Poder

Carolina Goic: “Me molestan los que reniegan de la política”

La senadora entrega sus primeras definiciones como candidata presidencial de la DC. Abierta a debatir sobre el matrimonio y la adopción igualitarios, está en contra de la legalización de la marihuana, aunque acepta haber probado “un pito cuando estaba en la universidad”. Se declara defensora de la continuidad de la Nueva Mayoría, aunque con condiciones.

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Por: Rocío Montes
Fotos: Verónica Ortíz

Cuenta que cuando la fueron a convencer para que lanzara una candidatura a diputada en las elecciones de 2005, nadie le puso obstáculos: “Nadie me puso palitos y nadie me cuestionó, porque no pensaban que iba a salir. Todos dijeron: ‘La Carolita, rubiecita, tranquilita, a la que nadie conoce mucho, que vaya de candidata…”. Para sorpresa de sus camaradas y del resto de la Concertación, sin embargo, esas elecciones las ganó con la primera mayoría. Repitió la mejor votación en Magallanes en las parlamentarias de 2009 y posteriormente en 2013, cuando llegó al Senado. Asistente social de la UC nacida en 1972, Carolina Goic Boroevic –rubiecita, tranquilita–, el sábado pasado se transformó en la segunda mujer de la DC en intentar llegar a la presidencia, luego del frustrado intento de Soledad Alvear en 2005.

-Pero esta es una candidatura en serio, no es para negociar, no es para bajarse después –aclara la senadora a pocas horas de haber sido proclamada por la Junta de la DC, en una conversación que se lleva a cabo en su oficina del Senado en Santiago. En el antiguo edificio de calle Morandé, los funcionarios saben que por la mañana a Goic le gusta el té verde y las tostadas con palta.

-¿Es católica practicante? ¿Se considera una mujer de fe?

-Soy católica y una mujer de fe, de mucha fe.

-En 2013 superó un cáncer. ¿La enfermedad le cambió su perspectiva de vida?

-Me pregunta por la fe y yo siempre he dicho que mi fe fue sumamente importante para enfrentar la enfermedad. Una experiencia así a uno le cambia la perspectiva, humaniza. Hace que te enfoques mucho más en los desafíos del presente, que es lo único que tienes como certeza.

La candidata presidencial y presidenta de la DC dice que hace “el máximo esfuerzo” para poder estar con su familia. Está “felizmente casada” hace 17 años con el biólogo marino Christian Kirk, que se dedica también a la fotografía y aunque no milita, le gusta la política. La pareja tiene dos hijas de 14 y ocho años, Catalina y Alejandra. Desde que se hizo parlamentaria en 2006 la familia vivió en Punta Arenas, lo que para ella significaba estar el lunes en Santiago, martes y miércoles en Valparaíso y el resto de los días en Magallanes. Hace poco, sin embargo, los Kirk Goic optaron por trasladarse a la capital, donde viven en la comuna de Ñuñoa. Para la senadora, su familia es una dimensión fundamental en su vida: “Si hay algo que les digo a todas las personas que trabajan conmigo –como que fuera parte de un decálogo–, es que lo que hacemos tiene que ser compatible con nuestra familia”. Relata que desde el Congreso ha trabajado por legislaciones que contribuyan a la conciliación de la vida laboral y familiar para hombres y mujeres, como la extensión del posnatal a seis meses, el derecho de alimentación para el padre, entre otras iniciativas. “Si eso lo hacemos para afuera, uno también tiene que vivirlo en su propia realidad. La coherencia entre tu vida pública y tu vida privada es súper importante, sobre todo en la política”, indica la parlamentaria.

-Eventualmente, de tener éxito en las elecciones, a su marido le tocaría asumir un papel institucional. ¿Cómo lo lleva?

-Christian se lo toma con mucha generosidad y con muy buen ánimo. Él siempre ha sido un tremendo apoyo y un tremendo asesor desde su espacio, que yo respeto mucho. Sería muy gracioso, porque sería la primera vez que en Chile habría un “primer damo”. No tengo duda de que haría un papel estupendo.

“Es imposible en cuatro años instalar reformas estructurales”

La senadora habla rápido y en cada pregunta se extiende como que no hubiera una hora de término para la entrevista. Conversa con un tono suave, cálido y risueño.

-Sus colegas en el Congreso, sin embargo, dicen que a la hora de hacer política usted es más fría que un pescado.

-Me causa gracia cómo se califica a las mujeres en política, porque hay muchas expresiones que no sé si se utilizarían para un hombre. Pero estar en política y estar en espacios de liderazgo significa tomar decisiones. Si eso es interpretado como frialdad, que lo tomen así.

-¿Por qué decidió dedicarse a la política? ¿Alguien influyó en esa determinación?

-Yo aprendí de política de mi padre, que estaba a cargo de la reforma agraria en Magallanes. Conocí la política de los pies en el barro, al lado de los campesinos, de servicio público de verdad y eso es algo que nos marcó a toda la familia. De mucha franqueza, transparencia. Si hay algo que me da tranquilidad personal y satisfacción es haber podido desarrollarme y estar en el espacio en que estoy, sin haber transado nunca mi forma de ser.

-¿Ha sido víctima del machismo en el Congreso?

-Yo no soy de las mujeres que se quejan del machismo. Al contrario, creo que he tenido una historia en que, a diferencia de muchas mujeres, he tenido el espacio para poder desarrollarme. Pero desde el espacio de la presidencia del partido he sentido que hay una lógica que es muy machista.

-El bajo apoyo de la presidenta Bachelet, ¿perjudicará las opciones de las mujeres de llegar nuevamente a la presidencia?

-Me niego a creer eso, porque me parece que es injusto. Respecto de la evaluación del gobierno uno podría decir mucho –las responsabilidades son bastante más compartidas–, pero además hay hombres que se equivocan y no por eso nunca más vamos a escoger a uno en un espacio de responsabilidad.

-Ante la popularidad de Michelle Bachelet y la posibilidad de recuperar el poder, ¿la DC dejó de lado cualquier preocupación por la coherencia política en la última presidencial?

-No. Nosotros estábamos en un proyecto de centroizquierda –que es el espacio político donde nos identificamos–, y compartíamos un ideario. Lo que comprometimos en este gobierno fue enfrentar la desigualdad y el abuso, y en eso estamos. Respecto de ambas cosas tenemos desafíos pendientes todavía...

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  • Carlos Medina

    SIMPATICA LA CAROLINA y puede que funcione bien como candidata de la DC, aunque ya se sabe, en Chile a los politicos se les exije mucho grito y dan pocas nueces. No como el fundo Los nogales de mi abuela. Me alegra que una católica quiere redirigir la política chilena por el camino del Cristianismo, justo cuando estamos a punto de ser invadidos por los musulmanes, si es que ya no son varios millones ese Chile ombligo del mundo. El estado de preguerra civil en la mayoría de países europeos invadidos por los que ponen el culo al aire cinco veces al día, pues tiene muy irritado a los nacionalistas y los extremistas y ya están atacando centros “culturales” islámicos. Por la alianza ISLAM-SOCIALISTAS estanos peor en Venezuela y NIcaragua, donde los musulmanes tienen mésquitas e imponen sus leyes de la Sharia entre propios y extraños. Ignoro si ese apellido que tiene Goic es judío, lo cual me alegraría sobremanera. Muchas veces en Chile se echa en falta la agudeza judía. Lo de Boroevic me suena a serbio, de la fenecida Yugoeslavia socialista. Ya sé que está casada con el Capten Kirk de Star Trek, lástima, me llevo muy bien con las rubitas inteligentes. Un saludo y ánimo Carolinita que te vas a meter en un avispero tremendo que es la Presidencia de la República. Yo trabajé allí cuando Allende metia las dos patas todos los días dándole cuerda a los comunistas y románticos del MIR.

    • Juancarlos Rojas

      Yo tengo un auto rojo que rinde muchos kilómetros por litro. A veces me gusta la palta al desayuno, aunque la verdad prefiero el jamón serrano. Tengo un tío socialista y otro jugó en primera división. La dispersión mental es enfermante, cierto?

      • Carlos Medina

        Llevas razon chico. lo lamento por tí. Te recomiendo a un buen psiquiatra, el doctor Carl Marx, que quizá te cure, pero lo más seguro es que te ponga más dispersado mentalmente hablando.

        • Juancarlos Rojas

          No me gustan los siquiatras con barba. Menos cuando son de ideas tan extravagantes como el señor Marx. Por otra parte usted ya me entró en gracia; tiene el mismo nombre de mi abuelo materno. Buenas tardes!!