Piñera presidente - Revista Capital

Opinión

Piñera presidente

Tanto la primera vuelta como la final han sido sorprendentes y es necesario un poco de humildad ya que, claramente, nadie parece entender con propiedad cómo es este Chile que entra a la tercera década del siglo xxi.

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Economista

El casi 55% de la centroderecha es por un lado simplemente notable y por otro quizás no. Hay más racionalidad de lo que parecía. Soy de los pocos que proyectó 53%-54% inmediatamente después de la primaria, y eso está registrado en las redes sociales. También está registrado en el epílogo de mi columna anterior en este mismo medio.
Por cierto es posible acertar una predicción pero por las razones equivocadas y puede ser este caso, aunque no lo creo. Las encuestas claramente fracasaron en este caso, y tomará bastante tiempo para que recuperen su credibilidad, si es que lo logran. Quizás es tiempo de pasar al big data y dejar las encuestas como parte de la edad de bronce. Estamos en el siglo XXI, no podemos mirar al futuro por el retrovisor y seguir usando las mismas herramientas.

Los resultados y los mitos

El mito de que Chile es un país de izquierda debe ser revisado. La evidencia de esta elección es muy sólida. De las últimas tres elecciones, dos las ha ganado la centroderecha. La secuencia Bachelet-Piñera-Bachelet-Piñera es simplemente sorprendente, y veremos si Piñera es capaz de romper el ciclo. El mito de la lucha de clases debe ser desterrado. El mito de que la equidad es solo igualdad es intelectualmente muy pobre. El mito de que los empresarios son de derecha también debe ser revisado. El mito de que las encuestas son “manejadas” por la derecha perdió todo sustento.

Es tiempo de nuevas ideas. El siglo XXI, literalmente, inicia una nueva “realidad” de la que al menos en Chile no nos hemos hecho cargo. La retórica del socialismo antiguo, basado en la lucha de clases, ya no tiene validez y aparece una nueva forma de izquierda menos dogmática, más moderna, y más constructiva basada en la colaboración, no en el odio. La retórica de que el mercado resuelve mejor todos los problemas tampoco es válida.

Piñera es el presidente más votado de los últimos tiempos. Ganó en trece de quince regiones y la brecha de votos con Guillier es la mayor desde 1990, descontando el 2013. El futuro está nuevamente abierto, y el camino intermedio de los grandes acuerdos será el único que nos hará llegar lejos.

Si hay algo que la sociedad ya no acepta, al parecer, es el progresismo sin progreso, la retórica sin contenidos, los eslóganes de caricaturas, las retroexcavadoras, el resentimiento y la mala gestión. No queremos más transantiagos como fueron todas las reformas de este gobierno.

Los grandes ganadores

No cabe duda que en términos generales, la democracia es la gran ganadora. Dicho lo anterior, es obvio que el principal triunfador es Piñera y su equipo, que sufrió las más grandes descalificaciones y mentiras que se hayan escuchado en mucho tiempo, quizás desde la Unidad Popular. Piñera fue objeto del odio y respondió con altura.

En mi opinión, el Frente Amplio también es de alguna manera ganador, fue el mayor desequilibrio electoral para la izquierda, fueron el ME-O de esta elección, y quedaron establecidos como fuerza política relevante. No obstante, los dirigentes quedaron heridos ya que se pronunciaron formalmente a favor del candidato que perdió. Es decir, no tienen mucho arrastre entre sus seguidores. Traicionaron sus propios dichos e hicieron la “política antigua” que tanto criticaban. Simplemente no se puede entender, al menos lógicamente, que digan oficialmente que serán su oposición, pero van a votar por él.

Finalmente, el Servel es un obvio gran ganador.

Los grandes perdedores

La gran perdedora ha sido Bachelet y la Nueva Mayoría. La presidenta que dijo que hay que “eliminar todos los vestigios del modelo neoliberal”. La presidenta que promovió la retroexcavadora. Ese fue un discurso antirrepublicano y en mi opinión antidemocrático.
Bachelet luego de la primera vuelta trató de capitalizar el resultado para sí, diciendo que esa elección ratificaba el apoyo a sus reformas. Como es usual, se equivocó, y sumó lo que no se puede sumar; el gobierno se involucró de manera ilegítima en la elección, y erró rotundamente el norte, una vez más. Si algo influyó en esta elección fue la mala gestión de la mandataria, el país rechazó de plano su continuación, que fue la prédica de Guillier. El mentado “legado” fue más negativo que positivo.

Otro error capital de la mandataria fue cambiar la DC por el PC, que terminó destruyendo la NM. Por segunda vez le entregó el mando a la derecha, lo que no será perdonado por la izquierda. Los candidatos populares pero sin competencias no hacen buenos gobiernos. Bachelet nunca dio el ancho.

Sin duda Gullier es un gran perdedor. Es el peor candidato que ha presentado la izquierda y se desprestigió. Fue traicionado por su ego, y a su edad eso es un error demasiado grande: creer los halagos de que era el salvador. Más allá de la retórica, no fue capaz de presentar un programa claro y menos ordenar sus filas. Los equipos que lo rodearon fueron de segunda y cambiantes de acuerdo a las presiones. Sus falencias en las cifras elementales del país fueron patéticas, tal como lo fue el debate en televisión. Peor aún fueron sus constantes contradicciones, y la falta de ganas que se traslucía en toda su campaña.

Por otro lado, una persona reconocidamente afable y tolerante se volvió un energúmeno en su discurso político. En la derrota volvió el Guillier que todos conocíamos y revindicó su espíritu republicano. Bien por él. Por cierto, igual cometió un severo error en la despedida cuando dijo “la historia es nuestra”, y no entendió que es de todos, no de un grupo en particular.

Otra gran perdedora fue el ala izquierda de la DC, que queda flotando en el aire. La ambición del poder le jugó una maña pasada. Los principios llevan siempre más lejos que el oportunismo de la conveniencia.

Algo de lo que viene

La izquierda dura, al día siguiente, ya amenazó a Piñera de negarle la sal y el agua. Hugo Gutiérrez, adalid nacional del odio, dijo que el 55% que había votado por Piñera eran idiotas. Cariola dijo que habían salido a votar los rubiecitos mostrando su poca convicción democrática. Ojalá recapaciten y entiendan que la convivencia republicana y respetuosa es el único camino fértil de progreso. El país será desarrollado solo cuando la clase política sea madura y no adolescente metafóricamente. Es tiempo de mirar al futuro y dejar el pasado a la sabiduría de la historia.

La NM ha terminado su corta trayectoria. No tiene ni líderes relevantes ni nuevas ideas. La vieja guardia fue repudiada en las urnas con algunas excepciones. Está además flanqueada por la izquierda y eso fue su perdición. Pienso que Piñera aprendió las lecciones de su primer gobierno y debiera fortalecer a la centroderecha. Para ello debe seguir creciendo hacia el centro y lograr al menos dos períodos sucesivos, idealmente tres, como fue la Concertación. Lo anterior se logra fortaleciendo a Evópoli y al PRI, los que deben integrar a Ciudadanos, a una parte de la DC, a muchos independientes, a Red Liberal y otros. El Partido Liberal tendrá poca duración en el Frente Amplio y podría volver a Chile Vamos. Es difícil que el PC se una al FA, salvo que se le conceda la hegemonía y no creo que se la otorguen.

Sin duda la presión de la fuerza en la calle será el arma de la izquierda dura, partiendo por el FA, que es aún adolescente en política. Ojalá que entiendan que han llegado al Congreso, y que es la institucionalidad y el Estado de derecho el camino a seguir. Con todo, el FA tendrá corta duración. Son 13 movimientos caudillistas, a los que les es fácil ir “en contra” de cosas, pero no llegar a acuerdos. La segunda vuelta ya dio la nota de lo anterior. Por lo mismo, Sánchez será paulatinamente marginada como líder, ya que compite con Boric, Jackson, Mayol, Hirsch, Sharp, que quieren el protagonismo con cierta razón.

La economía se fortalecerá en los próximos dos años y luego dependerá de la situación política. Son los dos años críticos para el proyecto político de Piñera. Es fundamental que encargue estudios serios de la nueva ecología cultural y política del país. En particular, qué es exactamente hoy la clase media que será su gran legado.

Epílogo

En mi opinión, Chile ganó una nueva oportunidad de volver al camino del desarrollo e intentar una política madura en un gobierno nacional de respeto y unidad. Es tiempo de una nueva concertación de centro que eleve el horizonte del país al futuro. Asumiendo que la economía mejorará, aunque el tema del déficit fiscal es realmente muy serio, la buena política social es clave. Comparto la visión de F. Kast: los niños primero.

La salud requiere cirugía mayor y énfasis en tecnología, no más de lo mismo. En educación es fundamental entrar al debate de qué es realmente la calidad en este siglo. Hay que detener completamente el mal proyecto de este gobierno. No puede evadirse más el énfasis en ciencia y tecnología, y un ministerio por sí mismo no soluciona nada. Es fundamental tener no un Estado más grande, sino mejor. La modernización de este es crítica. Lo mismo ocurre con la descentralización. Es clave focalizarse en la buena gestión, en pocos proyectos críticos para no cometer el mismo error de la NM de tratar de hacer todo a la vez.

Reitero la importancia de materializar la idea de un gobierno republicano de tolerancia. Y espero que la izquierda recapacite su posición dogmática. Así vendrán siempre tiempos mejores.

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