Revista Capital

Inquietudes políticas

Escritor

1. Michelle Bachelet dice con orgullo cada vez que puede que su gobierno es “histórico”, que sólo desde esa perspectiva se podrá aquilatar el peso de sus reformas. Suponiendo que así sea, qué pasaría si en las elecciones les va mal a sus huestes y en el próximo gobierno de Sebastián Piñera se produce una contrarreforma. Basta con que se les quite importancia a sus reformas, se modifiquen y, por ejemplo, el gasto que va hacia las universidades pase a los niños menores. Con esa modificación sería suficiente para arruinar su marca histórica de la gratuidad en la educación superior. En el fondo, mi inquietud viene de la seguridad que ostenta la presidenta versus el panorama que enfrenta. ¿De dónde viene su suficiencia si sabe que todo puede cambiar con facilidad? Perder el próximo gobierno significa descontinuar un proyecto, no consolidarlo como cultura. En cuatro años no se generan hábitos, aunque sí apetitos. En pocas palabras, el legado de Bachelet depende del próximo gobierno, sea de la línea que sea, ya que si sus reformas emblemáticas no se continúan, habrá sido en vano, un paréntesis.

2. Si Sebastián Piñera gana las próximas elecciones, cómo va a gobernar con partidos y aliados que pertenecen a grupos ultraconservadores, lejanos a la mayoría cultural. Son los partidos que están contra el aborto, a favor de los beneficios a violadores a los derechos humanos, que se han opuesto de forma reiterada a las políticas de educación sexual y a la legalización de las drogas blandas. ¿Cómo va a gobernar Piñera, si llega a ser electo, si sus principios morales están lejos de los que poseen los chilenos? En su gobierno pasado fue capaz de sintonizar con un país cada vez más abierto en cuestiones morales. Por lo que se ve, ha retrocedido sacando a las minorías sexuales de su agenda, cargándose hacia la derecha, no obstante, le tocaría manejar un país en franca liberalización, que si lo llega a escoger es por rechazo al gobierno de Bachelet y falta de candidatos que representen al sector de centroizquierda, no por coincidencia con sus ideas conservadoras. Son personas que quieren crecer con libertad en un amplio sentido. Sin restricciones a sus planes de vidas en nombre de ninguna fe ni principios autoritarios.

3. En el caso de que la derecha llegara al poder, ¿dónde van a ir a parar los miles de empleados públicos de alto y mediano rango que tendrán que partir con este gobierno? Me lo pregunto, puesto que no veo centros de pensamiento dispuestos a financiar cuadros intelectuales. Tampoco veo espacios en las universidades, ya que la reforma a la educación minimizó los presupuestos para contratar investigadores y profesores nuevos. Al menos, esto observo en lo que corresponde al mundo de centroizquierda.
Muy distinto es lo que aconteció cuando salió Piñera del gobierno. Se crearon potentes y visibles centros de pensamiento con intelectuales que le han dado a la derecha lo que le faltaba, articulación y cultura. Tienen columnistas jóvenes como Pablo Ortúzar, Fernando Claro o Daniel Mansuy que son un aporte. Cruzan la brecha de lo exclusivamente político para referirse a temas sociales o más densos. El Centro de Estudios Públicos, por su parte, ha recibido cuantiosas donaciones que le permitirán seguir teniendo una larga vida sin problemas de financiamiento. La pregunta obvia que viene es si la izquierda es oposición en el futuro: ¿se dividirá en grupos inconexos? ¿Pasará a la empresa privada o al underground? ¿Dónde se reunirá a discutir?

4. ¿Cuál es el sello nuevo del Frente Amplio? La pelea de Jackson y Mayol es semejante a las clásicas riñas entre contrincantes por una cuota de poder de cualquier sector. ¿Serán ellos, luego de los escándalos en Providencia y la pésima gestión en el Ministerio de Educación de sus próceres, quienes fijen un nuevo estándar ético? ¿En qué autores se basa ese nuevo estándar o es semejante al de la DC, que opera como una estrategia política? Ninguna idea nueva hasta ahora he escuchado del Frente Amplio. Sí he oído muchas viejas consignas sin considerar las experiencias críticas del pasado.