Revista Capital

Navarro recargado

Por Carla Sánchez y Roberto Sapag
Fotos: Julio Donoso

Técnicamente, los 65 años es la edad en que los chilenos y gran parte de los humanos derivan a lo que se conoce como sector pasivo. Andrés Navarro, sin embargo, ha decidido torpedear esa creencia porque a juzgar por las noticias que ha producido en las últimas semanas, el empresario lo único que tiene en su horizonte es escalar en actividad.

Rival casi a firme por la presidencia del más que centenario e influyente gremio de los industriales del país (la Sofofa), Navarro ha decidido enarbolar banderas en pro de un nuevo estilo de conducción empresarial, una que sin suponer una crítica al actual presidente, Hermann von Mühlenbrock, busca construir sobre bases sólidas una imagen más conectada de las empresas con la sociedad y dejar definitivamente en el pasado cualquier asociación que algunos puedan hacer del gremio con “poderes fácticos”.

En esta entrevista Navarro habla poco y nada de sus negocios, aunque respecto de quienes han especulado de que Sonda podría estar abierta a cambios en su propiedad responde: “Yo represento al controlador, a la familia controladora, y nosotros nunca hemos estado en búsqueda de compradores. Ahora, la familia que yo represento, a mis hermanas sobre todo, puede ser que a alguno le interesaría recibir dinero para hacer alguna cosa con sus hijos. Mis hermanas son todas abuelas ya, pero no, no ha habido ninguna acción concreta en esa línea”.

-Todo indicaba que iba a bajar las revoluciones. Sin embargo, en cosa de días toma la presidencia de Salfacorp y aparece compitiendo por la Sofofa. ¿En qué etapa de su vida está?
-Estoy vitalmente bien, pasando un período muy bueno en mi vida, con mucha energía y ánimo. No soy tan mayor todavía y las empresas en las que estoy involucrado han funcionado súper bien. Se hizo una transición bien hecha y surgió esta oportunidad de dedicar un tiempo a la actividad gremial y me pareció que era el momento de hacerlo. Después de tantos años en el mundo de la empresa, es bueno dedicarse un poco a nuestros gremios.

-¿Es una decisión 100% a firme?
-Estoy entusiasmado con ir y a la vuelta, en marzo, voy a ver si efectivamente están los apoyos y si están, voy a ir. Lo que no quiero es hacer algo que no tenga ningún destino.

-¿Con qué apoyos cuenta?
-Públicamente ninguno… por ahora, salvo el de estos jóvenes (Alfonso Swett y Bernardo Larraín) que me aseguran que hay muchos que me van a apoyar y que los van a presentar en marzo.

-¿Usted es cercano a Rafal Guilisasti? ¿Él lo apoya?
-Me voy a reunir con Rafael en unos días y tengo la expectativa de que sí. Lo vi en una entrevista y dijo que era sano que en la Sofofa hubiera competencia y aire fresco, y creo que con aire fresco se refería a mí (risas).

-¿No han hecho campaña?
-No todavía. Lo único es que estos jóvenes en el proceso de convencerme hicieron una reunión donde participaron 12 o 14 personas del consejo que me manifestaron que les gustaría que esto pudiera prosperar.

-¿Hay algún trabajo programático que se esté haciendo?
-Sí, hay un documento en el que se está trabajando, me han llegado 10 o 12 escritos que estoy procesando y quiero juntarme con todos los que me han mandado información para hacer un resumen de plan de acción.

-¿Hermann von Mühlenbrock lo ha llamado?
-Sí. Me llamó, pero justo me iba yendo, le agradecí el llamado y le dije que a la vuelta le iba a hacer una visita. Tengo la intención de ir a ver a Hermann a la vuelta de febrero.

 

La empresa en el siglo XXI

-¿Es necesaria mayor transparencia en los negocios?
-En el mundo, no solamente en Chile, hay un cambio salvaje: con la tecnología y las redes sociales ya no es posible hacer operaciones en secreto. Si alguien piensa que puede mantener un secreto y que no se va a saber, está equivocado. Hoy todo se sabe, hay tanta información, tantas bases de datos, que quien no ponga por delante la apertura y la transparencia en temas de trascendencia social lo puede pasar muy mal. Miren, por ejemplo, esta posibilidad de, a través de las bases de datos, de rastrear transacciones. Eso ha hecho que el periodismo –que ha cumplido un gran papel– descubra cosas que han dejado en evidencia faltas graves.

-En eso estamos bastante al debe en Chile. ¿Es una de las cosas que le gustaría empujar desde su candidatura?
-Sí, que la actividad gremial sea algo mucho más participativo, que haya menos secretismo, que las decisiones y las opiniones sean más abiertas y consensuadas, en un grupo grande, como es el caso de la Sofofa, que tiene un consejo de casi 120 personas, que son toda gente interesante, con buenas ideas, y de quienes puedes extraer mucha información y mucha opinión.

-¿Cuál es su evaluación de la Sofofa?
-Yo no tenía ninguna preocupación especial, salvo que en un momento de reformas importantes como las que está habiendo, la participación activa y propositiva del empresariado es necesaria y a mí me gustaría participar y fortalecer eso.

-¿Planteará dar más espacio a la gente joven?
-Creo que Chile necesita nuevos empresarios jóvenes –en la Sofofa hay varios– y la participación de ellos es fundamental.

-Pero entre usted y Hermann von Mühlenbrock no hay tanta brecha generacional.
-Tengo un gran respeto por Hermann y esto no es una cuestión personal. No estoy planteando una candidatura contra él, sino que una mirada nueva y distinta a la actividad gremial y la forma de ejercerla.

-¿Siente que la Sofofa es vista como un club de amigos?
-Pienso que los jóvenes sienten una presencia muy fuerte de poderes fácticos en la Sofofa…

-¿Sigue todavía rondando la imagen de los llamados tres mosqueteros (Ernesto Ayala, Eugenio Heiremans y Hernán Briones)?
-Los tres fueron grandes personas, pero algo de eso queda.

-¿Es sólo transparencia lo que se requiere o hay más áreas en donde la empresa está en deuda en su relación con la sociedad?
-Los acontecimientos recientes que han aparecido en la prensa han generado una idea muy amplia de desprestigio de los empresarios, los que en este momento tienen una reputación bastante baja. Creo que la actividad gremial debe usar su capacidad de transmisión de ideas. Estos cargos, finalmente, son un púlpito donde puedes entusiasmar a muchos a mostrar las cosas buenas que hacen los empresarios, a tener una vitrina donde se vea todo lo bueno y no solamente salir a enfrentar estos puntos negros que han aparecido últimamente.

-¿Cree que los empresarios han defendido más su negocio en lugar de defender principios como el de la libre competencia?
-Les ha faltado ser más propositivos. Me interesa transmitirles a muchos que la actividad empresarial es necesaria para el desarrollo del país y que hecha de buena forma, es absolutamente positiva y que si bien siempre habrá puntos negros, eso no invalida la acción general del empresariado.

 

Los últimos escándalos

-¿Cómo evalúa el caso Penta?
-Es un caso gravísimo donde hay irregularidades importantes. Es lamentable lo que pasó con Penta, porque dejó al descubierto acciones bastante graves. Y para mí es particularmente doloroso, porque tengo cierta amistad con los dueños. Me preocupa de sobre manera la cantidad de infracciones tributarias: esas operaciones para generar pérdidas, los forwards y esas cosas. Es muy sorprendente y lamentable.

-¿Supo de estas irregularidades antes?
-Fue una sorpresa. Afortunadamente, mi rol en este caso no es de juez y así como uno espera que si uno cae en desgracia los amigos acompañen, los amigos acompañamos. Que los jueces hagan su trabajo.

-Debe ser complicado ostentar un cargo gremial y tener que condenar a gente con la que se tiene algún grado de amistad.
-No, una cosa es condenar los hechos y otra a las personas. Los hechos de esta naturaleza los condenamos todos y no tengo dificultad en hacerlo. El problema es que detrás de esos hechos hay personas y ellos tendrán que enfrentar la situación, y los jueces deberán dictaminar las penas correspondientes.

-Este caso ha salpicado también a Andrés Velasco, que usted hace poco consideraba una muy buena opción. ¿Ha cambiado su percepción?
-No ha cambiado la percepción que tengo de él. Por supuesto que lo que ha aparecido en la prensa genera un cierto deterioro reputacional, pero también hay que actuar sin hipocresía, porque esta forma de financiamiento de actividades políticas es bastante más generalizada –o lo era– de lo que se creía.

-¿Y qué opina respecto al crédito de $ 6.500 millones que dio el Banco de Chile a la nuera de Bachelet? ¿Cree que es poco ético o que hubo tráfico de influencias?
-Es un caso más complejo de lo que pensaba. Vengo llegando y hasta ahora me he informado sólo por la prensa, pero me da la impresión de que aquí hay un síndico de quiebras que le vende un terreno a una empresa con financiamiento del Banco de Chile y después otra empresa que le compra a la anterior a otro precio el mismo terreno, con financiamiento del mismo banco. Entonces, surgen muchas preguntas para las cuales no tengo respuesta. ¿Cómo se generó todo esto? Todavía no estoy en condiciones de hacer una evaluación, creo que falta información.

-¿Por qué Luksic participó de la reunión? ¿Aquí hay algo más que un simple préstamo?
-No tengo información, pero me pongo en el caso del presidente de una empresa al que le piden muchas reuniones, decir a quién le da o no le da esas reuniones por supuesto que depende de quiénes son dichas personas.

-¿Hubo una falta ética, al menos?
-No lo sé. Necesito más información para opinar. Primero, sobre cómo actuó el síndico; luego, cómo fue esta operación donde en las dos puntas aparece el mismo banco.

-¿Es más grave que el caso Penta?
-No más grave, pero más complejo, sí.

 

Política y gremios

-¿Urge un proceso de revisión para mejorar los estándares en la política?
-Sí, pero mi intención es participar en la actividad gremial y no en política.

-¿Le preocupa que haya una oposición muy debilitada?
-Yo creo en los contrapesos para que el debate de las ideas y las leyes funcione de buena forma. A mí me encanta el sistema inglés de shadow cabinet, en el que la oposición tiene un gabinete en las sombras y respecto a cualquier materia que se está discutiendo aparece la posición del gobierno oficial y la del gobierno en las sombras.

-Hay quienes sostienen que hoy los gremios pesan menos que un paquete de maní.
-La idea es que con más o menos peso puedan manifestar su opinión con convicción, buenos argumentos y fuerza. No comparto la apreciación de que las acciones de los dirigentes actuales sean tibias; cada uno tiene su estilo, y yo tengo el mío, pero lo importante es que esas ideas estén en la mesa, con inteligencia.

-Por lo visto, harto mal les ha ido: en lo tributario se dice que salió una ley mamarracho y en lo laboral, la reacción es que la voz de los empresarios no fue considerada.
-Para mí, es importante que las posiciones empresariales puedan ser divulgadas de modo que la opinión pública las conozca y tome conciencia de que ésas son las opiniones de los empresarios. Es un trabajo comunicacional. Hay que divulgar la idea de que la actividad empresarial es legítima y necesaria.

-Una cosa es la “evangelización”, pero también hace falta avanzar en un sistema de castigo más potente para los empresarios que se salen de la fila.
-Claro, pero la idea mía no es combatir, sino que salir a manifestar, primero, que la actividad empresarial es valiosa y que podrá haber excepciones, pero que en general es bien llevada en el país. En la medida que uno pueda convencer a la opinión pública de esa realidad, la fuerza de los argumentos mejora. Que las sanciones sean ejemplificadoras me parece una medida que va en la dirección correcta. Incluyendo cárcel, si hay delitos penales.

 

Reformas en la mira

-En una entrevista a Revista Capital, usted dijo que el programa de cambios de Bachelet no le asustaba.
-Lo que intenté decir es que aquí hubo una elección en la que, mayoritariamente, ganó Michelle Bachelet con un programa de acción que involucraba reformas importantes y que eso es legítimo.

-¿Está de acuerdo en sus aspectos técnicos?
-Estoy de acuerdo en algunas cosas y en desacuerdo con otras.

-¿Por ejemplo?
-En la reforma laboral, que es lo que viene y me interesa ante todo, el tema central tiene que ser la productividad. La mayor productividad incide directamente en la remuneración. Me interesa que las modificaciones que se hagan apunten en el sentido correcto de aumentar la productividad, que en Chile es baja.

-¿No le preocupa que los sindicatos tengan más poder?
-La reforma laboral es un rayado de cancha para las negociaciones entre empresas y trabajadores, éstos obviamente representados por sindicatos. Creo que los dirigentes sindicales con poder, cuando lo ejercen bien, son útiles, pero nunca me ha gustado que sea obligatorio. Forzar a que todo el mundo pertenezca a un sindicato A o B no me parece.

-¿Cómo es en sus empresas la relación con los sindicatos?
-En la principal empresa en que he participado, Sonda, ha sido excelente en estos 40 años. Pero no me gusta ponerla como ejemplo, porque es especial. De partida, sin decirlo en términos peyorativos, no hay obreros ahí, son todos profesionales, programadores, analistas de sistemas, ingenieros y tienen una forma de enfocar los problemas que es más cuadrada, más ingenieril. Como provengo más o menos de ese mundo, ha sido una experiencia buena.

-¿Qué juicio hace de la reforma tributaria?
-Obviamente que si aumentas los tributos a las utilidades, la rentabilidad baja y a mayor rentabilidad hay más inversión, pero cuando has tenido la experiencia que he tenido yo de tener negocios en México, en Brasil, en Colombia, donde los tributos son del mismo nivel que los que se están planteando en Chile y ves que las empresa funcionan bien, a mí no me preocupa tanto. Sí me preocupa que el sistema tributario sea simple, fácil de entender por quienes tenemos que pagar tributos. Esta cuestión de la renta atribuida y esas cosas, no me gustaron por lo enredado. Al final, no te queda más que contratar a terceros. Soy partidario de sistemas tributarios simples, porque como vengo del mundo de la ingeniería de sistemas, me gustan los sistemas simples.

-Eso se refiere a la forma, ¿pero en el fondo: será negativa?
-El nivel tributario es el que define todo y nosotros tenemos negocios hace años en países con niveles de tributación sobre las utilidades, parecidos a los que vamos a tener en Chile, y hemos funcionado bien.

-¿Gravar a los ricos y empresas es el mecanismo correcto para disminuir la desigualdad?
-El discurso ha sido que esta alza de impuestos era para financiar la reforma educacional.

-¿Pero subir impuestos y repartir es el mejor sistema?
-Siempre me ha gustado la idea del combate de la pobreza, evitando que haya gente bajo un nivel mínimo. El combate contra la pobreza no debería terminar nunca y es el mecanismo para conseguir igualdad.

-¿Qué piensa cuando ve en la Casen que en el período de Piñera con crecimiento y empleo disminuyó la pobreza a menos de dos dígitos y la desigualdad se redujo?
-Ésa fue una buena noticia. Pero, la idea es que esta reforma tributaria financie otro asunto, que es la educación gratuita para todos. Eso lo plantearon en campaña, lo están haciendo y ojalá se haga bien.

-¿Está de acuerdo con la educación superior gratuita?
-No, creo que la universidad no debería ser gratis para todos, sino para los segmentos de más bajos ingresos.

-¿No echa de menos la discusión sobre la calidad?
-Por supuesto, y la calidad de la educación depende fundamentalmente, en mi opinión, de los profesores. En la medida que las carreras de pedagogía puedan atraer a los mejores, nuestra educación va a mejorar.

-¿El tema del lucro le hace ruido?
-No creo que esté ahí lo central del problema. El tema del lucro no me escandaliza.

-¿Y en el fin de la selección, no cree que hay una señal de que ahora no importa si te esfuerzas?
-Que estén los hermanos en el mismo colegio me parece lógico, hay que mantenerlo, que el resto sea por tómbola no lo encuentro tan terrible. De hecho estoy vinculado a un colegio, el Dunalastair, donde se hace mucho de esa forma.

-¿Y la meritocracia dónde queda?
-Es que la meritocracia para un niño de 5 años es bien complicado.

-Ud. que tiene negocios en otros países, ¿cómo ve a Chile en términos generales?¿Siente que perdió un poco su buena imagen?
-La percepción que yo tengo no es ésa. Ahora, no soy de grandes sueños mesiánicos, así que por supuesto que anhelo que Chile siga progresando como un país más justo y más próspero. No sé si han escuchado esa historia de una persona que tuvo un sueño de cómo era el cielo. En el cielo los cocineros eran franceses; los mecánicos, alemanes; los policías, ingleses; los amantes eran italianos y estaba todo organizado por suizos, ése era el cielo. Y ahora que está de moda que para elegir las virtudes se debe mirar a la OCDE es bien importante elegir bien, porque si lo haces mal se puede transformar en una pesadilla, donde los cocineros son ingleses, los policías son alemanes; los mecánicos, franceses, los amantes son suizos y todo está organizado por italianos. Como a algunos les encanta creer que el Estado va a elegir las virtudes, no vaya a ser que se equivoquen y en lugar del cielo se termine como en la imagen del infierno.

-¿Hay en Chile una pugna política entre dos modelos de sociedad?
-No lo he percibido así. No hay ningún grupo mayoritario que ponga en discusión el modelo de desarrollo, lo que sí ha habido es discusión sobre la igualdad, cómo a través de los tributos podemos ir igualando la cancha, pero no siento que esté en juego el modelo. Hay personas que sí lo proponen, pero son muy minoritarios.

-¿Cómo se concilia la participación de un empresario con intereses en la vida gremial? Ud. es dueño de Sonda, participa en un colegio, alguna vez estuvo en al área salud, tiene una AFP.
-No te olvides de que esta asociación gremial es de empresas y de empresarios y es bueno que participen en ella empresarios, que pongamos la cara frente a la opinión pública. No hay ningún temor en decir sí, soy empresario, he desarrollado esta actividad por más de 40 años. No hay razón para esconderlo ni avergonzarse.

-Pero puede haber conflicto de interés, por ejemplo, hablar de AFP teniendo una.
-Los conflictos de interés ocurren y no hay ningún pecado, lo importante es cómo resuelves el conflicto de interés y no participar en decisiones y asuntos que te competen directamente, es una cuestión de criterios.

-¿Cómo ve el momento económico, le preocupa pasar de altos crecimientos a niveles bajo el 2% el 2014?
-Sí, me preocupa. Me interesa que Chile sea un país próspero y la prosperidad se consigue, básicamente, con crecimiento. El crecimiento del año 2014 bajo 2% es preocupante. Estamos todos tratando de promover la actividad y retomar una senda de crecimiento a cifras del 5%.

-¿Es posible?
-Sí. Y siento que, si bien no demasiado importante, éste va ser un año mejor que 2014.

-Y los ministros de Hacienda y Economía, ¿cómo lo han hecho?
-Bien. No creo que haya que personalizar y sindicar a alguien como culpable. El gobierno dura 4 años y hay que respetarle ese tiempo y el desarrollo de su programa. Nunca he sido partidario de indicarle a un gobierno quiénes son las personas más adecuadas.

-¿Piñera lo apoya en su candidatura a Sofofa?
-Se enteró por el diario. Tengo una amistad larga con él y se ha mantenido por años, porque él nunca ha sido jefe mío y yo nunca jefe de él, y no está detrás de mi candidatura, aunque imagino que espera que yo gane si se da la competencia.

-El gobierno de Piñera, ¿cómo lo evalúa?
-Le pongo un 5,5.

-Buena nota…
-Depende del colegio (risas).

-Para tener un 5,5 debe haber respondido unas preguntas mal…
-Ya dije 5,5 y esta cuestión me puede costar cara (risas)… Pero, en materia de energía, por ejemplo, hubo carencias, en materia de concesiones, también. Las concesiones se miden por monto y número… pero quedémonos con que 5,5 es buena nota.

-¿Quiere volver?
-No lo ha manifestado a sus amigos.

-¿Sería bueno un nuevo gobierno de Piñera?
-No me voy a meter en eso faltando tres años para las elecciones. •••