Poder

Klaus Schmidt-Hebbel: “La gestión de Valdés ha sido mediocre”

El economista no tiene problemas en decir que el ministro de Hacienda ha sido “extremadamente irresponsable” al avalar dos proyectos, a su juicio, “desequilibrados”: la reforma laboral y la de pensiones. Y anuncia su alejamiento del equipo económico del ex presidente Sebastián Piñera, a quien continuará apoyando en temas “específicos y puntuales”.

Por: Carla Sánchez Mutis
Fotos: Verónica Ortíz

¿Si fuera el próximo ministro de Hacienda, ¿qué es lo primero que haría en Chile?

-No voy a ser ministro de Hacienda, te lo doy por escrito.

-¿Por qué está tan seguro de ello?

-Hace un mes que no formo parte del equipo programático de la campaña de Sebastián Piñera.

***

La decisión está tomada y no hay vuelta atrás: Klaus Schmidt-Hebbel ya no integra el equipo económico de campaña del ex presidente, al cual se sumó a fines de 2016. “Lamentablemente, me he tenido que restar del trabajo programático, porque en marzo-abril se me plantearon retos personales y obligaciones familiares que me demandarán mucho tiempo en este año y los siguientes”, cuenta el economista, quien estaba destinando al programa del candidato dos días a la semana. Lo conversó con Piñera, quien según cuenta, “lo entendió muy bien”.

-¿Le habría gustado ser ministro de Hacienda?

-A ver, hubiese sido interesante quizás en alguna etapa anterior en mi vida, pero hoy tengo tantos retos profesionales que me motivan muchísimo. Además, es tal el número de extraordinarios colaboradores que tiene el ex presidente, que de ellos seguro saldrá un estupendo ministro de Hacienda. El aporte de uno puede ser marginal.

Con su metro 87 de estatura, enfundado en un impermeable beige y con su pelo bien peinado, Schmidt-Hebbel posa para la sesión de fotos con toda naturalidad. Le gustan las cámaras, pero es muy celoso de su vida privada y si habla, lo hace principalmente de aquello que lo convenció de no ser un arqueólogo: la economía.

Doctorado del MIT, trabajó más de 8 años en el Banco Mundial, en Washington. Pero por lejos, el cargo que más lo ha apasionado en su vida fue el de economista en jefe de la OCDE en París, puesto en el cual dejó atrás a otros 110 postulantes. “Fue un trabajo fascinante y demandante, porque coincidió con la caída de Lehman Brothers y todo lo que ocurrió con la economía mundial después”, cuenta el académico. Pero tras la muerte de su hijo Diego, asesinado en noviembre de 2008, tuvo que dividir el tiempo entre su familia, en Santiago, y sus obligaciones, en París. “Cuando concluimos las respuestas de la OCDE para salir adelante de la crisis y la economía se empezó a recuperar, presenté mi renuncia, pues requería estar en Chile para participar activamente en el juicio contra los asesinos de mi hijo”, comenta con nostalgia. Pero en julio, Schmidt Hebbel, estará de vuelta en la OCDE: “vuelvo tres días a conversar con especialistas sobre temas tributarios, fiscales y de política social. Materias que me interesan y en las cuales puedo hacer algún aporte de ideas”.

Su alejamiento de la primera línea del equipo económico de Sebastián Piñera no implica que no siga trabajando con el ex presidente: seguirá colaborando en algunos temas “específicos y puntuales”.

“Tengo un enorme entusiasmo por la candidatura de Sebastián Piñera. Él cuenta con la rica experiencia de un muy buen gobierno anterior y con la contribución de unos 500 profesionales y políticos que trabajan intensamente en su programa y candidatura, constituyendo, por lejos, el mejor de todos los equipos programáticos en el país” asegura. Y destaca “el enorme sacrificio que hace el ex presidente para encabezar un nuevo gobierno, intensamente motivado por enmendar las malas reformas de Bachelet –reemplazándolas por buenas– y adoptando las políticas necesarias para reencaminar a Chile por una senda rápida hacia el desarrollo integral”.

La “ignorancia supina” de los “populistas”

-¿Sebastián Piñera va a ser el próximo presidente?

-No tengo la menor duda. Él es el primero en no ser triunfalista respecto de las cifras que lo presentan claramente liderando en primarias, la primera y segunda vuelta presidencial. Esta última, en particular va a ser difícil: se va a ganar por poco…

-Según la encuesta CEP, en una segunda vuelta, Guillier superaría a Piñera por 6,5 puntos en Santiago. Y todavía faltan varios meses para la elección…

-Pero Piñera arrasa en regiones y por lo tanto, gana a nivel nacional por 4 puntos. No tengo la menor duda de que será el próximo presidente por dos factores: Piñera hizo un buen gobierno, pero también aprendió de sus errores. Y segundo, Chile rechaza el gobierno de Bachelet: ¡tiene sólo un 18% de aprobación! Dos de cada tres chilenos rechazan sus reformas. La aprobación de la presidenta no mejora y tampoco lo hacen las cifras: este año va a ser el peor en materia de empleo y crecimiento, de los cuatro mediocres años de la gestión económica de su gobierno. Entonces, no hay ningún indicador objetivo para que uno diga “Ah, aquí puede haber un vuelco”. No veo por dónde los 4 o 10 puntos de diferencia –dependiendo de la encuesta– entre Piñera y Guillier se puedan reducir o invertir en los próximos meses.

-¿Cuál es su opinión de los contrincantes de Piñera?

-Prometen muchas cosas que no tienen ningún sustento técnico. Reflejan un populismo narcisista de pararse frente a las cámaras y decir cuatro tonteras. Partamos por Guillier; es un pésimo candidato para la Nueva Mayoría, porque refleja simplemente las ganas de los militantes de los partidos de la antigua Unidad Popular de aferrarse al poder en los cargos públicos. Un caso paradigmático es el Partido Socialista, que por cálculo electoral simple y crudo, eligió como candidato a un señor sin ideas y sin programa. Ellos mismos dicen que “hay que dotarlo de ideas” porque consideran que Guillier es simpaticón pero superficial. Y de paso, descartaron de una bofetada al mejor candidato que tenían y que ya demostró que fue el único buen presidente que en la historia de Chile ha tenido el PS: Ricardo Lagos.

-¿Y qué piensa de los demás?

-Tanto Guillier como Beatriz Sánchez, Alberto Mayol y Manuel José Ossandón –en la derecha– son de una ignorancia supina. Guillier piensa que “el terrorismo es cometido por agentes del Estado”. Beatriz Sánchez dijo en Tolerancia Cero que “la cifra de los impuestos, no es necesariamente la que se paga. Pero no sé cuántos impuestos se pagan”. Alberto Mayol, por su parte, critica a Piñera por el fideicomiso y propone una solución tan simple como idiota: “que venda su patrimonio”, es decir, que venda acciones de empresas A y compre en empresas B y con eso resuelve el tema. Y por último, Manuel José Ossandón no sabe si a Chile le conviene seguir en el Acuerdo de París porque, según declaró “no sé lo que es el Acuerdo de París”. Y todos ellos son candidatos a la Presidencia de la República.

-¿Eso habla muy mal de la política chilena?

-Chile, cada 4 años, atrae a gente que se cree llamada por el destino para salvar al país. Eso, a partir de ningún apoyo político ni partido serio, sólo un par de puntos de rating.

-Entonces, ¿por qué la gente les cree?

-La gente no les cree: el chileno votante es mucho más inteligente de lo que los medios piensan.

-Por algo la centroderecha, después de Piñera, no logró seguir en el poder…

-En ese caso, había una circunstancia política extraordinariamente favorable para la Nueva Mayoría: Michelle Bachelet, quien había salido como la reina de Chile con un 80% de aprobación en su último año. Pero bueno, el país conoció a la verdadera Michelle en este segundo gobierno y hoy la rechaza 3 a 1...

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