Las cuatro mentiras que todo jefe exitoso siempre tiene que decir - Revista Capital

Poder

Las cuatro mentiras que todo jefe exitoso siempre tiene que decir

La primera regla es nunca admitir que no estás disfrutando tu trabajo.

-

escritorio-oficina

Lucy Kellaway, es columnista del Financial Times, y compartió sus razones de por qué los jefes exitosos deben decir estas cuatro mentiras.

Hace cerca de un año un amigo consiguió un gran puesto dirigiendo una empresa de tamaño mediano. Unas pocas semanas después de comenzar, almorcé con él y me dijo que estaba pasando por un malísimo momento. La mitad de su personal era mediocre, la cultura era soporífica y, aunque había concebido un plan para cambiar las cosas, no estaba nada seguro si iba a funcionar.

La semana pasada nos reunimos otra vez y le pregunté cómo iba todo.

¡Estupendamente!, me dijo. Todo va bien.

Lo felicité por haber puesto todo en forma tan rápidamente. Me dio una mirada extraña y dijo que hasta ahora lo único que había cambiado era él mismo. Él se había dado cuenta de que lo primero que hay que hacer como jefe ejecutivo es aprender a mentir. O si no mentir exactamente, por lo menos nunca dar voz a cuatro verdades básicas.

La primera regla es nunca admitir que no estás disfrutando tu trabajo. Cuando estás a cargo no puedes decir que estás luchando o estresado o que tienes cualquier tipo de sentimiento negativo sobre el trabajo. En vez, tienes que insistir en que el trabajo es estimulante y va bien y que estás totalmente en control.

La segunda verdad que no se debe decir es que no te gusta alguien en la organización. “El director de mi junta es un idiota”, es algo que se piensa con frecuencia pero que nunca se puede decir. Mucho menos menospreciar a alguien que trabaja para ti.

Tercero, hablar mal de la empresa está totalmente fuera de lugar. Eres responsable por ella y por todos los que trabajan allí y tienes que ser su principal animador en todo momento, por poco natural que esto parezca.

En esa situación se encontraba John Cryan hace unas semanas al insistir vehementemente que Deutsche Bank era “absolutamente sólido como una roca”. De acuerdo con los estándares de los jefes ejecutivos bancarios, Cryan no tiene pelos en la lengua — se atrevió a decir en noviembre que su bono no le motivaba a trabajar más duro— pero aún él tuvo que tomar parte en el “juego de confianza”; los bancos son sólidos como una roca sólo cuando la gente cree que lo son.

Revise la columna completa en Diario Financiero.

Comparte este artículo:
  • Cargando