Revista Capital

No dos: cuatro derechas

Instituto de Humanidades, UDP

A propósito de la discusión ideológica a la que han dado origen en la derecha la “Convocatoria política” y el “Manifiesto republicano”, han aparecido voces que, desde ese sector, identifican en él dos vertientes: una liberal y otra a la que, con cierta vacilación e inexactitud, se la llama “comunitarista”.

La verdad, es que ambos documentos –explícitamente la “Convocatoria”, implícitamente el “Manifiesto”– reconocen e incorporan en sus argumentaciones no dos, sino cuatro vertientes del sector. En la historia larga del país, esas cuatro corrientes han estado representadas tanto en el pensamiento como en la acción de lo que puede denominarse como derecha.

Un ejercicio de ordenación de esas tradiciones permite ubicarlas según dos ejes: uno liberal/no-liberal, otro cristiano/laico. Dentro del campo cristiano, se distingue una vertiente cristiano-liberal –moralmente conservadora y ligada a la economía de mercado–, y otra socialcristiana, conservadora moralmente, pero más cercana al compromiso con las clases pobres y la integración social. Dentro del campo laico, de su lado, hay liberales, similares en lo económico a los cristiano-liberales, pero distanciados de ellos en sus concepciones morales, y una tradición nacional-popular, que muestra una conciencia más despierta respecto a los límites de la gestión y la economía, y busca rehabilitar el significado político de las ideas de nación o pueblo, así como un concepto existencial o menos mecanicista del Estado.

Estas cuatro tradiciones de pensamiento han tenido importantes expresiones prácticas. La corriente cristiano-liberal se articula en la UDI y parte de RN. La socialcristiana en el antiguo Partido Conservador y en nuevos movimientos como Construye Sociedad y Solidaridad, en centros de pensamiento, cual Idea País o el IES. La tradición laica-liberal se realizó en el Partido Liberal, hoy la encontramos en Amplitud y Evópoli y en diversos grupos liberales menos articulados. La corriente nacional-popular tuvo su arranque en el breve experimento del Partido Nacionalista de 1915, después en el Partido Agrario-Laborista, el Partido Nacional y actualmente en parte de RN.

Respecto a los pensadores de la derecha o políticos con un talante más intelectual, las categorías identificadas también logran aplicación. Barros Arana, por ejemplo, se deja incluir en el liberalismo laico. Encina, Alberto Edwards, Tancredo Pinochet, Luis Galdames, son nacional-populares. Jaime Guzmán fue primero socialcristiano y cristiano-liberal después. Por los cristiano-liberales califica también Zorobabel Rodríguez. Mario Góngora, de joven socialcristiano, pasa a combinar luego elementos socialcristianos y nacional-populares.

Cuatro y no dos son, entonces, las vertientes del sector.

Hay quien niega la pertenencia de alguna o algunas de estas tradiciones a la derecha. La negación no sólo importa desconocer el pasado y el presente de ese sector político. Además, significa atribuirse un dudoso título de censor, bajo la idea de que una o más de esas vertientes no responden a algo así como una “esencia” de la derecha. En política, como enseña la historia, el purismo es ejercicio estéril, cuando no de fanáticos.

Hay, también, quien pueda ver en el reconocimiento de las cuatro tradiciones una mera labor recopilatoria o un melancólico esfuerzo por volver al pasado. A la vista, empero, de una pérdida de densidad intelectual de la derecha chilena, de su falta de complejidad discursiva en grado suficiente como para comprender con sofisticación la situación actual, ofrecerle caminos de sentido y entrar con pertinencia en las discusiones con la izquierda, la apropiación reflexiva de esas cuatro tradiciones es una tarea de primer orden para la recomposición del tejido discursivo de ese sector. Es lo que se ha pretendido hacer, en estos momentos iniciales de renovación ideológica, con la “Convocatoria” y el “Manifiesto”: formular, para el presente, argumentaciones justificadas, a partir de la consideración ponderada y crítica de esas cuatro vertientes.