Poder

¡Chis! Jaime Perry y Schwager Energy

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Es probable que ningún ejecutivo, de los llamados de primera línea, aceptaría de buenas a primeras la gerencia general de una empresa como Schwager Energy. La nube que pesa sobre esta compañía desde que la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) decidió investigar su desempeño y el de sus ejecutivos –y posteriormente aplicar sanciones–, ha generado tanta cautela que a estas alturas pareciera que nadie quiere “pillarse los dedos”. Sin embargo, había un hombre que sí estaba dispuesto a asumir el desafío: Jaime Perry (56 años, viudo, seis hijos), un ingeniero comercial de la Universidad de Valparaíso, experto en finanzas, que a la fecha llevaba dos años de sabático. Y no solo eso. Sus empresas personales estaban funcionando de maravilla, su situación económica era más que holgada y hacía mucho rato que estaba buscando algo para matar el tiempo libre.

Sería injusto, en todo caso, decir que Schwager no tuvo más alternativa. No señor. Perry tiene trayectoria en el mundo de los negocios y logros relevantes: expandió la cadena de supermercados Santa Isabel desde la V Región al resto del país, en los 90; colocó a la firma que creó Eduardo Elberg nada menos que en la bolsa de Nueva York. El tipo es intuitivo, inteligente y talentoso. Por eso, dicen, Mario Zumelzu, el presidente de Schwager, no dudó en ponerlo a él a la cabeza de la administración.

-Estaba almorzando en un restaurant cuando me topé con Mario Zumelzu –cuenta Jaime Perry–. Se me acercó y me dijo que tenía una propuesta que hacerme. Yo a él lo conozco desde hace muchos años. Compartimos nuestra cercanía por la UDI y sé que es un hombre serio, de manera que no tuve problema en juntarme con él. Me dijo que necesitaba gente “no contaminada” para el directorio de Schwager Energy y a mí, que no estaba haciendo nada, me pareció que era una buena alternativa para ocupar el tiempo libre. Pero a poco andar nos dimos cuenta que a esta compañía había que darle un giro dramático. Entonces el directorio me ofreció la gerencia general. Y me pareció que el desafío era extraordinario.

De carácter dominante, Perry es de esas personas que se imponen por presencia. Cuando habla, literalmente no vuela una mosca. Quizás los años que estuvo en la Armada y los otros tantos que estuvo ligado al mundo político, como consejero regional por la UDI, le ayudaron a forjar esa faceta. Quién sabe. Lo cierto es que el hombre se las trae. Para algunos, incluso, se trata de un tipo astuto, capaz de venderle hielo a los esquimales o la luna a algún turista extranjero. Tanto así, que hay quienes dicen –no nos consta– que su salida de Santa Isabel fue más por la ventana que por la puerta… El, por cierto, dice que esos son puros inventos de gente mal intencionada.

Como sea, hay que reconocer que en los siete meses que lleva a la cabeza de Schwager Energy, Jaime Perry ha dejado los pies en la calle. Se ha preocupado de formar equipos nuevos, de ajustarse presupuestariamente a la cruda realidad de la compañía, de reinventar todos los aspectos estratégicos, de calmar a la autoridad y hacer que todo funcione sin tanta amenaza; de establecer alianzas con firmas que le pueden dar un valor agregado y de convencer al mercado bursátil –tarea nada fácil– de que Schwager sí tiene cuento. Sin ir más lejos a mediados de 2006 la acción de Schwager se transaba entre 3 y 4 pesos y hoy supera los 7.

-¿No le dio susto aceptar el cargo? A estas alturas uno podría decir que el puesto de gerente general está medio maldito en Schwager.

-Yo represento una nueva etapa para esta compañía. No tengo nada que ver con las administraciones anteriores. Estoy aquí para poner a esta empresa en un espacio de credibilidad y darle el ordenamiento financiero, administrativo y comercial que se merece. En eso estoy.

-¿Qué le dice a los accionistas cuando le preguntan qué es Schwager? Se lo pregunto porque uno se mete a la página web y lo único que encuentra es poesía. Se habla del Chiss, de riles y de descontaminación mundial, pero nada que a uno le haga pensar que es una empresa distinta de la que se fue a negro hace dos años.

-La poesía a la que te refieres fue uno de los “grandes” legados de Francisco Zegers… Pero, bueno, mejor no hablar de ciertas cosas.

-¡Ah no! Ya tiró la frase, ahora la completa.-(se ríe maliciosamente)

El, en su calidad de asesor de comunicaciones, fue quien nos armó esas frases futuristas respecto de la contaminación. Frases que en definitiva no sirvieron para nada. Aparte de otros líos… Pero estamos en otra etapa, yo no estoy aquí para hablar de los que se fueron. Tú me preguntas qué es Schwager, y bueno, Schwager Energy, así nos llamamos, es una empresa de soluciones ambientales. Y tiene dos grandes áreas de negocios: el producto actual y sus mercados y los productos futuros. En el producto actual están los aditivos, es decir, el Chiss en sus tres formatos y el negocio de aguas y lodos, que llamamos riles.

-¡Todavía siguen apostando por el Chiss!

-¿Y por qué me lo dices de esa forma?

-Porque lo probaron y no resultó. Porque por algo Enap deshizo el contrato. Porque viene de la era de Jacobo Kravetz. Y bueno, porque hasta donde sé, países más avanzados que Chile en innovación tecnológica, como Estados Unidos, Inglaterra y Alemania, llevan años buscando un aditivo que permita bajar los índices de contaminación de los derivados del petróleo y no lo han logrado… Es raro que sí resulte en Chile.

-Estás como un amigo mío, José Manuel Calderón. El tiene flota de camiones y le ofrecí el Chiss. Lo probó, lo encontró bueno, pero me dijo que no lo iba a comprar porque le daba susto. ¿Por qué? Porque tiene una tranca con el “made en Chile”. No cree que acá se puedan hacer cosas buenas. Y resulta que sí se hacen.

-¿Y en qué etapa está el Chiss?

-En la comercialización.

-¿Ya lo están vendiendo?

-Sí. Hay empresas que están comprando Chiss hace algunas semanas. Empresas de transporte, de seguridad, flotas de camiones…

-¿O sea que finalmente logró probar que bajaba los índices de contaminación?

-¡Pero claro! El Chiss es un aditivo que actúa sobre el motor y que permite una mejor combustión del combustible. Es la mezcla de algunas acetonas y algunos polvos mágicos ahí, que no te puedo decir, que hacen que el vehículo pueda andar más con menos gasolina. Al consumir menos combustible, se contamina menos y en consecuencia se disminuye el particulado en forma muy eficiente.

-Si es tal como usted lo describe, me parece que tiene una bomba comercial en las manos. ¿Por qué no lo comercializan con más fuerza? Estoy segura que países como México, Colombia, Estados Unidos y Europa pagarían millones por algo así.

-Es que todavía no tenemos plata para comercializarlo. Ahora, nosotros anunciamos que habíamos entrado en una fase de comercialización, lo que pasa es que no puedo dar una conferencia de prensa cada vez que nos entra un nuevo cliente.

-¿Lo están distribuyendo con Copec, Shell, YPF, algo así?

-No. Nuestra fase de venta está dirigida a un canal de distribución muy distinto del que hizo la administración anterior. Este es un producto que ahorra combustible, y en ese sentido, podrás entender que a los grandes distribuidores no les interesa promocionarlo. Es al revés. Esta vez nos vamos a enfocar en los canales de distribución ya masivos. De hecho, acabamos de firmar una alianza comercial con la Asociación de Distribuidores de Combustibles (Adico) para la difusión y promoción de las características de los distintos tipos de Chiss entre sus asociados. Estamos hablando de más de 400 estaciones de servicio en todo el país.

Y agrega:

-Ya se han cerrado ventas con Empresas Moltedo y Anfer (ambas del área transportes); Guard Service (seguridad); estaciones de servicio YPF; administradora de naves Humboldt y Automotriz Aspillaga.

-¿Y cuáles son los tipos de Chiss que tienen?

-Tenemos tres fórmulas para los distintos tipos de diesel que hay en el país. El diesel capital, que es el que está en Santiago, el diesel para regiones y el diesel marino. Estamos trabajando en el Chiss gasolina, que es para los autos, y pretendemos entregarlo en los próximos meses para los autos.

¿Hay negocio?

-¿De qué vive Schwager, cómo se financia?

-Te confieso que los primeros meses de mi gestión los pasé gracias a los riles, al tema del manejo de las aguas y lodos. El año 2006 vendimos varias plantas, cada una del orden de los 80 y 100 millones de pesos, principalmente a la industria vitivinícola. En la medida que la ley vaya siendo más eficiente y más drástica en exigir que se implementen plantas de descontaminación, las cosas van a ir funcionando bastante mejor. Hoy somos una competencia interesante. Normalmente ganamos la propuesta o estamos en segundo lugar.

-¿Qué pasó con el proyecto de plantar paulonia elonglata en el norte?

-Es un bonito proyecto (risas).

-Que ya no va…

-Voy a ser muy sincero. Hoy la compañía no tiene las capacidades para emprender un proyecto de esa envergadura, pero no está desechado. Tenemos una demanda judicial, por medio millón de dólares, que está en nuestros pasivos. Estamos negociando una sociedad con nuestros “demandantes” para ver si podemos emprender juntos el proyecto. Tenemos una opción por esos terrenos, los que podrían estar disponibles nuevamente para Schwager. La idea es transformar esa sociedad en una filial operativa, donde ellos, los demandantes, entrarían con un 49% y nosotros con un 51%. La idea es operar el tema de paulonia para proyectos de bonos de carbono. Pero es algo incipiente.

-¿Quiénes son los demandantes?

-Hay harta gente. Está Hernán Somerville, Belisario Velasco. Se llama Inversiones Vallenar. Si ellos entran, hay que decirlo, el pelo nos va a cambiar harto (risas).

-¿Y qué fue de los hoyos de Lota?

-Los estamos arrendado como bodegas. Y no es malo. Al mes nos generan un ingreso de algo así como 20 ó 25 millones de pesos.

-Su sueldo.

-(risas) Ni cerca.

-¿En qué consiste esta alianza que firmaron con la empresa alemana WAT? Le confieso que me metí a internet para buscar si tenía página web y no encontré nada…

-¿Te la muestro?

-Ya.

-Es www.wat.de. WAT es una compañía medioambiental, que trabaja justamente en proyectos del tipo que a nosotros nos interesa promover: energías no contaminantes, descontaminación ambiental, tratamiento de plantas de riles, canalizaciones de agua, capa de ozono, etc. Es una empresa privada, con sede en Heidelberg, integrada por 40 ingenieros que se dedican a estudiar este tipo de proyectos. Ellos asesoraron a Ecuador en la limpieza de las Islas Galápagos, han creado grandes parques eólicos en Europa, han levantado plantas de riles, etc. La idea es que ellos nos asesoren en todos nuestros proyectos presentes y futuros.

-¿Cuáles son los proyectos futuros más concretos?

-Proyectos orientados a la descontaminación ambiental. Hemos firmado acuerdos de confidencialidad con algunas empresas distribuidoras de energía para desarrollar plantas en conjunto. Plantas capaces de convertir los desechos industriales que contienen los riles, en energía. Ahora, lo estamos recién investigando. La idea es que la energía se transforme en combustible y que de esa forma sea devuelto a la planta, o bien, enviado al Sistema Interconectado Central (SIC). En Chile hay una ley, que se llama energía de demandas prioritarias, que dice que el SIC está obligado a consumir primero las energías más amigables para el medio ambiente. Y en esa línea, una planta eó-lica siempre va a tener la prioridad. Schwa-ger está mirando el desarrollo de energía eólica, geotérmica. También estamos trabajando en Ozono House, una empresa de purificación de aire y agua. Estamos entrando fuerte en los restaurantes. Nosotros ponemos ozono en la zona de fumadores, para que no se sienta el olor a cigarrillo. Nos estamos armando.

Los sacos rotos

-¿Cree es que es un buen momento para Schwager?

-Absolutamente. Y en la medida que logremos poner la empresa en orden, que podamos alinear nuestras finanzas y desarrollar las capacidades del personal… Schwager va a tener una excelente posición en el mercado. Eso es lo que me atrae de esta empresa. Pero no quiero hablar más de la cuenta, eso ha demostrado que lo único que provoca es una reacción negativa en la bolsa. Y como hoy no tenemos grandes capacidades de marketing ni comunicación, normalmente me valgo de la SVS para informar un hecho esencial o a través de algún medio. Eso, hasta que materialicemos nuestro aumento de capital.

-No es poca plata, considerando los aumentos anteriores.

-Sí, son 4.300 millones de pesos, de los cuales mil son para capitalizar préstamos que han hecho los accionistas mayoritarios y 3.300 para capital de trabajo.

-¿Nunca han pensado en cerrar la compañía, sacarla de la bolsa?

-En un momento se pensó, pero al final se decidió que no. Yo mismo estuve dispuesto a comprarla entera cuando fui conociendo sus proyectos. Pero no se podía.

-Siempre se ha podido cerrar una empresa…

-Yo sé que se analizó el tema, pero no sé cuál fue la razón para mantenerla abierta. Yo no estaba en ese momento.

-¿Y hoy es accionista de Schwager?

-Sí, entré el otro día… Pero no te voy a decir cuánto compré.

-¡Si estuvo dispuesto a comprarla entera, me imagino que mucho! Bueno, hay quienes dicen que usted va a terminar siendo el accionista controlador de Schwager.

-¿Eso dicen?

-En fin, sigamos con el aumento de capital. ¿Ha hecho algún road show, además de lo que ya habló en la junta? Se lo digo porque hay algunas corredoras que están llamando a no suscribir el aumento.

-Road show no hemos hecho. Solamente hicimos las presentaciones a la junta. Después de todo, los llamados a suscribir el aumento de capital son los accionistas actuales.

-¿Y qué agente va a hacer el aumento?

-Nosotros. ¡Oye, si no tenemos plata! Somos un circo pobre, tocamos la guitarra, bailamos la cueca, hacemos malabarismo, todo. Un accionista el otro día me decía que era el colmo que no tuviéramos un departamento de investor relation para atender a los in-versionistas. ¡Olvídate! Yo estoy trabajando en mi oficina personal (en Viña, donde nos recibió), porque no hay plata para pagar secretaria y todos los gastos que significa tener una oficina bajo el logo de Schwager Energy. Uso mi propio teléfono celular. La apretada de cinturón ha sido violenta. Cuando yo llegué había 80 personas, hoy hay 32.

-Lo dice en un tono violento, ¿lo está pasando muy mal?

-He pasado amarguras. No te podría decir que han sido puros pétalos de rosa. Me he tenido que tragar varias espinas. Como esta compañía ha tenido una mala imagen en el mercado, las personas todavía no discriminan en que hay un cambio en la administración, en que el directorio es absolutamente nuevo. Estamos en otro pie.

-¿Cómo es su relación con la autoridad? ¿Tiene muy encima a la SVS?

-Hemos tenido algunas conversaciones muy al pasar. No con el superintendente, sino con el intendente. Pero yo diría que es buena. Cuando llegué a la compañía me llegaban dos, tres y hasta cuatro cartas de la SVS a la semana. Yo vivía para responder cartas. Hoy hace mucho rato que no me llega una. Seguramente me va a llegar una después de esta entrevista...

-Esperemos que no.

-Yo pienso que la SVS ha hecho espec-tacularmente bien su labor. Y con esto me refiero a todo lo que ha pasado con Schwa-ger, incluida esa vez que me amonestaron porque en vez de mandar una información a través del sistema computacional la mandé por fax. No me siento perseguido. Al contrario. Ahora, lo que sí me gustaría es que también regulara otras partes, como las corredoras de bolsa. Encuentro realmente tendencioso que un analista se dé el lujo de asistir a la junta como representante de los accionistas y al otro día se cambie el sombrero y pasa a ser analista de mercado y recomiende no suscribir. Eso, habiendo votado a favor en una porción y habiéndose abstenido en otra, en la junta. Ese personaje jamás ha pisado la compañía, nunca la ha venido a ver. Eso me parece antiético. Me encantaría que la SVS también pudiera regular esas cosas.

Marino y millonario

Dicen que Jaime Perry es un hombre rico. Que tiene un patrimonio con el que podrían vivir dos y hasta tres generaciones de su familia sin trabajarle ni un día a nadie. Una parte de esa fortuna proviene de sus años de marino, aunque todos coinciden en que la mayor porción la sacó cuando salió de la gerencia general de Santa Isabel, una vez que Ahold le compró a Disco… Fue tanto el dinero que Perry decidió tomarse un año sabático e irse a disfrutar del campo que se había comprado en Caburgua.

Pero no todo salió como lo había planeado. A los pocos meses, Perry se golpeó contra una roca haciendo rafting, quedando paralítico… Buscando sanación, dio con la medicina alternativa, con tan buen resultado que terminó levantando su propia cadena de centros curativos y una línea de cosméticos y perfumes naturales. El negocio lo controla su hija y hoy tiene ventas por 300 millones de pesos anuales.

Paralelamente, y junto a otros socios, Perry es dueño de la constructora Inpromec en la V Región, a través de la cual ha construido más de 25 torres de departamentos habitacionales de entre 3.000 y 4.000 UF y más de 20 plantas para proyectos vitivinícolas. También tiene una inmobiliaria.

Y bueno, como el dinero llama al dinero, el año pasado, viendo las estupendas proyecciones que estaba teniendo el negocio de las avellanas en el mundo, y considerando el enorme potencial de sus 60 hectáreas en Caburgua, Perry se convirtió en el agente en Chile de la Hazelnut Growers of Oregon, una cooperativa canadiense de productores de avellana.

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