La cancha del 2018 - Revista Capital

Opinión

La cancha del 2018

El rechazo al gobierno de Bachelet y la contundente derrota electoral de la izquierda abren un nuevo escenario para el país. Una esperanza para el desarrollo.

-

Economista

Chilezuela se nos aleja por el momento. Pero la contienda en los próximos meses será muy dura porque en mi opinión la oposición no será ni noble ni republicana. El gobierno de la NM no solo se autodestruyó políticamente (antes, Bachelet logró destruir la Concertación), sino que deja al país en una compleja situación. Es el resultado del infantilismo progresista, según personeros de la propia alianza oficialista.

En lo político, queda un país muy polarizado y fragmentado. Treinta partidos participaron en las elecciones. En lo económico quedamos con una situación fiscal muy deteriorada, con gran deuda pública que financió gasto corriente. Los hospitales enormemente endeudados (como nunca). Las universidades adscritas a la gratuidad con déficit creciente. Una muy mala reforma tributaria que pulveriza a las pymes, una caída severa en el ahorro, inversión y productividad; otra reforma peor: la “sindical”, vestida de laboral. El Parlamento será mucho más complejo y probablemente se transformará en un reality político. La delincuencia va en alza, la Araucanía en crisis, etc.

El “legado” es ampliamente negativo, pero con la postverdad lo están tratando de inventar y en eso son excepcionales. Han tenido la osadía de decir que fueron responsables en el manejo de las cuentas fiscales, o que la situación del empleo fue mejor que en el gobierno anterior. El oscuro legado nos deja un impresionante exceso de funcionarios públicos y la necesidad de cortar todos los operadores políticos enquistados (no los funcionarios de carrera). Un tema políticamente muy complejo. También una situación crítica en TVN que volverá a aparecer. Lo mismo con la cantidad de inmigrantes no adecuadamente planificada, la congestión de las principales ciudades, la confusión generalizada en el tema pensiones, el tema boliviano, la tercera edad. Y suma y sigue.

Piñera, en mi opinión, debe auditar rápidamente las cifras y acciones del gobierno anterior, y dar a conocer sus resultados (buenos y malos). No lo hizo en su presidencia anterior y a la luz de la historia (no entonces) fue un error. El gobierno de Bachelet fue lamentable por dos grandes razones. Primero, porque se equivocó dramáticamente en el diagnóstico y segundo, descuidó inexcusablemente la economía en favor de la ideología. Una mezcla fatal.

Los ejes para el nuevo gobierno

La clase política se equivocó (como en tantas cosas) con el período presidencial de cuatro años. Por ello hay que focalizar las grandes tareas a un plazo no mayor, además de mejorar la calidad de la gestión en todos los ámbitos. En lo último Piñera es insuperable así como la izquierda es lamentable, con honrosas excepciones.

Son muchos los temas que requieren reformas bien hechas y que han sido postergadas. Por ejemplo la modernización del Estado (el número inexplicable de ministerios, la falta de independencia de ciertas agencias como el INE o algunas superintendencias, papeleos indescriptibles, burocracia agobiante), aparte de la integración digital, bases de datos únicas y otros.

La inversión en diversas infraestructuras requiere un programa de concesiones que en mi opinión es de al menos unos US$150.000 millones en 10 años, que se deben licitar ya. Otros temas pueden ser el avance real en ciencia y tecnología, la inescapable necesidad de una cirugía mayor en salud pública e isapres, la urgencia de reformar las malas reformas, el drama del Sename y los niños primero (Evópoli), Chile potencia agroalimentaria mundial, o incluso el cambio de la Constitución para hacerlo bien de una vez por todas.

Estos pocos temas críticos son demasiados y se deben elegir los fundamentales que serán el sello del gobierno. La mira general debe ser el desarrollo real para todos. Eso debe ocurrir en los primeros cuatro meses de gobierno, después será muy tarde. Hay otros proyectos de menor alcance y recursos, pero muy simbólicos que también serían un buen legado, como la iluminación digital total del país, el gobierno digital, buses de atención dental móviles en áreas lejanas, la carretera hidráulica para regar el norte, iniciar la discusión de la calidad de educación en el siglo XXI, entre otros.

El desafío de la unidad nacional es fácil de decir, pero muy difícil de construir. El país está demasiado ideologizado y polarizado luego de la NM. Si se quiere proyectar el gobierno a otro período o dos, este objetivo debe lograrlo sí o sí. Esto significa que Piñera debe asumir en los hechos el liderazgo político del sector (algo que Bachelet nunca pudo y que Piñera no hizo en su primer gobierno, pero sí en la campaña), y además ampliarlo significativamente hacia el centro. De hecho, debe ser capaz de crear o impulsar el desarrollo de un nuevo centro político liberal y buscar los grandes acuerdos nacionales. El caballo de batalla para eso es Evópoli y debe seducir a ciudadanos, al Partido Liberal, quizás reconstruir Chile Primero. Pero también debe escuchar a J.A. Kast, con el 8%.

Para lo anterior, será clave el equilibrio de poder que se distribuye a los partidos y las compensaciones necesarias en la misma lógica. Eso es “real politics”. La primera señal será el gabinete y otros nombramientos claves. Todo eso requiere una gran capacidad y destreza política, más que técnica que ya sabemos que tiene, y en eso se probará a sí mismo. Es simple pero no trivial: de buen presidente (como ya lo fue), debe pasar ahora a ser un estadista y saber hablarle a la historia.

La futura oposición

Con relación a lo que será su oposición, el Congreso se transformará en un verdadero show que hará muy difícil el legislar. Ojalá me equivoque. Es probable que veamos rápidamente desarticularse al Frente Amplio una vez que lleguen a la política de verdad. Beatriz Sánchez se irá desvaneciendo sin apelación, ya que no le cederán el liderazgo real los Boric, Jackson, Mayol, Sharp, todos ampliamente mejores que ella desde el punto de vista político y técnico. El Partido Liberal de Mirosevic debiera descolgarse más temprano que tarde y sumarse al centro, donde corresponde. Muy rápidamente, creo, veremos una izquierda muy hostil que usará el Parlamento y la calle de manera probablemente muy irresponsable. El PPD y la DC son partidos en proceso de extinción y podrían terminar como el PR. El PS tiene su crisis interna, pero poco a poco será el eje de la oposición. El PC es un enigma, pero ciertamente se va a polarizar a su vieja usanza, aunque se encuentra flanqueado por su izquierda con sectores del Frente Amplio. No la lleva fácil y va a tratar de cooptarlos, pero son un poquito más amplios de pensamiento que las viejas doctrinas marxistas. Mientras el FA quiere pensar, el PC quiere adoctrinar, y nunca podrá desentenderse de su pasado con violencia.

Los plazos

La tercera semana de enero sabremos del gabinete. Ahí se juega creo yo la mitad del partido, por lo que he comentado previamente. El 11 de marzo parte el nuevo gobierno y veremos la primera mano de la oposición. El 2 de abril tendremos la primera encuesta que dará el benchmark. Entre abril y mayo irán los primeros proyectos emblemáticos, lo que dará el ritmo y tono. Es muy probable que el Sename esté entre los primeros. El 21 de mayo, Piñera no tiene cuenta pública que hacer, así es que dará una síntesis del programa real, no el de la campaña. No es que sea diferente, sino que definirá las prioridades. Nuevamente le veremos la mano a la oposición.

En abril o poco después parten las protestas estudiantiles y veremos cuánto pesan de verdad, especialmente por la participación significativa del Frente Amplio en el Congreso. Casi todas las universidades privadas tienen federaciones estudiantiles activas y eso podría dar un nuevo giro al monopolio de la Confech. Será interesante conocer al ministro de Ciencia y Tecnología.

Para el invierno, el nuevo clima político estará instalado. Sabremos la real postura de la oposición y su grado de organización. Sabremos a esas alturas quiénes serán los ministros destacados y quiénes podrían ser las mejores cartas para el segundo período. Las mejores cifras económicas traerán buenos ánimos, los bacheletistas dirán audazmente que es su legado. Para la primavera se empezará a preparar el presupuesto del 2019, que se entrega en noviembre, y solo entonces tendremos mayor claridad de lo que se puede esperar. Este año conoceremos el desenlace del drama venezolano, lo que sin duda afectará severamente a la izquierda dura.

La gran clave, en mi opinión, será si Piñera logra instalar el clima de unidad, o si la polarización heredada ya es demasiado fuerte y simplemente la oposición tratará de negar pan y agua como es su instinto.

Comparte este artículo:
  • Cargando