El día después - Revista Capital

Opinión

El día después

Las elecciones del 19 de Noviembre tuvieron resultados muy inesperados: el escenario político cambió de manera radical.

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Economista

La trama

Una campaña muy sucia y descalificadora, pero con un acto eleccionario ejemplar y apenas 44% de participación. El voto voluntario sigue siendo un error.

Algunos ingredientes relevantes del nuevo tablero son los siguientes:

Ya no es posible leer el sistema como dos grandes frentes, tema que se arrastra desde el plebiscito del 88. Hoy existe una centroderecha fuerte que tiene tres vertientes (UDI-RN, PRI-EVOPOLI, y KAST). Una izquierda también con varias vertientes (PS-PPD-PRSD, PC-IC-MAS, FA). Finalmente, existe un centro en formación con tonalidades (DC, CIUDADANOS, AMPLITUD, al que probablemente se sumará Evópoli en el futuro). En este escenario aparecen tres nuevos actores políticos relevantes: el Frente Amplio, Evópoli y el movimiento de J.A. Kast, que van a jugar roles en lo que viene. Aparece una nueva izquierda juvenil que no tiene raigambre marxista, lo que no deja de ser interesante, por la manera en que pueda evolucionar.

En esta elección participaron nada menos que 28 partidos, de los cuales varios van a desparecer, pero generan un “ruido” político difícil de decodificar. Es evidente que ahí habrá un rebaraje significativo.
Hay un cambio radical del Congreso, que nos demoraremos un tiempo en entender. Esto es crucial en un régimen presidencial fuerte como el nuestro, ya que la gobernabilidad va a ser muy compleja.
En suma, lo que tenemos es una nueva y mayor incertidumbre, por ahora, muy difícil de leer. No cabe duda de que afectará a la economía y a las políticas públicas.

Los grandes ganadores

El principal ganador es la abstención, que es lo que hace imprecisas a las encuestas. No es trivial. Y es la clave de lo que será la segunda vuelta.

Piñera es ganador porque tiene la primera mayoría con casi 15 puntos, porque ganó en todas las regiones y 300 municipios, y con enorme respaldo en las parlamentarias. Sin embargo, perdió frente a las expectativas, lo que es complejo ya que afecta al futuro, y tiene un costo de credibilidad.
Sin duda Sánchez y el FA son grandes ganadores, con una votación inesperadamente alta y un logro parlamentario inédito.

J.A. Kast superó también las expectativas, y se transformó en la cuarta fuerza política del país, superando a la DC, al PRO y otros.

Las mujeres que aumentan su participación en el Congreso son claras ganadoras como género.

Los grandes perdedores

Sin duda la DC es la mayor perdedora de esta contienda. Es el peor registro de su historia y pierde su capacidad negociadora. Ha quedado aislada y con muy poca fuerza. Su división es inminente.
ME-O es otro gran derrotado. A pesar de su grandilocuencia, manifiesta una tendencia decreciente desde su primera aparición estelar. En cada elección, su votación se reduce a la mitad.

Guillier es otro perdedor, sacando apenas un 22,5% de votos y habiendo estado a milímetros de ni siquiera pasar a la segunda vuelta. Todas sus debilidades han quedado en evidencia, y queda muy complicado para la segunda vuelta.

También las encuestas son perdedoras netas, ya que si bien capturaron las tendencias, y en los votos de los actores secundarios, en lo crítico fallaron estrepitosamente. Incluso el oráculo CEP erró severamente. ¡Le dio 44% a Piñera, y 9% a Sánchez!

En mi opinión también perdió el gobierno, cuya continuidad está representada por Guillier y no llegó al 23%, similar a la aprobación de Bachelet.

Finalmente, aunque es aún una conjetura, creo que el sistema electoral parlamentario falló de manera estrepitosa al elegir demasiados casos de arrastre con votaciones exiguas, en muchos casos con menos del 1%. Es decir, con distorsiones aún peores que las que se daban en el binominal, tan vilipendiado.

Emblemáticos

Las sorpresas fueron muchas. Entre otros, fracasaron: Zaldívar, Walker, Cornejo, Andrade, L. Pérez, Farías, Chahín, Escalona, Becker, Ernesto Velasco, Andrés Velasco, A. Molina, J.M. Ortiz, S. Ojeda, J. Ulloa, Hasbún, Mayol, Rossi, Tarud, G. Navarrete, C. Nogueira, Terrazas, Atria, D. Melo, Arriagada, Edwards. Este cambio de legisladores será interesante de observar.

Algunas reflexiones para el balotaje

Es difícil leer bien esta elección en este momento. En mi opinión, el generoso voto del FA es más bien un rechazo a una alicaída clase política, llena de errores, escándalos y juicios (lo que también explica la menor votación a la esperada de Piñera). Una cosa es ir contra algo, que genera mucha adhesión fácil; otra muy diferente son las soluciones concretas y ser capaz de construir, lo que requiere otro tipo de condiciones, experiencia y habilidades. Esto mismo será la crisis que tendrá en los hechos una curiosa agrupación de 13 partidos y movimientos. En síntesis, esta elección fue una propuesta emocional “contra el sistema”, pero que no tiene capacidad alguna de gobernar.

Técnicamente, hay apenas tres semanas hábiles para esta segunda vuelta. Lo más probable es que voten muchas menos personas que en la primera vuelta, lo que favorece a Piñera. De ocho candidatos, los seguidores de seis de ellos están demasiados decepcionados y no se verán interpretados con los finalistas.

Guillier tiene un faro claro y obvio que conquistar, el FA, que goza su minuto de fama y poder. Será interesante ver cómo este conglomerado tan diverso decide qué hacer en tan poco plazo. Un plebiscito es muy difícil en ese tiempo. Necesariamente, creo, será una definición de cúpulas, lo que dejará heridos. Un sector de la DC (liderado por Silber, Rincón y Provoste) ya se entregó sin condiciones. Pero hay otro sector que simplemente no votará y otro que lo hará por Piñera. Tampoco es claro que el FA quiera “convivir” con la DC. ME-O también se entregó a Guillier sin condiciones. Pero al final, los votos son de las personas.

Yo diría que Guillier tiene segura la mitad del FA, quizás el 50% de la DC, y eventualmente el 75% de ME-O. Con eso logra una base de aproximadamente un 40-42%. ¿De dónde puede sacar más?
Por su parte, Piñera debe partir por descifrar adecuadamente lo que pasó en la elección. La campaña sucia le pasó la cuenta y por ahí parte el análisis. Con Kast sumaría un 5% claro, y de la DC probablemente un 2%, lo que lo deja con una partida de aproximadamente un 44-46%. ¿Dónde están los que faltan?

Epílogo

El resultado está abierto. Para bien o para mal, hay un cambio de élites políticas. Las determinantes de la segunda vuelta serán la abstención, que favorece a Piñera, la decisión del Frente Amplio y, sobre todo, el cambio de discurso necesario de ambos. La primera opción claramente la tiene Piñera, y en mi opinión el resultado estará en torno al 54% para él, pero ya sabemos que no se gana hasta que se cuentan los votos.

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