Revista Capital

Trump 1 — Medios 0

La elección 2016 fue sucia hasta decir basta. Si la idea es que una elección sea una fiesta de la democracia lo cierto es que esta vez no fue otra cosa que el necesario final de una pelea que duró demasiado, que fue demasiado sangrienta para ser atractiva (incluso para quienes les gustan las peleas) y donde ninguno de los combatientes demostró demasiadas virtudes como para ganarse al grueso del público. Lo de Estados Unidos estuvo lejos de ser una discusión de ideas y más cerca de una pelea entre barras bravas. Ahora, de los dos candidatos el que ya ganó (todavía faltan horas para saber quién será el nuevo Presidente) fue Trump.

La idea de Trump Presidente es una broma que llegó demasiado lejos. No por nada es comprensible pensar que uno de los hechos que gatilló su candidatura fue la invitación que le hizo Obama el 2011 a la cena de los corresponsales de la Casa Blanca. A esa altura ya Trump se había convertido en el principal vocero de la idea de que el Presidente no había nacido en Estados Unidos y que por lo mismo no podía producir un certificado de nacimiento. Bueno, esa noche Obama se encargó de aclarar el punto y de la forma más sangrienta, en su perfecto y muy divertido speech se encargó de humillar a Trump. Esta nota publicada por el WSJ escrita por una periodista que se sentó al lado de Donald relata el histórico momento y además incluye el didáctico video de como Obama humilla de manera elegante.

Pero ya está, 5 años después Trump tiene serias posibilidades de ser Presidente y aunque no lo sea, ganó la pelea a los medios. Sobre este punto me voy a colgar del artículo que salió hoy en Politico “How Trump took over the Media by Fighting it” . Trump tomó el libro de como hacer campañas e hizo todo lo contrario. “Rompió con todas las ortodoxias, ignoró el trabajo en terreno y mientras para abril de este año Hillary tenía 795 empleados trabajando en su campaña, Trump solo tenía 94. Hizo una campaña sin focus groups, sin analistas de opinión, sin grandes talentos escribiendo sus discursos y con muy poca inversión en avisos de televisión” .

El candidato republicano tomó su gran debilidad (ser el menos presidenciable de los candidatos) y armó una campaña que cada día era menos políticamente correcta (nunca antes el término fue mejor ocupado) pero que generó la atención de todos los medios. Su política migratoria, sus ataques a la Casa Blanca, la violencia de sus seguidores, su violencia verbal, su pasado, el eventual futuro que promete hicieron que los medios le dieran atención una y otra vez. Ya saben, “No existe mala publicidad”.

Y claro, han sido 15 meses de atacar al mensajero, de demonizar a los medios y de poner en duda el rol de la prensa. Logrando no solo atención y apoyo de un gran número de americanos sino que también le quitó cualquier sustancia e ideas a su campaña.

No hay que ser periodista para saber que la prensa es necesaria (alguien tiene que vigilar al poder) y quizás Trump no salga elegido pero se sienta un precedente peligroso: decir que la prensa es mala, que la prensa es el enemigo funciona. Hay gente que quiere creer que al final del día esa celebridad que vieron en algún reality, que les dice lo que quieren escuchar tiene razón. Y quizás esta vez no salga elegido pero ya debe haber alguien pensando en ser el próximo Trump y seguro que salió de un reality.