Revista Capital

A tres semanas de la primaria

Economista

La trama

En tres semanas ocurrirán las primeras primarias presidenciales bajo la ley y con financiamiento público. Concurren dos coaliciones. Chile Vamos con cuatro partidos y tres candidatos, y el Frente Amplio, que alberga 13 movimientos o partidos y con dos candidatos. La Nueva Mayoría, con siete partidos, no fue capaz de hacer la pega, ni siquiera pudieron levantar un candidato de sus propias filas (nada menos que siete partidos) y están apoyando a un “independiente” que está recolectando las firmas. De esta elección saldrán dos candidatos para la primera vuelta, a la que se sumarán otros cinco o quizás seis postulantes: Goic, Guillier, J.A. Kast, MEO, Parisi y algún otro. Hablamos de un escenario político de unos 30 partidos políticos, lo que se hará más problemático en la parlamentaria de noviembre.

Muchos interpretan esta situación como un fortalecimiento de la democracia, pero en mi opinión es exactamente al revés. Es una expresión de polarización, de la incapacidad de ponerse de acuerdo en temas fundamentales, de malos liderazgos, y del inicio irreversible al populismo. También es una señal de que no aprendemos de nuestra historia y que volvemos a cometer exactamente los mismos errores dolorosos. En pocos años más estaremos recordando las bondades del sistema binominal tan vilipendiado.

El tenor de la contienda

La polarización va siempre acompañada de un escenario donde un sector empieza a definir al adversario como “enemigo”. Así lo ha hecho Guillier, y es lenguaje tradicional de la izquierda más dura. La presidenta señala que hay que “eliminar todos los vestigios del modelo neoliberal”. Es decir, hay que arrasar con los otros.

En este tipo de ambiente ya no hay discusión de ideas, como se esperaría de una elección democrática. Es una campaña de descalificaciones y acusaciones, con las que se intenta sacar de la cancha al adversario; basada en slogans y orientada a las emociones más que las ideas. Adicionalmente el gobierno está profundamente desprestigiado, como lo detectan las encuestas y eso afecta especialmente a la coalición gobernante.

La disputa ocurre en el marco de una economía muy deteriorada y una presión social con expectativas desmesuradas creadas por la misma mala política. Los llamados movimientos sociales recurren a las manifestaciones y a la violencia, con lo que el clima social se enrarece cada vez más.

Las encuestas

Las mediciones disponibles muestran al menos cuatro cosas:
1. Piñera se ubica como claro puntero, y se mantiene ahí por mucho tiempo.
2. Guillier está segundo pero viene planeando a la baja sistemáticamente desde enero.
3. Hay un nuevo fenómeno político de la izquierda dura, que abre la posibilidad de un cambio radical del escenario electoral.
4. La candidata DC hasta ahora no se mueve, lo que en primer término hace dudar de que su partido realmente la apoye. Goic marca 3 puntos y la DC representa una votación en torno del 13%. Algo no cuadra y ya tenemos el precedente de ese partido con Orrego.

Los escenarios

La primaria a medias parece no tener grandes sorpresas. Lo más seguro es que se imponga Piñera en Chile Vamos y Sánchez en el Frente Amplio. Las interrogantes en este momento tienen que ver con cuántos candidatos habrá finalmente en noviembre, y por cierto quiénes pasarán a la segunda vuelta. La gran incertidumbre es cuántas personas acudirán a las urnas.

Falta dilucidar si Guillier y Goic llegan a la primera vuelta. No parece haber mucho espacio para dos candidatos de una misma coalición. El poder es el poder y por ello las apuestas se dividen sobre cuál caerá antes. Otra pregunta es acerca de la eventual proyección de Sánchez y si efectivamente podría pasar a segunda vuelta. Muy poco probable pero posible. Esto abre tres escenarios de segunda vuelta: Piñera-Guillier, Piñera-Goic y Piñera-Sánchez. Cualquiera de los tres marca un drástico cambio de la política chilena. En mi opinión ni Guillier ni Sánchez tienen las calificaciones mínimas para ejercer adecuadamente el cargo de presidente y lo complejo es que hay una probabilidad de que puedan llegar a disputarlo.

Por otro lado la mezcla explosiva de polarización, estancamiento económico, disgregación política, un Congreso atomizado, delincuencia creciente, y movimientos sociales exaltados harán especialmente difícil el ejercicio del próximo gobierno. Súmese a todo lo anterior una situación fiscal groseramente desequilibrada con demasiados gastos futuros ya comprometidos, y sin fuente de financiamiento que no sea deuda.

De aquí al 2 de julio

Todo el foco de la atención estará focalizado en cinco personas. El gobierno y el resto de los actores políticos pasan a segundo lugar. Estos candidatos deben ir a los programas de radio y TV, y responder entrevistas de la prensa. En Tolerancia Cero ya dos candidatos han tenido fuertes traspiés: Sánchez y Ossandón. Es probable que todos los postulantes sean legítimamente apremiados y cometan errores que serán duramente explotados por los adversarios. Estos además estarán en la franja televisiva cuyo impacto dependerá de la creatividad que utilicen.

Lo más probable

Me atrevo a pensar, con la información hoy disponible, que Piñera ganará la primaria con 60% o más de los votos y que la sorpresa será Felipe Kast que saldrá segundo. En el otro frente, Sánchez arrasará estrepitosamente con Mayol con el 80% o más de los votos.
También me atrevo a pronosticar que o Goic o Guillier cae en el camino, y con la información de hoy creo que será Goic quien no seguirá. Mientras que para la segunda vuelta, por ahora se disputa voto a voto entre Sánchez y Guillier, quién pasará.

Epílogo

Las cosas no vienen fáciles para el país. El populismo ha llegado a la puerta y lucha por entrar. La izquierda nueva está levantando las banderas de sus abuelos, no del siglo XXI. Alegan una superioridad moral incluso con la izquierda tradicional. Por su poca experiencia manejan caricaturas (simplificaciones) de la realidad. Ofrecen refundar desde cero la sociedad, con salud y educación estatal y gratuita. Transporte gratuito. Trenes de alta velocidad por todo el país. Generosas pensiones estatales de reparto. Salario mínimo de $400.000, estado empresario, estatizaciones por doquier, multimedios estatales, impuestos al patrimonio, asambleísmo y cabildeo como método de gestión política, etc. Eso es el populismo en toda su extensión. Y la gente quiere creer.

El discurso de seriedad, de manejo responsable de las finanzas públicas, del estímulo al emprendimiento, de los incentivos al esfuerzo, de foco estricto como primera prioridad en la pobreza, es difícil que prospere frente al de las utopías. La incertidumbre final está dada por la participación en las elecciones.

Sea lo que sea lo que ocurra, será una decisión de la sociedad que debemos respetar, pero todos debemos ir a opinar. No es una opción, es una obligación moral personal.