Opinión

El twitter de Andrónico

Andrónico Luksic optó por bajar a la plaza pública para hacerse escuchar. Hace un tiempo decidió hacer sus descargos a través de un video casero difundido también en las redes sociales. Ahora escogió la conversación directa, corriendo riesgos pero al parecer sin miedo a la controversia, a los insultos e incluso, al ridículo.

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Por: Max Colodro

Un “poderoso” dispuesto a la igualdad que suponen las redes sociales. En un universo digital donde la única forma de existir es apenas un “avatar” que expone las opiniones de cada uno a la simpatía y el odio de los demás, a la aprobación o la indiferencia de los pares. En rigor, sólo 140 caracteres que no permiten grandes reflexiones, únicamente destellos de comunicación simple y, muchas veces, también banal.
¿Qué interés podría tener uno de los hombres más ricos de Chile en ese mundo plano y disperso, creado como un gigantesco simulacro para que las diferencias patrimoniales no se noten? ¿Qué busca Andrónico Luksic al invertir no poco de su tiempo y sus altos “costos de oportunidad” en un foro virtual que, sobre todo él, no necesita para hacer valer sus opiniones y puntos de vista?

Quizás precisamente el vértigo que supone salir de la torre de cristal y encontrarse al fin con un mundo esquivo para alguien que, desde siempre, ha debido soportar el aura del poder. Sólo el goce de sentirse libre e igual a todo el resto, para opinar en las mismas condiciones que los simples mortales e, incluso, para ser incomprendido e insultado como cualquier “hijo de vecino” en un diálogo abierto y sin privilegios.

Andrónico Luksic optó por bajar a la plaza pública para hacerse escuchar. Él, dueño de un canal de televisión y con los contactos suficientes para conseguir tribuna en cualquier medio, decidió ser simplemente uno más, algo que sólo podría ser en ese espacio de virtualidad pasmosa. Quizás también, un deseo de entender por qué tanto malestar y tanta “bronca” hacia gente como él en un país que, bajo cual parámetro, no puede ponerse como ejemplo de fracaso o bienestar frustrado. Pero en el cual Andrónico Luksic se ha convertido, de algún modo, en el símbolo de un Chile que muchos repudian.

Hace un tiempo decidió hacer sus descargos a través de un video casero difundido también en las redes sociales. Ahora escogió la conversación directa, corriendo riesgos pero al parecer sin miedo a la controversia, a los insultos e incluso, al ridículo. No son pocos los que se preguntan si no hay aquí segundas intenciones, agendas ocultas o puro narcisismo. ¿Querrá seguir los pasos de Trump, otro devoto de hacerse oír a través Twitter y las redes sociales? ¿Se aburrió del dinero y ahora busca otro tipo de poder en un país donde los liderazgos hoy brillan por su ausencia?

Puede ser y puede que no. En realidad, da igual. Siempre es mejor que alguien con el poder y la influencia de Andrónico Luksic esté dispuesto a entregar sus opiniones en un espacio igualitario, a interactuar con las mismas reglas que el resto y a exponerse a las mismas consecuencias que todos los demás. Es bueno para él tener la posibilidad de conectarse con un Chile tan distante al suyo y es una buena oportunidad para todos los demás poder acceder a él.

Es obvio que en Twitter las distancias no se borran ni se anulan, pero es un gran logro de nuestro tiempo el que ellas no impidan, cuando hay voluntad, que se produzca este verdadero atrevimiento de la comunicación; el contacto entre dos mundos que, de otra forma, seguirían simplemente sin ninguna posibilidad de encontrarse.

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