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De buena CEPa

Son devotas de Harald Beyer, trabajaron en el gobierno de Piñera y desde ahí vieron en primera fila su destitución. De vuelta en el CEP, esta nueva generación de investigadoras asegura que en políticas públicas otra cosa es con guitarra, que la encuesta no es para predecir resultados y que en las presidenciales “puede pasar lo mismo que con Golborne, que era una estrella y cayó”.

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Por: María José Gutiérrez
Foto: Verónica Ortíz

No tienen más de 41 años, todas tienen postgrados y publican columnas en varios medios de comunicación. Hay quienes sindican a esta nueva generación de mujeres del Centro de Estudios Públicos (CEP) como las futuras sucesoras de Harald Beyer o Lucas Sierra. Ellas se ríen.

Y lo niegan.

Loreto Cox y Sylvia Eyzaguirre lideran el área de educación del CEP, Carolina Velasco la de salud e Isabel Aninat trabaja codo a codo con Sierra en temas constitucionales e indígenas.

Las cuatro trabajaron en el gobierno de Sebastián Piñera: Aninat en Presidencia; Eyzaguirre y Cox en Educación –fueron las únicas asesoras del CEP que Beyer se llevó– y ahí coincidieron con Velasco.

-¿Les costó partir al gobierno?

-Sylvia: No, no lo pensé. Era una oportunidad y si Harald te lo está pidiendo…

-¿Cómo fue la experiencia?

-Sylvia: Uno aprende mucho de estas experiencias, pero también tienen costos súper altos. Ves lo peor del ser humano y lo mejor también.

-Carolina: Eso también se ve en el Congreso.

-Sylvia: Fue una experiencia valiosa. Pero también súper dura, nos tocó la destitución del ministro.

-Loreto: Eso fue muy fuerte.

-Sylvia: Él es súper noble como persona y eso es lo que más te duele. Ha colaborado siempre con los gobiernos de turno. Fue el primer ministro en multar a las universidades que no cumplían con los requisitos de transparencia del gasto, cerró una universidad que no estaba cumpliendo con sus funciones. Fue el ministro más estricto con las universidades, el que más hizo en términos de educación superior y fue castigado. Los que hicieron caer a Harald, este gobierno, no han terminado supuestamente con el lucro en la educación superior, no han aprobado la ley de superintendencia, los ministros no han cerrado ninguna universidad. ¡O sea! Si había universidades que lucraban, ¿dónde están? ¡Que lo digan los ministros! ¿Por qué no las cierran? Este mismo gobierno que botó a Harald lleva tres años y no ha hecho nada en esa materia.

-Ustedes viven elaborando políticas públicas. ¿Otra cosa es con guitarra?

-Loreto: Yo creo que no se aprobó nada de lo que propusimos. (Risas).

-Sylvia: Kínder obligatorio, lo logramos.

-Carolina: Pero quedaron las bases. Carrera Docente, por ejemplo, se aprobó después, quizás no como uno quería.

-Sylvia: Las políticas se pueden implementar, pero necesitas negociar en el Congreso y tal vez nunca queda el óptimo. Al final la pregunta es si es que lo que vas a hacer es mejor que lo que hay. Pero la labor de los think tanks no es ésa, es proponer la mejor opción.

-¿Les cambió su mirada?

-Isabel: Uno de los temas recurrentes es el de coordinación: entre ministerios, al interior de un área, entre servicios, entre el ministro y los servicios... Esos barnices de realidad que uno vio al interior del Estado te sirven para preocuparse de la elaboración de políticas públicas.

-Sylvia: Al trabajar en un ministerio te das cuenta de todos los problemas que nunca van a aparecer en un paper, que están invisibilizados, y que sólo vas a conocer desde la práctica. Pero yo encuentro que es mucho más frustrante que ni siquiera estemos discutiendo cómo mejorar la implementación de la educación parvularia, cuando la agenda está en otro lado.

-Loreto: Para mí fue un aprendizaje muy grande darme cuenta de la cantidad de frentes de conflicto: al interior de cualquier coalición, al interior de las reparticiones, el Ministerio de Hacienda y la Dipres siempre van a tener el interés de no gastar, la Segpres va a tener un ojo más político, y todo esto es adentro de la coalición de gobierno y del gobierno. Cuando tú a eso le metes la prensa, los estudiantes, la población general que encuentra que todo es insuficiente, la oposición, el Congreso... Para mí eso fue entender que al final la democracia es una forma pacífica de resolver conflictos entre millones de partes con posiciones distintas. Ayuda a entender de dónde viene el que las cosas no resulten como uno espera. Lo que no quiere decir que no sea frustrante.

-Carolina: Uno viene de la academia, del mundo técnico, y de partida hay que conjugar con otros intereses y llevarlo a la práctica. Eso significa que ideas que pueden ser súper buenas escritas en un papel, van a cambiar radicalmente. Quizás el objetivo va a ser el mismo, pero vas a tener que aguantar que se implemente de otra forma. Me hizo ser más abierta, tolerante.

-Sylvia: Más tolerante a la frustración.

-Carolina: O sea, partamos por eso...

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