Opinión

La Ley de Murphy

Dado que todo lo que puede fallar probablemente lo hará, no está nada de mal que alguien se ocupe de supervigilar a quienes “fallan” a diario: los jueces.

-

Director Revista Capital

La conocida Ley de Murphy tiene tanto de adagio como de evidencia empírica. Su enunciado es bastante, simple: “Si algo puede salir mal, probablemente saldrá mal”, una verdad del porte de un buque a la que si le agregamos que si uno de los engranajes de eso que puede salir mal es el veleidoso ser humano, casi con seguridad saldrá mal.

Sin ánimo de meter el cucharón en la olla sopera del pesimismo para mezclar rabia con resignación, mencionamos esta ley ex profeso en el esperado especial de Capital Legal, porque como se verá en el tema de portada, bien vale la pena mirar escrutadoramente a los que parecen estar en el olimpo dictando la verdad.

En este caso, el proyecto de Observatorio Judicial que está en barbecho al alero del Instituto Libertad y Desarrollo y que espera emanciparse de él apenas pueda, lo que hace es poner una mirada con ceño fruncido sobre los fallos de los jueces, a fin de traer a esa suerte de seres superiores al plano terrenal y hacer con ellos lo que hacen con el resto: someterlos a juicio y emitir sentencia sobre su proceder.

¿Necesario? Por supuesto. Si son personas. Personas duchas en lo suyo, por supuesto, pero personas al fin y al cabo, tan falibles y parciales como cualquiera. Tan humanos son, que de seguro pocos de los que leen estas líneas podrían decir que nunca oyeron decir a algún abogado litigante que preferían a tal o cual juez en un determinado juicio en función de la termografía sicológica o ideológica que le habían construido tras años de monitoreo.

Digamos además que a algunos de los protagonistas del mundo judicial, algunos de los cuales no sólo activistas en lo judicial, sino que también en las redes sociales, son tan transparentes sobre su singular forma de aplicar la ley, que tras una simple revisión de sus declaraciones de prensa o tuits se podría saber exactamente lo que calzan.

Que esté naciendo esta iniciativa en el mundo judicial no puede sino celebrarse, sobre todo en tiempos en los cuales el escrutinio y la transparencia son reglas del juego que en buena hora llegaron para quedarse. Es de esperar que esta iniciativa opere sobre un engranaje robusto y que ideológicamente lo hagan en una matriz de ciclo combinado, de modo que la información que levante se haga pública y permita al país avanzar hacia mejores estándares.

La forma en que se haga, por lo demás, puede dar pautas relevantes en el diseño de sistemas de control confiables a todo tipo de instituciones y disciplinas profesionales de gran impacto para la vida social y personal.

Comparte este artículo:
  • Cargando

Síguenos en Facebook

x