Poder

Arturo Salah: “A veces me pongo en el lugar espiritual de Jadue”

En una actividad que concentra incendios y crisis permanentemente tras el mandato de su antecesor, el presidente del fútbol revela un conflicto piadoso. Alimentado en cambio por el buen rumbo de la Selección, se ha encontrado ahora con una inmanejable complicación para ir a Rusia debido al segundo castigo al Estadio Nacional por gritos homófobos del público. “El borombombom es el que nos mata”, advierte.

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Por: Patricio Abarca
Fotos: Verónica Ortíz

"Ya ni veo fútbol. Esta cuestión es estar 10, 12 horas metido aquí. No vi la Champions. Los partidos de acá los he seguido. Y claro, estuve en los de la Copa Bicentenario. Pero nunca había visto menos fútbol en mi vida que ahora”.

Arturo Salah suena como un hombre encerrado. En su inmensa oficina en Quilín, el presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) no tiene empacho en declarar el peso que se le ha venido encima, a un año de asumir el puesto que Sergio Jadue dejó de manera escandalosa.

El sistema de campeonatos, la negociación del Canal del Fútbol, la necesidad de crear un gobierno corporativo son temas que se amontonan sobre su escritorio. De las demandas que siguen en curso en contra de Jadue ya prefiere ni hablar.

-¿Jadue se le aparece todos los días y por todas partes?

-Es que hemos hablado harto de ese caballero. Mucho.

-Pero en un enfoque distinto, usted, como hombre creyente y piadoso, ¿ha hecho también el ejercicio de ponerse en su lugar, de entenderlo?

-Pienso en lo que debe estar viviendo junto su familia. Porque Jadue se liquidó la vida, más allá de las sanciones que tendrá que recibir por sus responsabilidades. Cómo rehace su vida normalmente. A pesar de que el tiempo y la memoria son frágiles. Sí, más de una vez me pongo –desde el punto de vista espiritual– en su lugar.
Con toda la gestión que ha tenido encima para cumplir un deber autoimpuesto, hay de todas formas un pilar estratégico que lo sostiene y que lo alimenta. “La selección es lo que nos ha ayudado. Sin esos resultados, esto no sería lo mismo”, reflexiona Salah.
Posicionada en el cuarto lugar de la tabla en la clasificación a Rusia, la Roja es efectivamente el soporte de su administración. Es lo que ocurre con todas las directivas en un fútbol cortoplacista por historia y naturaleza. “Nunca se ha sacado partido a largo plazo a un proceso de selección. Pero en este caso tenemos la oportunidad de hacer una gestión histórica”, advierte.

“Pienso en lo que debe estar viviendo junto a su familia. Porque Jadue se liquidó la vida, más allá de las sanciones que tendrá que recibir por sus responsabilidades”.

-En su administración todo parte por elegir a Juan Antonio Pizzi como técnico. ¿Cuál fue la clave para esa decisión, mirado en perspectiva?

-Es difícil definir un protocolo para eso. El olfato no más. Había que buscar a alguien que se pudiera parar frente a jugadores tremendamente exitosos, alguien que hubiera vivido lo mismo, y que conociera el medio. Él había sido “pichichi” español, y yo tenía una muy buena imagen de cuando fue campeón acá con Universidad Católica. La gran virtud de él es haber mantenido un grupo exitoso, del que se dudaba mucho, porque se decía que era un grupo que estaba inmanejable.

-Pese a todo este éxito con que culminó el 2016, Alexis Sánchez dice que está preocupado por la falta de recambio para la generación dorada…

-Creo que es una preocupación excesiva, pero no sólo de él, sino de todo el medio. Ese famoso recambio debe darse en forma natural. Tiene que venir por el camino que estamos tratando de hacer. Trabajar bien con los menores, tener un cuerpo técnico comunicado. Ésa es otra virtud de Juan (Pizzi), que es muy abierto. La selección entrena con la sub 20, en la Copa Centenario hubo cuatro que están ahora en la Sub 20. En este período han aparecido Castillo, Pulgar, Roco, Valencia. Yo creo que no nos vamos a dar ni cuenta cómo se va a ir produciendo ese recambio en forma natural. Lo que pasa es que esta generación es tan extremadamente de jerarquía, que todos quieren otros Sánchez, otros Vidal, otros Bravo y Medel. Pero cuándo en la historia tuvimos jugadores de nivel tan alto. Salas y Zamorano son también excepciones. Pero todo este grupo nuevo creciendo al alero de una selección que tiene éxito, eso se transmite.

-¿Esta Sub 20 que va al Sudamericano de Ecuador debería demostrar eso?

-Hay atrevimiento y confianza en ese equipo. Ojalá que lo demuestre, pero le tocó un torneo muy duro. Lo bueno es que a diferencia de 10 años atrás, ahora hay muchos jugadores titulares en sus equipos en Primera División. A mí me tocó dirigir una Sub 23 hace años y había dos o tres que jugaban en primera. Hay una evolución importante en el fútbol chileno. Los jugadores jóvenes están jugando antes.

Salah, el jugador

-¿Cómo era Salah a los 20 años?

-Es que empecé tarde. Llegué a Audax Italiano a jugar a Cuarta especial. Venía del Stadio Italiano, jugué tres partidos y al cuarto estaba debutando en el equipo titular, con 20 años. Fue en el estadio San Eugenio, ante O’Higgins de Rancagua. Era una tarde fría y oscura de invierno, poca gente en las tribunas y empatamos a 0. Yo era centro delantero y al frente jugaba el Tanque Rojas, jugador de Boca Juniors, que venía a quemar sus últimos cartuchos. Con él sería compañero en la Católica, dos años después.

-¿Le ha tocado compartir con esta generación? ¿Conoce mucho o poco a Alexis Sánchez, por ejemplo?

-No lo conozco mucho, pero lo conozco desde que debutó. Nos hizo cuatro o tres goles. Fue allá en Calama. Yo era técnico de Huachipato y recuerdo que quedé asombrado. De dónde salió este chico, pregunté. Perdimos 4-1. Le pegaban unas patadas para pararlo porque era una flecha. Y si busco declaraciones, verá que ese día dije que había visto un jugador con condiciones excepcionales. Son cosas que no ocurren. Lo mismo me pasó con Marcelo Salas, porque yo dirigía la selección adulta y él llegó en un equipo de sparrings de la Sub 17. Y con 16 años ya era imparable. Otra vez, le tiraban cada patada, y el tipo no arrugaba. Es difícil ver cómo aparece una persona diferente. Me ha tocado el privilegio de sorprenderme con un fenómeno así.

-¿Cuál es su momento más duro en el camarín?

-Cuando no se nos daban los resultados. Perdimos unos amistosos antes de la Copa Bicentenario. Perdimos con México, con Argentina, y todo el mundo nos criticaba. Y el equipo no jugaba mal. Yo tenía la tranquilidad de que el equipo iba a explotar. Pero en mi caso, siendo entrenador, trato de mantenerme en la derrota y el triunfo en equilibrio.

-¿No fue en Ecuador entonces? La duda sobre Pizzi y su planificación del partido en la altura de Quito…

-Bueno, sí. Fue un período de estrés, con críticas muy exageradas. Históricamente, ganar en Quito no era una obligación. Uno no considera esos puntos en una evaluación previa. Una vez sacamos un punto. Pero la pérdida fue aquí al empatar con Bolivia. Injustamente, porque ese partido debíamos haberlo ganado fácil.

“Ese famoso recambio debe darse en forma natural. Tiene que venir por el camino que estamos tratando de hacer. Trabajar bien con los menores, tener un cuerpo técnico comunicado. Ésa es otra virtud de Pizzi, que es muy abierto”.

-¿El efecto Copa América?

-Sí, pero creo que fue algo que se estabilizó. Aunque no ocurre sólo en el fútbol. Cuando uno es atleta y logra un objetivo importante, cuesta repetir los rendimientos. Viene una baja natural. Ese período pasó y el equipo recuperó el nivel.

-Juvenal Olmos dice que estos jugadores tienen tanto talento que son capaces de resolver ellos tácticamente el partido. ¿Puede ser?

-Sí, hay algunos jugadores con una cultura táctica tremenda, que resuelven individualmente. Las cosas que hizo Arturo Vidal en la final en que expulsan a Marcelo Díaz. No sé si es cultura táctica, pero el tipo se echa el equipo al hombro y está en todos los lados de la cancha. Todos sus movimientos son correctos. Defendiendo, atacando, llegando al área, a la izquierda, a la derecha. Cultura táctica es la que tiene Marcelo Díaz, un caso sobre lo normal. Son jugadores que miden tiempos, momentos, apoyo al compañero, adelante, atrás.

-Ideológicamente, ¿se produce un cambio de paradigma decisivo con esta selección al empatar con Colombia en Barranquilla? Es la primera vez que el equipo deja de ir al frente contra todas las consecuencias.

-Sí. Aunque a veces eso se deduce mal porque es el rival el que te domina. Pero ése fue un partido heroico, fue un tremendo triunfo. Ahí se notó que el equipo volvió a recuperar todos los valores que tenía. Ése ha sido el partido más emotivo, el más valorado por mí desde afuera, desde la tribuna. Era muy complicado salir derrotado desde allí. Tácticamente es un partido muy bien trabajado. Es una bisagra. Y después le ganamos a Uruguay acá.

-¿Comparten esos detalles técnicos con Pizzi? ¿Hablan de técnico a ex técnico?

-Mmm. Me gustaría más a mí. Pero es culpa mía. A mí me gustaría estar más en Pinto Durán, pero la verdad es que las contingencias que me ha tocado vivir aquí no me han dejado conversar más de fútbol con él. Por lo general, después de los partidos conversamos en el camarín, en un viaje. Pero hay pocas instancias para hablar con él más de fútbol. Porque este cargo no me deja.

-Usted dijo hace poco que “dejamos solo a Pizzi”, a propósito de la vez que él puso el cargo a disposición tras vencer a Perú en el Nacional.

-Sí. Porque él estaba viviendo un momento de críticas exacerbadas. Si a lo mejor hubiésemos estado más al lado, él no habría tenido ese sentimiento de que había desconfianza por lo que estaba haciendo. Eso deberíamos habérselo explicitado mejor. Por eso digo que vamos a estar más cerca.

-Viene Argentina, en marzo. ¿Es un partido clave?

-Como han sido los partidos con Argentina en este último tiempo. Me acuerdo cuando estaba Marcelo Bielsa y, con toda razón, él decía que con Brasil y Argentina como que había una distancia que nos separaba. Pero ahora creo que eso se ha igualado. Podemos perder, empatar o ganar, pero futbolísticamente hemos emparejado. No hay rivales que no podamos superar.

El borombombom

-Quedan tres partidos de local que podrían asegurar una clasificación: Venezuela, Paraguay y Ecuador. Pero Chile se encuentra con la suspensión del Estadio Nacional por el mal comportamiento del público.

-Claro, ése es un problema que hay que cambiar, que hay que revertir.

“A mí me gustaría estar más en Pinto Durán, pero la verdad es que las contingencias que me ha tocado vivir aquí no me han dejado conversar más de fútbol con él (Pizzi)”.

-¿Esto es inesperado?

-Nos castigaron por la misma causa que nos castigaron con Uruguay, con gritos que son considerados homofóbicos o discriminatorios.

-¿Qué pasa ahí?

-Primero, vamos a recurrir a todas las instancias de apelación que sean posibles y volver a ver que la manera de vivir los partidos, por lo menos en Sudamérica, es diferente a los criterios que puede usar el organismo que custodia estos temas. La verdad es que los argumentos son difíciles de revertir y hay que tratar de cambiar las conductas y hacer campañas, que los alientos sean positivos hacia el equipo y no que ataquen a los rivales. Es importante revertir eso. Porque la hinchada de la selección ha sido muy fiel, pero cuando se enoje o cuando hagan tiempo, que eso no se transforme en un ataque a los rivales.

-¿Usted ha visto esa conducta tan agresiva como espectador en otros partidos en Sudamérica?

-¿En otros países? Es que yo no veo que pase. No veo un país que ataque a los rivales.

-¿Chile es el que lo hace entonces?

-Lo hace más, diría yo.

-¿Entonces afuera no ve esta agresividad?

-Contra el rival. Salvo gritar se van a la B. O nuestros hijos. Pero no ese nivel de insultos. Uno no se da cuenta. No es muy bueno que lo diga, pero somos un poco agresivos respecto a eso. Y afuera nos ven.

-¿Usted dice que sólo encuentra gritos futbolísticos afuera?

-Futbolísticos, claro, pero no insultar al rival. El borombombom es el que nos mata. Cosas como el que no salta es tal por cual. Bueno, lo otro, en todas partes es lo del arquero, que le gritan puto al arquero, y ése también es penado.

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Ficha técnica

Nombre: Arturo Salah Cassiani.
Fecha de nacimiento: 4 de diciembre de 1949.
Profesión: ingeniero civil industrial, jugador y entrenador.
Apodo: “Elmer gruñón” (como técnico).
Debut como jugador: a los 20 años por Audax Italiano ante O’Higgins de Rancagua.
Clubes como jugador: Universidad Católica, Universidad de Chile y Palestino.
Título como jugador: 1979, Copa Chile con Universidad de Chile.
Gol para la posteridad: 1-0 a Colo Colo en el Estadio Nacional en 1981, con el que Universidad de Chile clasificó a la Copa Libertadores.
Debut como entrenador: 1986, Colo Colo.
Títulos: 1986 y 1989, campeonatos nacionales. 1988, 1989 y 1990, Copa Chile.
Clubes como entrenador: Colo Colo, U. de Chile, Monterrey, Cobreloa, Huachipato y Wanderers.
Entrenador de la Selección de Chile: 1990-1993. En 1991 obtuvo el tercer lugar de la Copa América.
Dirigente: 2013-2015, presidente de Blanco y Negro. Desde 2016, presidente de la ANFP.
Cargo de gobierno: 2001-2003, subsecretario de Chiledeportes del gobierno de Ricardo Lagos.

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