Poder

Lo máximo

-

En dos años ha conseguido que más de dos mil jóvenes se sientan representados con su discurso. Y no solo eso. Con su personal estilo, el presidente de Jóvenes Líderes, Maximiliano Raide, también ha logrado convocar a varios titanes para que compartan vivencias con el público universitario. ¿Qué pretende Maximiliano I?

ebe ser de los personajes más singulares del momento. Una mezcla extraña entre ejecutivo joven y un lobbysta bien contac-tado. Raro, curioso, perturbador. Un hombre lleno de ideas y buenas intenciones, pero al mismo tiempo cargado de dicotomías. Difícil perfilarlo… Sencillo y a la vez egocéntrico. Tímido y carismático. Metrosexual y algo ganso. Persuasivo y encantador de serpientes. Prudente e hiperventilado. Intelectualmente inquieto y a la vez muy ejecutivo y pragmático. Con Maximiliano Raide (25) nunca se sabe dónde termina la realidad y dónde comienza el mito.

Ahora bien, el personaje tiene su cuento. De partida es el ideólogo de los famosos encuentros universitarios Conversando con un líder, en los que han participado figuras del tonelaje de Horst Paulmann, Felipe Lamarca y Nicolás Ibáñez, entre otros. Es el anfitrión de los concurridos almuerzos Foro Liderazgo, que mes a mes se realizan en el Club de Polo San Cristóbal con altos personeros del ámbito público y privado. Y desde hace dos años, es también el presidente de Jóvenes Líderes, una institución que agrupa a más de dos mil jóvenes universitarios y profesionales ABC1, que buscan –dicho por ellos mismos– construir el “Chile del futuro”.

También se podría definir como el joven mejor contactado de Chile. El amigo de todos. El chico que tuvo las “patas” de invitar a Aylwin y a Pinochet a comer a su casa… El mismo que a los 25 años, y sin siquiera haberse titulado de derecho en la Universidad de los Andes, es invitado a cuando evento de liderazgo se realiza en este hemisferio, compartiendo mesa con tipos como Emilio Azcárraga, Alan Greenspan, David Rocke-ffeller y Warren Buffett. ¿Qué tal?

Comidas caseras

Su nombre comenzó a sonar a fines del 2003, cuando sin más activo que la casa de sus padres y una incipiente empresa de mozos y anfitriones, invitó el ex presidente argentino, Carlos Menem, a compartir cena con un grupo de seis jóvenes sobresalientes.

-Yo tenía una empresa de mozos y anfitriones que les proveía de personal a las banqueteras –cuenta Raide–. Me fue muy bien. Llegué a tener una dotación de más de 250 jóvenes y tres a cuatro eventos por semana. De ahí me surgió la idea de organizar comidas con jóvenes y algún personaje importante del mundo de los negocios o la política. Pensé que podía ser un buen punto de encuentro y, de paso, una forma de promocionar mi empresa de mozos (risas)…

-¿Y quién financiaba eso?

-Al principio yo mismo, auspiciado por vinos Porta, de Pedro Ibáñez. Pero llegó un momento en que el presupuesto no me dio. Sin embargo, como ya había quórum, un buen padrino se ofreció a ponerme el 50%.

Impresionante… ¿Cómo un estudiante de derecho, de 23 años, consigue que gente de ese nivel vaya a su casa sin haberle visto jamás la cara? Y no solo eso. ¿Cómo logra mantenerlos entretenidos tantas horas? Porque según Raide, las reuniones nunca terminaron antes de las 2 de la mañana, en circunstancias que siempre comenzaron a las 8 de la noche. ¿Cómo lo hace?

-Debo confesar que yo tenía mis contactos –sostiene Raide–. Mis papás son profesionales y ambos conocen a mucha gente. A la familia de don Hernán Briones, por ejemplo, la conozco de toda la vida. Pasé varios veranos con ellos en Guanaqueros y crecí viendo a mucha gente del mundo de los negocios y la actividad pública en su campo. Pero también es cierto que soy Maximiliano Raide no más. No soy un Luksic ni un Matte. Y aunque no desconozco que mi origen ha ayudado, también es cierto que esto lo fundé en base a mi personalidad. De hecho, hubo invitados a los cuales intercepté en la calle. A Patricio Aylwin, sin ir más lejos, lo agarré en un restaurant.

Así es él. Intenso... difícil de doblegar.

{mospagebreak}

Demanda juvenil

Con el tiempo las comidas se volvieron famosas y ya no era Maximiliano quien tenía que ingeniárselas para conseguir invitados, sino que estos lo llamaban para pedirle cupo. Hubo algunos, incluso, que se repitieron el plato, como José de Gregorio, Cristián Larroulet y Patricio Navia, a quienes Raide terminó dándoles el título de “panelistas”.

Por el lado de los invitados no tan conocidos –siempre eran dos comensales “potentes” y cinco jóvenes con cuento, además de Raide– pasó algo similar. El interés por participar llegó a ser tanto que el anfitrión, que no tenía infraestructura para invitar a todo el mundo a su casa, comenzó a pensar en la manera de masificar estos encuentros. Así fue como nació la Fundación Jóvenes Líderes.

-Recuerdo una ocasión en que la comida terminó a las 3 de la mañana –cuenta Raide–. El invitado estrella había sido Ricardo Claro y de verdad lo habíamos pasado espectacular. Lo llamé al día siguiente para darle las gracias y saber qué le había parecido. Me dijo que lo había pasado estupendo. Entonces le pregunté qué posibilidades había de que expandiéramos estos encuentros al ámbito universitario. Que en vez de seis jóvenes hubiera 200 o más. Me dijo: yo voy.

Y agrega:

-Inmediatamente pedí una sala en la Universidad de los Andes, donde yo estudiaba derecho y le pedí a gente de mi escuela y otras facultades que me ayudaran a convocar. Le pusimos Conversando con un Líder y el primer invitado fue Ricardo Claro. Llegaron 180 jóvenes. Claramente había un espacio que nadie había tratado de satisfacer… Era el momento para crear un referente independiente, que no discriminara por posición política, religión o condición social.

Dicho y hecho. Jóvenes Líderes, de la cual Maximiliano es el presidente ejecutivo, en tres días era una realidad, con el objetivo de ser algo así como “un puente de acceso para los jóvenes de Chile a mejores oportunidades personales y profesionales”.

Con Raide trabajan 50 personas, entre coordinadores y consejeros, quienes funcionan gracias al aporte de empresas patroci-nadoras y empresarios asociados. El presidente honorario es León Avayú Beresi, y Monique Delaveu –la misma que antes geren-teaba Generación Empresarial– es la gerente. Entre los consejeros están –tome nota– Andrónico Luksic (hijo), Nicolás Ibáñez Varela, Nicolás Luksic P., Luis Felipe Cordero, Pablo Bunster (ex Teitelboim), Jorge Alessandri, Soledad de Gregorio y Rodrigo Landea. Ninguno tiene más de 30 años.

¿Qué hacen? Escriben, convocan, emprenden. Están en todas (ver recuadro).

Entre grandes

-¿Te renta todo esto?

-Tengo un sueldo que me permite vivir como soltero, como un joven de 25 años que soy, que pololea, que va a fiestas y lo pasa increíble. Más allá de eso, nada. He hecho pequeños negocios, apuestas, pero nada muy grande. Me propuse a los 30 definir si voy a ser empresario, hombre público o ejecutivo. Me quedan cinco años. ¿En qué me ves tú?

-No lo tengo muy claro, la verdad.

-Me gustaría crear una empresa que genere aporte social.

-¿Y tu carrera de derecho?

-Doy el examen de grado ahora el 2007, pero no creo que trabaje de abogado. En algún minuto iba a procurar, pero creé esta empresa de mozos y al final nunca lo hice. Si llego a trabajar de abogado va a ser en una cosa mucho más empresarial o social. Ahora, una vez que me titule voy a entrar a estudiar periodismo. ¡Me fascinan los medios! Luego me voy a ir a estudiar afuera.

-¿Qué va a pasar con Jóvenes Líderes cuando tú no estés?

-Entre los consejeros hay mucha gente potente y comprometida.

-Pero nadie con tus “patas”. ¿Cómo has logrado codearte con gente como Carlos Slim, Emilio Azcárraga, Warren Buffett, David Rockefeller o Alan Greenspan?

-Es que como presidente de Jóvenes Líderes siempre me están invitando a encuentros mundiales de liderazgo. Este año, por ejemplo, me invitaron al Poder Forecast, encuentro de la revista Poder, del grupo Televisa, al que asisten más de 150 líderes políticos y económicos de América latina y yo soy muy amigo de Isaac Lee, que es el director de la revista.

-¿Hablas con ellos o solo te sacas fotos?

-Con algunos converso, con otros me saco fotos. Con David Rockeffeller conversé como 45 minutos. Te diría que es el “personaje” que más me ha llamado la atención. Un hombre de 91 años lleno de vida y muy inteligente. Como no sé cómo se dice “don” en inglés le dije “David, how are you?” y él me respondió. Fue muy entretenido.

-¿También estuviste en el Sun Valley, de Idaho, verdad?

-Sí. Es el encuentro más importante del año, que reúne a los 120 hombres más ricos del mundo y se lleva a cabo en la residencia de Herbert Allen, presidente del Fondo Allen & Co. Estuve, tal como estoy contigo, con Bill Gates, Warren Buffett, Carlos Slim, Steve Jobs, Rockefeller y Larry Page, entre otros.

-¿Qué buscas con todo esto? ¿Quieres convertirte en el Icare juvenil?

-Bueno, nos dicen el Icarito (risas). Pero no, yo no me comparo con nada. Yo busco un país mejor y con más oportunidades para los jóvenes. Pero ¿sabes cuál es mi última gran cruzada? Quiero romper las barreras entre el sector público y el sector privado. Que las autoridades y los empresarios, que tienen mucho en común, puedan trabajar juntos y generar un cambio. Así se resolvieron los problemas en Irlanda. Y lo lograron aun estando en democracia.

-¿Cómo que “aun en democracia”?

-Porque cuando el gobierno es autoritario es mucho más expedito tomar decisiones. En democracia, todo se enreda.

-¿Y cómo realizarás tu “cruzada”?

-A mediados de este año fundé el Foro Liderazgo, iniciativa de largo plazo que no tiene nada que ver con Jóvenes Líderes. Partió siendo una invitación a almorzar, al Club de Polo San Cristóbal, a directivos y altos personeros gubernamentales. La idea era juntar gente del sector privado y público.

-¿Quién invita?

-Yo.

-¿Te ha resultado?

-O sea, todavía no hay nada en términos concretos, pero la gente que ha asistido me lo agradece constantemente. ¿Sabes lo que es tener a Felipe Lamarca, Jorge Rosenblut, Manuel Casanueva y Jorge Andrés Saieh conversando con Alberto Etchegaray y José de Gregorio? ¡Extraordinario! No se conocían y ha sido fabuloso poder intercambiar ideas, teléfonos, e-mail.

-¿Hay novedades en Jóvenes Líderes?

-Sí, ahora estoy metido en el Grupo Liderazgo. Es un plan bicentenario, cuya finalidad es cubrir los espacios de interés para los secundarios, universitarios, emprendedores y profesionales. El público objetivo va desde los 15 años hasta los 45. De aquí al 2010 tenemos que haber logrado todos los objetivos.

{mospagebreak}

Jóvenes en Acción

Si aún no le quedó clara la razón de ser de la Fundación Jóvenes Líderes, le contamos que en principio opera tres líneas de acción: una pública, una mediática y una social.

En el área pública están los llamados Conversando con un Líder, que son estos encuentros con líderes de opinión en las universidades Andrés Bello, UDD, Adolfo Ibáñez y de Los Andes. El formato, según reza en su propia página web, “consiste en una conversación franca, abierta y sin censura entre un líder empresarial y/o social y 350 jóvenes”. Según Raide, en dos horas el invitado tiene que estar dispuesto a responder todas las preguntas sin filtro y de cualquier asunto. Para este año la idea es expandir los encuentros a regiones y, por qué no, a los colegios.

A esta misma línea pertenecen las campañas de acción que realiza con auspiciadores. Con CCU, por ejemplo, promueven el consumo de alcohol responsable. Con Jumbo, la calidad de vida. Con AFP Cuprum, pensar en la jubilación. Y objetivos análogos con Subaru, el Banco Bice y GTD.

En el área mediática están las columnas de opinión que los consejeros o el mismo Raide escriben en diarios como La Segunda, Diario Financiero, La Tercera y Economía y Negocios de El Mercurio. “Dado que a mi casa habían ido a comer hombres como Cristián Zegers, Cristián Bofill y Juan Jaime Díaz, empecé a tener llegada directa con los medios”, cuenta Raide.

Paralelamente, Maximiliano ha hecho alianza con medios. Para los diarios –hay que decirlo–, las redes de Jóvenes Líderes son una buena manera de llegar a gente como Jean Paul Luksic, Nicolás Ibáñez o Hernán Büchi, “que son poco dados a la cosa pública” –según Raide–. “¡Mira todas las páginas de prensa que ha generado Jóvenes Líderes!”, dice mientras muestra un cuadernillo con TODOS los artículos que ha generado su fundación.

Lo social tiene que ver con el empleo. Jóvenes Líderes, en conjunto con Laborum.com, tiene una bolsa de trabajo orientada a jóvenes de educación superior que están estudiando y que necesitan trabajar. Hasta ahora, unos 500 jóvenes han tenido trabajo gracias a esta iniciativa.

Comparte este artículo:

Síguenos en Facebook

x