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5 razones por las que sobrevive el régimen de Assad

En un artículo de la revista Time, analizan los cinco puntos -que en su conjunto- han mantenido a Bashar al-Assad a la cabeza del régimen Sirio.

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Hace unos días Assad prometió que limpiaría Siria de los rebeldes que han desafiado su gobierno durante meses, aunque reconoció que no será una victoria rápida ni fácil. Sin embargo, no está tan claro que pueda lograrlo, aunque hay algunas señales que hacen que pensarlo, no sea una locura.

Tal como señala la revista Time, el éxito de Assad y su permanencia en el régimen puede ser por suerte o por el diseño de su estrategia. Lo claro es que después de 18 meses de rebelión, no ha bajado la guardia.

Estos son los cinco factores, que combinados, mantienen a Assad en el poder:

  • Tiene el apoyo de las fuerzas básicas

Generalmente el colapso de una dictadura se produce cuando un grupo de rebeldes es capaz de romper el "edificio del miedo" en el que está el dictador, abriendo caminos de esperanza al resto de los ciudadanos que se unen a las protestas causando el abandono de aquellos que antes estaban dispuestos a matar a sus conciudadanos con tal de defender al dictador. Una vez que los más cercanos y las fuerzas especiales abandonan al autoritario, la dictadura cae y los rebeliones vencen.

En el caso de Siria, la penetración al "edificio del terror" ocurrió en febrero del 2011. Los rebeldes lograron vencer el miedo y varios dimitieron de los altos cargos dejando a Assad por su cuenta. Sin embargo, las fuerzas de seguridad básicas no abandonaron al líder sirio, sino que siguieron firmes. Por lo mismo, a más de un año, en vez de ser aplastadas, han tomado más fuerza y su lucha ha tomado más sentido que nunca.

 

  • El régimen ha exportado la guerra civil

La crisis ha escalado y está "contagiando" al resto de la región. Por un lado los rebeldes sunitas que luchan contra Assad en el sureste están íntimamente conectados con tribus sunitas del oeste de Irak, que a su vez son enemigos de los chiitas que dominan Bagdad.

En el Líbano la situación es aún peor. Hay 17 muertos y un centenar de heridos producto de un enfrentemiento entre sunitas locales que apoyan a los rebeldes en Siria y locales partidarios de Assad.

Por otro lado, el dictador sirio cedió -estratégicamente- el control de las ciudades del noreste a las fuerzas kurdas, creando un problema en Turquía que permanece encerrado en una sangrienta insurgencia con sus rivales internos kurdos del PKK. A esto se suma el hecho que Turquía se ha transformado en la sede de los refugiados. De los 200 mil que ya han escapado de la violencia en Siria, la mitad está albergada en Turquía, lo que lógicamente genera una tensión en ese país.

Lo más importante de la "regionalización del conflicto" es que  con esto Assad pone presión sobre sus vecinos y las potencias extranjeras para poner fin al conflicto lo antes posible, aunque obviamente, de la forma que a él le interesa.

 

  • Oposición dividida y sin estrategia

Actualmente no tiene liderazgo político y su coherencia militar es limitada con cientos de formaciones de combate dispares. Lo más preocupante de esta situación es el peligro de una rebelión militarizada sin liderazgo político, tal como ocurrió en la reciente batalla de Alepo donde rebeldes admitieron que no fueron capaces de vencer a la mayoría conformada por los residentes de la ciudad.

 

  • Rivalidades estratégicas regionales e internacionales refuerzan el estancamiento

La comunidad internacional nunca ha hablado con una sola voz sobre Siria. Opiniones encontradas han llevado a la división entre Rusia y China; a la renuncia del enviado especial Kofi Annan quien aprovechó de advertir que la discordia internacional estaba saboteando sus esfuerzos para poner fin al conflicto; y la insistencia de USA por avergonzar a los rusos y chinos por sus infructuosas posiciones. Todas, actitudes que no han hecho más que estancar el conflicto.

De este modo, Siria se ha convertido en un campo de batallas geopolítico donde las naciones están más preocupadas de pelear entre ellas que de resolver el conflicto.

 

  • El juego final se ha hecho más complejo

Actualmente, como señala Time, hay varios ejercicios en curso en USA y Berlín para idear -hipotéticamente- el plan post-Assad, lo que supone -a grandes líneas- acabar con el dictador que es quien está generando el problema. Pero para esto, tendrían que llegar a un acuerdo con Assad y quienes lo apoyan para que salga del poder, y a la vez, buscar un proceso de conciliación para evitar un castigo violento que muchos están esperando.

Obviamente, Assad tiene otra idea: terminar con el conflicto sin salir del poder.

 

Conozca con más detalle los cinco puntos que mantienen al régimen de Assad en el poder en el artículo publicado por la revista Time

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