Revista Capital

Compresas y sanguijuelas

Director Revista Capital

A diferencia de lo ocurrido en gran parte de la historia de la humanidad, hoy las guerras, las epidemias y el hambre han dejado de ser los grandes focos de incertidumbre que hacían del futuro algo así como un trekking por un campo minado. El conocimiento acumulado a lo largo de los siglos ha permitido a la civilización ponerles grilletes a esas bestias salvajes, prolongando las expectativas y calidad de vida de gran parte de la especie, una que numéricamente ha crecido en forma exponencial.

Sin embargo, nadie sospechó que el antídoto que permitió aletargar a esos temibles fantasmas del pasado iba a derivar en una nueva criatura que, como en tantas películas de ciencia ficción, termina creciendo sin control y engulléndose todo lo que se le pone en el camino.

Cada vez son más las voces que, junto con maravillarse del arrollador impulso con que el conocimiento humano ha edificado la autopista de las soluciones a los viejos problemas, ahora ven que a la vuelta de la esquina se asoma una zona de curvas peligrosas que obliga a conducir con prudencia y mayor atención.

Y no se trata del retorno de los miedos atávicos, es decir, de que tras una corta pausa puedan reaparecer nuevas guerras, epidemias o hambrunas derivadas de armas, virus o trastornos climáticos apocalípticos. No, se trata de la prudencia que debe tener quien entra a una dimensión desconocida, en donde ya no se puede hablar de recorrido lineal, sino de un flujo acelerado y caótico que sobrepasa la capacidad de entender qué está pasando realmente y controlar aunque sea mínimamente el flujo de los acontecimientos, es decir, de controlar sus propias vidas.

Lo que de hecho ya ocurre con la privacidad de las personas ante el despliegue de la inteligencia artificial que palpita en el ADN de las maravillosas aplicaciones que resuelven sus problemas diarios es sólo un botón de muestra de este nuevo orden. Ni hablar de las preguntas centrales y de alcance vital y existencial que muy probablemente hoy mismo flotan dentro de laboratorios y centros de investigación avanzada y que, es de esperar, sus líderes se animen a por lo menos tratar de responder antes de seguir adelante a ojos cerrados.

Ese es el momento en que, creemos en Capital, se encuentra el nuevo hombre que es protagonista central de esta edición aniversario 21, hito que antiguamente señalaba el inicio de la mayoría de edad.

No se trata de un agenda editorial embobada con el futuro y que deja de lado los problemas del presente. No. De hecho en esta misma edición aniversario revisitamos a algunos personajes emblemáticos entrevistados en estos primeros 21 años. Se trata de poner en el radar los nuevos problemas y desafíos que enfrentamos, y ponerlos junto a los del pasado para dejar anotada a pie de página la pregunta de que quizás hoy estos tienen otra lectura y, consecuentemente, respuestas distintas al uso de compresas y sanguijuelas.