete. Él tiene una misión, me mantiene al día. Si los periodistas conocieran lo que es el trabajo de la oficina de un senador, la cantidad de proyectos que llegan, de informes que te tienes que leer, es imposible. Y después reclaman. “Ah, no leyó el proyecto”. ¿Serías capaz de estar en 27 comisiones habiendo revisado todos los proyectos?

-Carlos Peña se preguntaba, ¿el Alejandro Guillier periodista hubiera aceptado su explicación como senador sobre los informes?

-Sí, porque yo no tengo mala fe de las personas. ¿Qué sentido tiene contratar a alguien por un millón para que haga algo que no me sirve? Yo trabajaba como periodista igual. En la revista Hoy, Eliana Castillo, la documentarista, me fotocopiaba la información que necesitaba de un tema. ¿Estaba plagiando ella por eso?

-Entonces no hace ningún mea culpa …

-Al contrario. Y además se ha tratado mal a alguien por la pura presunción de que hay trampa. Revisen mis cuentas bancarias. Que el fiscal investigue lo que quiera.

-¿Es justo que la fiscalía investigue al Senado a partir de sus cuestionadas asesorías?

-No, eso es una violación de las normas legales. Un fiscal no puede andar por la calle y decir “a usted la voy a investigar”. El fiscal puede investigar cuando hay antecedentes que revelen una presunción de un delito. De-li-to. La fotocopia podría ser una falta a la ética, pero no es un delito.

-Usted primero dijo que los periodistas estaban en su contra, los bancos, ¿ahora los fiscales?

-Hace tres días la CAM se atribuyó la autoría de un atentado. No ha habido ninguna acción de los fiscales para investigar eso. ¿No te parece extraño que anden preocupados de los copy paste? ¿Cuáles son los criterios de urgencia que tiene la fiscalía? ¿Por qué sale ahora?

Ffrench-Davis, el ministro de Hacienda

En la pantalla de su computador se ve un Alejandro Guillier en parka, con nieve, portando el banderín de Colo Colo. Fue en julio de 2016 cuando el senador viajó a la Antártica con la Comisión de Defensa del Congreso. En ese viaje nació el gesto de su campaña: con los dedos pulgar, índice y meñique levantados, el símbolo de la garra blanca. Para hacerle una broma al comandante en jefe de la FACH, que era hincha fanático de la UC, Guillier posó en una foto haciéndolo. A su regreso, le comentaron que esa mano puesta igual frente al pecho significaba amor en lenguaje de señas. Entonces lo transformó en su símbolo de campaña.

Esa foto es la única que el candidato tiene en su oficina en calle Morandé.

-¿Cuánto va a crecer el país en un eventual gobierno suyo?

-La economía chilena con los actuales estándares no va a andar a más del 3,5%. Es el piso haciendo más de lo mismo y con un poquito de suerte de que los precios de exportaciones se mantengan mejorando.

“Un fiscal no puede andar por la calle y decir ‘a usted la voy a investigar’. El fiscal puede investigar cuando hay antecedentes que revelen una presunción de un delito. La fotocopia podría ser una falta a la ética, pero no es un delito”.

-¿Cómo pretende impulsarlo?

-Primero, hay que retomar el liderazgo de país exportador, diversificando su matriz productiva y agregando cadena de valor a partir de actividades que ya tienen expertise. En segundo lugar, tenemos que ir a los megaproyectos, los megapuertos, la integración con los vecinos. Y tenemos que avanzar fuerte en energías renovables y subir a Chile a lo digital con la fibra óptica.

-¿Va a subir o bajar impuestos a las empresas y a los ricos?

-En el caso de las empresas, ya se hizo la modificación tributaria y hay que esperar que esté en régimen. Ahora, un impuesto al 1% más rico, medido en función de sus activos financieros, permitiría resolver el problema de canasta básica para quienes lo necesitan y tendría un tremendo impacto social. Donde sí podemos mejorar es en las pymes, simplificar más el procedimiento y establecer algún tratamiento un poco distinto.

-¿Privatizará o endeudará parte de Codelco para financiar sus proyectos?

-No.

-¿Sistema de pensiones con o sin AFP?

-Vamos a abrir el debate porque este gobierno no creo que logre aprobar el proyecto. Para que esto subsista, las modificaciones a las AFP son tan profundas que no van a ser las AFP actuales. Al pilar privado hay que agregarle un mayor compromiso con el pilar del Estado, no sólo en el pilar solidario.

-Entre crecimiento y medioambiente, ¿con cuál se queda?

-Yo creo que es un falso dilema. Dominga lo que está demostrando es el fracaso del sistema de evaluación de impacto ambiental. Hay que repensarlo y rediseñarlo. ¿Cómo? Con descentralización, donde cada región dentro de una línea estratégica nacional define el uso de su territorio. Y además, hoy no se puede estar arbitrariamente en Santiago parando proyectos o llamando por teléfono. Si eso le pasó a Piñera también.

-¿Cree que Dominga se debió haber aprobado?

-Creo que Dominga entró en la contradicción en la que están todos los proyectos más o menos significativos. Porque se está mezclando lo técnico y lo político. En Dominga se llegó a una situación absurda. ¡Si todos queríamos la inversión! Necesitamos trabajo y el país tiene que crecer. Pero por qué los empresarios no hacen una evaluación razonable si ya saben que hay cosas que hoy no se las van a aceptar.

-Usted fue de los pocos que le bajó el perfil a la salida del equipo económico del gobierno…

-A ver, cuando un ministro dice una cosa y otro dice otra, cuando un técnico dice una cosa y otro dice otra, quiere decir que el sistema es el malo. No sirve de nada la salida del ministro si no somos capaces de definir un mejor sistema acordado con todos los actores. Ellos tenían una contradicción dentro del gobierno, entonces había que cortar por algún lado, y la presidenta cortó.

-En los zapatos de la presidenta, ¿a quién hubiese respaldado, al ministro Valdés o a Marcelo Mena?

-Es que eso es entrar al tema por donde no tiene ningún sentido. Hagamos la planificación del uso del territorio y simplifiquemos los procesos.

-¿Se siente más afín a la escuela de Rodrigo Valdés o de Alberto Arenas?

-No sé, yo no soy economista.

-Pero va a tener que elegir ministro de Hacienda en un eventual gobierno. ¿Pondría, por ejemplo, a alguien como Andrés Velasco?

-Tengo el mayor respeto por Andrés, pero un candidato nunca da los nombres de su gabinete antes. Eyzaguirre fue buen ministro, pero me gustaría más un perfil como Ricardo Ffrench-Davis que sabe que el crecimiento tiene que ser sustentable con el medioambiente, con la comunidad, con la descentralización del país, con tecnología más verde. No se trata de crecer-crecer-crecer. Porque nadie te lo va a aceptar. Lo nuestro es crecimiento con empleo de calidad y seguridad social.

-¿Cree que Valdés lo hizo bien?

-En Chile, los administradores de las finanzas dirigen la economía y no los economistas desarrollistas. Manejar las cuentas fiscales lo más ajustaditas posible es una virtud, pero no es el administrador de la caja fiscal el que decide por dónde va un país. En Chile, se le dio demasiado peso al administrador de la caja y poco a los que tienen que encargarse de las políticas de largo plazo, entonces por eso terminamos manejados por la caja chica.

“No se trata de subsidiar cachos”

-En sus discursos, ha sido muy crítico de algunos sectores empresariales. Ha hablado del abuso de los millonarios y de la colusión. ¿Los empresarios chilenos son poco éticos?

-Más que calificar, porque es una generalización muy grande, en el norte tenemos traumáticas experiencias en minería. Esa minería no va a prosperar en la Quinta Región. Es inviable porque el deterioro ambiental que allá se tolera no se va a tolerar en Valparaíso.

-Pero le estoy preguntando sobre los empresarios…

-Cuando yo he criticado esos métodos de producción, ¿Calama te parece digno? ¿Tocopilla? Ese capitalismo no queremos, queremos capitalismo moderno. Las empresas chilenas han tenido éxitos notables: la fruta fresca, el vino. El problema es la poca diversificación de la matriz productiva. Se han quedado mucho en lo que saben hacer. Queremos que el Estado genere incentivos para ir más lejos, crear condiciones para que el privado haga el emprendimiento.

-¿Cómo pretende tender puentes con este sector? ¿Impulsando las concesiones, por ejemplo?

-En la fibra digital puedes concesionar el troncal a una empresa que no sea proveedora de servicios. Lo mismo en la energía. No se trata que el Estado se meta donde no debe. Este tiene que mirar a 25 años más y decir a dónde hay que ir y crear todos los incentivos para que los empresarios tengan reglas del juego claras.

-¿Cree que hay que terminar con la libre flotación cambiaria, como se le “coló” en el programa?

-Es que esa fue una discusión. La libre flotación ha sido acertada, pero puedes generar ciertas garantías al exportador pyme. No se trata de subsidiar cachos que no tienen salida. Pero dentro de los instrumentos del Banco Central, hay que tratar que exista una mayor estabilidad al tipo de cambio para no tirar de espalda a un pequeño productor.

-¿Qué medidas va a tomar en contra de –cito sus palabras– “las fuerzas voraces de las transnacionales que dilapidan nuestros recursos y explotan a nuestra gente”?

-Más que contra las transnacionales, cuáles son las reglas del juego que Chile pone: lo que se permite en Calama o Tocopilla no se va a permitir en la zona central. Si lo digo así, todo el mundo me va a entender.

“Me gusta más el segundo gobierno de Bachelet”

Alejandro Guillier votó por Patricio Aylwin, Eduardo Frei y Ricardo Lagos. No pudo participar en las elecciones de 2005 ni en las de 2009 porque estaba en medio de un juicio por haber utilizado cámara oculta con el juez Calvo mientras era jefe de prensa de CHV (ver recuadro). En 2013 votó por Bachelet.

-¿Qué hay que reformar y qué es lo que hay que profundizar de las reformas de Bachelet?

-La tributaria se puede simplificar, pero no le vengan a bajar los impuestos a los ricos. La reforma laboral chilena no tiene nada distinto a las que tienen los países capitalistas modernos, pero hay una cosa que mejorar: la titularidad sindical. En la reforma de educación, hay que dejar claro que somos partidarios de la educación mixta, pública, privada o particular subvencionada. Pero no pueden lucrar con platas públicas. Los proyectos privados deben tener libertad, porque en el siglo XXI la gracia es la innovación, el cambio, lo creativo. Me parece bien la gratuidad, pero si hay gente que quiere pagar, que lo haga. Y tenemos que entrar a la revolución en el aula, con nuevos métodos de enseñanza.

-¿Es partidario de la selección en los colegios de excelencia?

-Puede ser un estímulo que haya un número de colegios de alta selección. Me gustan los colegios con vocaciones distintas. Tuve tres hijos, los dos mayores fueron al Manuel de Salas, que es donde fue mi señora, pero el menor salió artista y no encajó nunca. Al tercer año lo sacamos porque era un cabrito flaquito que no atinaba con el mundo, lo llevamos a un colegio artístico y floreció. En eso la sociedad tiene que ser más tolerante y permisiva a que no todo tiene que ser tan regulado, es una cosa muy del siglo XX.

“Eyzaguirre fue buen ministro de Hacienda, pero me gustaría más un perfil como Ricardo Ffrench-Davis que sabe que el crecimiento tiene que ser sustentable con el medioambiente, con la comunidad, con la descentralización, con tecnología más verde”.

-¿Este segundo gobierno de Michelle Bachelet es mejor que el primero?

-A mí me gusta más el segundo, porque Chile necesitaba hacer los cambios. Estos cambios, ojo, se los planteó hace mucho tiempo la OCDE, porque tiene pésima distribución de la riqueza. Todas las reformas: salud, educación, previsional, laboral, todas había que cambiar.

-¿Por qué cree que tiene tan baja aprobación la presidenta entonces?

-Primero, porque todos quieren la reforma educacional, pero todos la quieren distinta. Segundo, las reformas estructurales se notan en el largo plazo porque en lo inmediato te generan una nueva realidad que estresa a los profesores, alumnos, contadores, etc.

-¿Este gobierno ha tenido mala pata?

-Eso de la mala pata es tan discutible, porque son ciclos. Cuando estaba el superciclo de las materias primas, todos sabíamos que no iba a durar mucho tiempo. Tuvimos un tremendo superciclo y no capitalizamos esa plata, la gastamos como gasto corriente.

“Veo demasiado conservador incluso al progresismo”

-¿Cómo le cayó el comentario de Girardi de que usted era un castigo para el PPD?

-Él lo dijo en otro sentido: yo soy la demostración del fracaso de los partidos de desarrollar sus propios liderazgos y que tienen que ir a un independiente para que los represente. Esto no había pasado nunca en la historia de Chile.

-Jorge Navarrete dijo que usted era un desastre y Mariana Aylwin que muchos DC votarían por Piñera. ¿Por qué cree que genera anticuerpos en la propia NM?

-Primero, porque no soy parte del establishment y a los miembros de este les cuesta mucho ser reemplazados. Dos, los partidos han sido históricamente muy disciplinados y jerarquizados, y de repente se mete un independiente. Y por algo es independiente uno: uno tiene un carácter distinto, no responde a cúpulas sino a la ciudadanía, entonces les produce una tensión.

-Pero ser independiente le ha traído un montón de problemas también. Para partir, en el financiamiento de su campaña. ¿No se arrepiente?

-No. Habría sido más fácil ir por un partido si mi objetivo fuera ganar una elección. Quiero ganar y marcar una diferencia. Cuando hablo de descentralizar, digo: repartir poder a las regiones y menos para el Ejecutivo. ¿Por qué tiene que ser el Serviu el que resuelva la situación social de una niñita madre soltera con la guagüita que no tiene casita? ¡Qué va a ir a arreglar el ministerio ahí, que lo haga el municipio! Este tipo de cambios, que le entrega poder a la ciudadanía, los descoloca.

-¿Qué lo diferencia de la candidatura de Beatriz Sánchez?

-Uno no puede perder de vista que tiene que asegurar ganar y que va a ser capaz de hacer gobierno y, por lo tanto, necesitas de partidos políticos que te ayuden, de diputados, de senadores, de alcaldes, de concejales. El Frente Amplio no los tiene. ¿Cómo gobierna?

-¿Si no pasa a segunda vuelta va a apoyar al Frente Amplio?

-Nunca un político te va a decir que va a perder. El que lo dice es un torpe. Tampoco muestra las cartas antes, porque aquí dicen que todo se negocia, ese es el arte de la política. Dicho eso, voy a ganar. No estuvimos en la competencia política hasta ahora. Empezamos a desplegar la campaña hace dos semanas y algo en la recolección de firmas, pero no estuvimos en los debates, recorriendo el país, hablando en los medios, no tuvimos franja y aguantamos bastante bien.

“Veo demasiado conservador incluso al progresismo, pero esto no es más radicalidad peligrosa, al revés. Para serte sincero, yo creo que los dos (DC y FA) son muy convencionales”.

-Dentro de la centroizquierda, ¿su proyecto político es más cercano al del Frente Amplio o de la DC?

-La DC no quiso ir conmigo y lo dijo expresamente, por lo menos una parte importante de la DC. A lo mejor, si hubiera sido otro el candidato habrían ido. Creo que tenían otras definiciones más complejas de tipo programático. Estamos todos tratando de leer este nuevo Chile. Tengo una visión de la política no desde las estructuras. Veo demasiado conservador incluso al progresismo, pero esto no es más radicalidad peligrosa, al revés. Para serte sincero, creo que los dos son muy convencionales.

Encuestas y ganas

-¿Cree en las encuestas?

-¿En Chile? No. Además que la prensa no las sabe manejar.

-Pero su candidatura se levantó a base de encuestas.

-No, porque en las internas del partido ganaron los que me querían apoyar a mí.

-Porque marcaba en las encuestas más que Ricardo Lagos.

-Estás confundiendo el termómetro con el fenómeno.

-El fenómeno se mide con encuestas. Y estas apuntan más a Sebastián Piñera. ¿Si no sale presidente, qué quiere hacer? ¿Piensa volver al periodismo?

-Tengo cuatro años de senador. Soy senador en ejercicio, estoy en la mitad de mi período. Voy a pasar a la segunda vuelta y voy a ganar.

-¿Pensó alguna vez que sería candidato presidencial?

-Cuando era periodista nunca me imaginé una carrera política y, a lo más, alguna vez la idea de ser senador. Ser candidato presidencial no estaba dentro de lo que yo veía. Pero, puesto en un trance histórico, no voy a escabullir mi responsabilidad, decidí asumir y aquí estoy. No he obligado a nadie y fui asumiendo las responsabilidades en la medida que se fueron dando los hechos y estoy feliz. Es una experiencia enorme, maravillosa. Ahora, a diferencia de campañas que se prepararon con años de anticipación, lo mío se precipitó en meses y eso hace más difícil formar equipos, redes, tener recursos y ha sido un poquito sobre la marcha.

-Muchas personas se preguntan si de verdad tiene ganas de ser presidente.

-Es que para un político profesional esto es todo. A mí fueron las circunstancias las que me pusieron aquí, y asumir la responsabilidad. Pero en este país falta gente que mire de afuera lo que está pasando en la política. Yo tengo la suerte de tener esa visión.

-Está dispuesto usted y su familia a estar bajo un escrutinio permanente de todo lo que hace y lo que hizo...

-Ya se acostumbraron. Mi familia ha sido investigada en profundidad. Y ha salido muy bien parada.

Después de casi dos horas de entrevista, Guillier pregunta: “¿Alcancé a contestarte todo?”.

-Le hice todas las preguntas, pero hay varias cosas que no me contestó.

-Pero si no todo se contesta…

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La cámara oculta

-Han pasado 14 años, ¿se arrepiente de haber usado una cámara oculta con el juez Calvo que evidenciaba que asistía a saunas gay?

-No, yo creo que las circunstancias de la labor periodística dependen del momento y lo que está en juego. Había niños de por medio. Él se sentía inhabilitado, se sentía complicado y un juez no puede estar en esa situación llevando un juicio. Cuando terminó el juicio me eximió el tribunal.

-Pero al juez Calvo hubo que indemnizarlo.

-Pero yo no. Lo que yo hice, según el tribunal, se ajustó a mi labor periodística.

-Matías Rivas decía que era un ejemplo claro de homofobia y que era una de las vilezas más grandes que ha visto postdictadura. ¿Cree que un juez no puede tener conductas homosexuales?

-Hoy sí, pero tiene que hacerlo expreso. Uno tiene que manifestar si tiene potencial conflicto. Lo que garantiza a la persona investigada la imparcialidad del fallo.

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