Poder

Sebastián Sichel

Actividad: Director Fuerza Pública
El libro que recomienda: Lo que el dinero no puede comprar, de Michael J. Sandel.

-

sebastian-sichel

“En Chile no hay un diagnóstico compartido de lo que está pasando. Cuando tienes por un lado a las elites políticas con un optimismo patológico y otras con una depresión postparto, es difícil reconstruir un relato respecto al Chile que uno quiere ver en los próximos 20 años.

En los 90 había algo de constricción obligada de ponernos de acuerdo, pero también había ciertas convicciones, un plan común que hoy no existe. Mi sensación es que la Nueva Mayoría tiene un diagnóstico depresivo, están arrepentidos de la obra que se hizo y están tratando de corregirlo en todos los sentidos posibles. En este diagnóstico contumaz, la Nueva Mayoría está interpretando esta depresión mirando hacia atrás, diciendo que no fueron lo suficientemente duros en los consensos que construyeron en los 90 y que el malestar de las elites y los partidos no tiene que ver con esos acuerdos y no con ellos.

Las elites tienen un problema profundo y la triada que sostuvo el poder durante los 90 se vino abajo: el poder moral reconstruido por la Iglesia Católica se derrumbó por sucesivos errores que terminaron con Karadima y con los mails entre Errázuriz y Ezzati. El poder empresarial se puso endogámico y dejó de tener un plan colectivo.
La política no ha dado el ancho ni ha tenido la capacidad de resolver el conflicto porque cayó en lo básico, en la defensa corporativa a ultranza de decir ‘nosotros somos los serios, responsables, sabemos conducir el país y el resto son todos unos estúpidos que lo critican porque no saben lo que pasa’. Y el sector político tampoco fue capaz de tener una renovación profunda y la centroizquierda chilena sigue citando la colaboración público-privada. Ok, pero ¿cuál es el siguiente paso?

No me suena natural corregir los problemas de los privilegios y abusos vía desigualdad. Las elites suelen interpretar lo que pasa en la ciudadanía sin hacerse cargo del problema. En vez, plantean un nuevo reacuerdo total para corregirlo en vez de atacarlo.

¿Una nueva constitución? No me gusta entrar en ningún juego donde ya sé el resultado. El Gobierno quiere que sea ‘la casa de todos’, pero ya me dijeron que tiene un nombre y una fachada que tengo que aceptar. Yo no tengo claro si la quiero, o si sólo quiero reformar la actual, que por lo demás no es la del 80 como se dice porque ésa ya desapareció: la que hoy existe es de la transición.

Me preocupa la grandilocuencia de las metas. Cuando uno dice que quiere hacer una constitución que deje satisfechos a todos, en la que se resuelva el problema de la salud y el medioambiente y que la gente vuelva a confiar en las instituciones, eso no va a pasar. Cuando logremos el resultado de este producto, mi sensación es que otra vez generaremos una brecha entre las expectativas y los resultados tan grande, que vamos a tener una crisis de incertidumbre mucho más profunda que la actual.

Lo que pido es que nos rasquemos donde pica, si la crisis de confianza es en las instituciones, revisémoslas y corrijámoslas, y no lo hagamos al revés”. •••

Comparte este artículo:
  • Cargando

Síguenos en Facebook

x