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Todos quieren ser director

Pese a ser un proceso largo, no tan bien compensado, y con los niveles de responsabilidad que se asumen, el interés por ser director independiente sigue vigente.

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Por: Max Vicuña, Socio de AMROP

Haciendo referencia al Estudio de Directores que Amrop publica anualmente, se desprende una interrogante relativa a los incentivos que puede tener un destacado y experimentado ejecutivo frente a la invitación a formar parte de un directorio.

Pareciera que estos incentivos no son económicos. Sólo basta una simple interpretación de los números para llegar a esta conclusión, ya que, según la última edición de este estudio, la compensación anual que recibe un director de Sociedad Anónima Abierta que conforma el IGPA es de 37 millones de pesos antes de impuestos, utilizando la mediana como el  estadígrafo más representativo, ya que la dispersión es tan alta que el promedio resulta poco indicativo.

Por tratarse de personas naturales, la compensación efectivamente percibida por los directores después de impuestos se reduce a 24 millones de pesos anuales, lo que finalmente se reduce a  2 millones de pesos mensuales.

De lo anterior se desprende que, para que un director se dedique sólo a ocupar esta posición en diversas empresas, tendría que participar en al menos 6 directorios para que exista un acercamiento económico al sueldo promedio de un gerente general, sin considerar los bonos que perciben estos ejecutivos, con los que el número de directorios requeridos sería aún más alto.

Si este fuera el caso, ¿cuál es la cantidad razonable de directorios en los que un profesional debiera participar, cumpliendo a cabalidad sus responsabilidades en cada uno de ellos? Lo anterior, sin considerar que no resulta fácil ser convocado a participar en esta cantidad de directorios, al menos, en un corto periodo de tiempo.

Devenir director independiente es un proceso lento hasta logar un alto reconocimiento y validación del mercado ejerciendo esta posición. De alguna manera, se trata de una etapa profesional que muchas veces resulta en la culminación de una trayectoria en la cual se busca hacer un aporte desde el otro lado de la mesa. Y este último tramo, por lo general, no se inicia antes de los 50 años.

Sin embargo, a pesar de ser un proceso largo, no tan bien compensado, y con los niveles de responsabilidad que se asumen, el interés por ser director independiente sigue vigente. La disposición de altos ejecutivos, destacados profesionales y directores en general, en su gran mayoría, muestran, según la experiencia de Amrop, un claro interés por considerar una invitación a participar en un directorio, incluso sin antes conocer la compensación asociada al cargo. Al parecer, la variable económica termina siendo la menos relevante.

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