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Jorge Navarrete: “¡Guillier es un desastre! Pero no tanto como para votar por Piñera”

Jorge Navarrete fue de los primeros en advertir que Ricardo Lagos renunciaría a su candidatura. Hoy reconoce estar “arrepentido y con culpa”.

Por: María José López
Fotos: Verónica Ortíz

Fue un sacerdote del San Ignacio quien le dio su sobrenombre durante la adolescencia. En los 80, Jorge Navarrete Poblete usaba el pelo cortado al rape y por ello, Gregorio Donoso, cura de su entonces colegio, lo apodó como “quirquincho”, que mutó hasta transformarse en “Pirincho”.

Navarrete mantuvo el look hasta hace poco. Cuando en 2005 volvió de Madrid, tras hacer un máster en Derechos Fundamentales y un diplomado en Filosofía política en la Universidad Carlos III, fue designado por Ricardo Lagos como subsecretario general de gobierno, y tomó dos medidas radicales: eliminó el aro de su oreja izquierda, que tenía desde su época universitaria, y se autoimpuso que su pelo creciera. “Era minuto de aplicar un estilo más formal”, confiesa.

Desde entonces, el abogado de la Universidad Diego Portales divide su tiempo entre las asesorías que realiza a distintas empresas como socio del estudio de abogados Del Río Izquierdo. Además, es panelista del programa Mesa Central de T13 Radio, y figura concurrida en múltiples espacios para analizar hechos noticiosos y políticos. Fue ejerciendo ese papel cuando en marzo avizoró en radio Duna que el ex presidente Lagos declinaría su opción presidencial. Un mes después, su pronóstico se cumplió.

-¿Pensó que sería de esta forma?

-No, y prefiero hacer un disclosure: tengo por el ex presidente un gran aprecio no solamente intelectual, sino también personal. Él y su familia han tenido una actitud particularmente cariñosa conmigo, y me arrepiento de haber hecho esa declaración; no porque no la creyera, sino por haber podido generar un daño a su candidatura. Sería muy pretencioso creer que influí en cómo se desencadenaron los hechos, pero cuando escuché a Lagos dar su discurso en el que renuncia, me sentí muy afectado y con culpa.

-Varios se emocionaron hasta las lágrimas…

-Sí, yo reconozco que estaba triste, especialmente desde la dimensión personal. Y en cuanto a la perspectiva política, todo ha sido muy injusto. Lagos representa lo mejor de la tradición concertacionista. Su mayor legado fue un cambio cultural sin precedentes, con una explosiva ampliación de las libertades y la comprensión de que los ciudadanos tenemos un rol muy significativo en la construcción del país. Paradojalmente, fue justamente ese gigantesco cambio el que después posibilitó un reproche muy severo a su gestión por esos mismos ciudadanos. Lagos no merecía declinar su candidatura presidencial de esta forma y me parece incomprensible lo ocurrido en el PS.

-¿De qué se arrepiente en concreto?

-De no haber aportado más a la campaña del que era mi candidato, manteniéndome en un rol más propio de un observador, mirando a ratos el partido desde la galería y no jugándolo en la cancha. Siento culpa de haberme omitido.

-¿Cuándo fue la última vez que hablaron?

-El mes pasado.

-¿Y se puede saber de qué?

-No suelo comentar las conversaciones privadas y menos algunas especialmente personales. Lo único que le puedo decir es que creo haber defraudado al ex presidente, que no honré una historia de complicidades mutuas, y además siento que no correspondí al afecto y cuidado que él siempre ha tenido conmigo. Ése fue un día duro.

La traición

-¿Por qué Lagos no logró atraer a más gente de su sector?

-Quizás porque el actual candidato se parecía poco al ex presidente que todos conocíamos. Un Lagos que les hablaba menos a los ciudadanos y demasiado a los partidos; que en el coraje de reconocer sus errores, también a ratos parecía no sentirse tan orgulloso de ese período de la historia que más lo enaltecía; y cuya capacidad para imponer un criterio o señalar el camino se desdibujó en las dudas. Pero quizás lo más decisivo, es que se trataba del último gran presidente del sigo XX en una elección del siglo XXI. Lagos era un candidato analógico en una época digital.

-Varios hablan de traición no sólo del PS, sino también de la DC.

-La palabra traición es dura y definitivamente no aplica para la Falange. En la DC hay muchos que le tienen gran aprecio, y sentían que era la mejor opción que teníamos, pero es legítimo que hayan optado por llevar a su propio candidato. Claro que hay cosas incomprensibles, como que por ejemplo semanas antes del anuncio de la candidatura de Lagos, éste hubiera sido alentado con entusiasmo por Ignacio Walker; y que, después de formalizarse la decisión del ex Presidente, el senador haya manifestado que ahora él también estaba disponible. En todo caso, la más grosera deslealtad provino de aquel partido que tenía un compromiso político e histórico con él.

-A Mariana Aylwin y Andrés Velasco no les gustó el nuevo Lagos por estar más a la izquierda. ¿Cree que hubo ninguneo?

-No, me parece que es una crítica legítima, como también muchos pensamos que Mariana Aylwin y Andrés Velasco se han derechizado, al punto de que a veces sus posiciones se hacen irreconocibles para quienes nos sentimos parte de la familia progresista.

-¿Sería penoso que Lagos apoyara a Guillier?

-Para nada. Lagos es ante todo un militante y fundador de la coalición de centroizquierda, y no me cabe la menor duda de que apoyará explícitamente a quien sea el candidato de la NM.

-Hay quienes piensan que Bachelet y su gobierno, al cuestionar el modelo de la transición, son responsables de la debacle de Lagos.

-Sería muy injusto asignarle responsabilidad a Bachelet. Probablemente hay muchas personas cercanas a Lagos que sienten que ella no fue del todo generosa para con quien, justamente, posibilitó que tuviéramos la primera presidenta mujer de nuestra historia. Asimismo, habrá también otros que consideran que el ex presidente no fue del todo leal con la persona que no es solamente jefa de Estado y del gobierno, sino también de la coalición...

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  • Carlos Medina

    ¿Cómo puede este gallo JORGE NAVARRETE POBLETE romper lanzas por Ricardo Lagos a posteriori? Opino que fue correcto lo que dijo advirtiendo a Lagos que no ganaría ni siquiera la nominación del Partido SOCIALISTA (imaginense, todavia hay cínicos que se sienten socialistas). Debieran enterarse de la debacle que viven los socialistas en todo el mundo. Divididos en mil fracciones. Intentando renovarse con una teoría humanista a ver si los pueblos se olvidan que socialismos fueron el NAZISMO, el FASCISMO. La mejor prueba de que los socialistas chilenos son el culmen del cinismo es que nunca han denunciado, menos repudiado la TIRANIA CASTRISTA. “No se oye padre” cuando se trata del fascismo chavista de Venezuela. ¿Quién les va a creer que no quieren un castrismo o chavismo para Chile, cuando en 1973 pidieron armas rusas y soldados cubanos para armarse y recibir entrenamiento militar con el fin de sostener al delincuente Allende que gobernaba burlándose de la Constitución? !APRENDE CHILE!

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