Poder

Las redes (sociales) de Luksic

¿Por qué Andrónico Luksic se metió a Twitter? Desde el 2014 venía pensando cómo podía tener más conexión con el país. Opinar de hechos relevantes de la contingencia. Explicar y defenderse de las acusaciones. Y acercarse a la sociedad. En enero decidió que la mejor manera de hacerlo era conversando directamente en primera persona. Sin intermediarios.

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Por: María José López.
Ilustración: Ignacio Schiefelbein

Esa tarde fue distinta. Esa tarde no escribió el tuit solo. A diferencia de la espontaneidad con la que opera a diario en la red social, el 8 de marzo Andrónico Luksic Craig pidió ayuda antes de publicar un mensaje. A las 3:27 pm, un artículo de The Wall Street Journal reveló que la casa donde vive Ivanka Trump en Washington era propiedad del empresario. Luksic quiso reaccionar de inmediato y ser él quien informara la situación en Chile.

La nota contaba, además, sobre una disputa judicial que Antofagasta Minerals, propiedad de la familia, mantiene en Minnesota desde la época en que Barack Obama era presidente de EE.UU. Su equipo más cercano –Rodrigo Terré, quien controla sus inversiones personales, y miembros del área de comunicaciones– se quedó con él pensando qué apuntar en Twitter. Desde el piso 16 del edificio emplazado en el barrio El Golf, donde opera, tipió en el teclado de su computador un mensaje de 89 caracteres: “Lamentable artículo que mezcla dos temas completamente independientes. Con qué propósito?”. Y linkeó la nota del WSJ.

Entre las 4:34 pm y las 7:41 pm siguió respondiendo dudas, algunas planteadas con evidente desconfianza ante el posible vínculo que él tendría con la familia Trump. Hasta que un seguidor le hizo una recomendación: “Dejad que los perros ladren. Yo tomando once con pan tostado y huevo. Desconéctese de Twitter por hoy y descanse”. El controlador de Quiñenco le respondió al tiro: “Luis, qué buen consejo. Disfrute su pan con huevo. Buenas noches”. Y partió a su casa.

Andrónico Luksic abrió su cuenta de Twitter el pasado 26 de enero como reacción ante lo que a su parecer fue una mala gestión de las autoridades para frenar los incendios. En todo caso, la idea la venía macerando hace harto tiempo.

2014

Ese año Andrónico Luksic tuvo que aterrizar. Tras la muerte de su hermano Guillermo en 2013, él asumió la presidencia de Quiñenco. Para emprender la tarea realizó decenas de viajes para recorrer las plantas de las empresas que el holding tiene repartidas por el mundo. “Andrónico estaba muy preocupado de que la máquina funcionara. Cumplió un rol netamente empresarial, muy desde arriba”, dice un cercano.

Estaba en eso cuando a fines de ese año, Franco Parisi, entonces candidato presidencial, ocupó su nombre como símbolo del abuso empresarial y lo mencionó varias veces en sus discursos. “Nos despertamos y nos acostamos pagándole a los Luksic”, fue una de sus frases más replicadas. Al presidente de Quiñenco le sorprendió y preocupó no sólo la hostilidad de Parisi, sino que también el eco que logró. Fue la primera alarma.
Pero tanto él como sus cercanos pensaron que aquello se explicaba porque ese año estallaron crisis en distintas empresas del grupo, como en Caimanes, de Antofagasta Minerals, y en Paine, con CCU. Luksic estaba convencido de que debía crear vínculos con la sociedad.

En 2014 reclutó ejecutivos y creó tres nuevas áreas en Quiñenco que pretendían resolver el problema: Sustentabilidad, a cargo de Álvaro Sapag; Economía, dependiente de Andrea Tokman, y Comunicaciones, comandado por la periodista Carolina García de la Huerta. A su vez, entró el ex ministro de Piñera, Rodrigo Hinzpeter, para encabezar la gerencia legal del grupo. Varios fichajes, por su experiencia política, tenían como fin ayudarlo a comprender mejor la opinión pública.

Un año después, ese equipo lo asesoró durante la peor crisis que a título personal le ha tocado enfrentar...

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