Revista Capital

Los metros finales

Economista

La gran farra de recursos públicos partió con el bono del mes de marzo, que fue definido como “derecho social”, y con ello se marcó el tenor de lo que sería este gobierno. No sólo fue una pésima política pública, sino que un precedente difícil de revertir políticamente.

En tan sólo tres años, lograron deteriorar la educación, la salud, la economía, las cuentas fiscales, el clima político, las confianzas sociales, el orden público, el empleo y casi todo lo que tocaron. Usaron el aparato estatal para perseguir adversarios, abusaron de los nombramientos públicos y cambiaron ministros como nunca. En suma, el gobierno de la retroexcavadora y de la improvisación.

Así entramos al escenario electoral del año, que será obviamente el tema dominante. Los partidos deben reficharse y aun con el regalo transitorio, otorgado por ellos a sí mismos, de reducir a la mitad las firmas necesarias, han tenido muchos problemas. Ahora están como los estudiantes que piden postergar la prueba porque no están preparados.
La clase política está totalmente desprestigiada, así como algunas instituciones muy relevantes. El Sename, la Onemi, la Conaf, la Conadi, Ani, Fiscalía, CDE, y varias otras no funcionan adecuadamente. El Congreso no alcanza el 10% de aprobación, la justicia igual, el gobierno no llega al 15%, la presidente recibe apenas un 20%. Entretanto, el naipe político se atomiza peligrosamente. Chile Vamos tiene cuatro partidos, la Nueva Mayoría siete y el Frente Amplio 12. El nuevo centro político otros tres más, y hay otros partidos regionalistas aislados. Además, hay otros tres o cuatro en formación. Una gran parte de estos partidos son caudillistas, lo que tiene muy mal pronóstico. Partidos relevantes como el PPD, la DC, y el PS están escindidos internamente, lo que agrega incertidumbre. Figuras emblemáticas arrancan día a día de sus partidos tradicionales, y las pugnas internas aparecen cotidianamente en los medios.

Partiendo marzo, ya están en la cancha presidencial Piñera, Lagos, Ossandón, Guillier, Insulza, Atria, Tarud, J.A. Kast, F. Kast, Goic, ME-O, quizás Parisi y Sichel. El tema de Nicolás Larraín lo consideraré como una buena humorada, similar a quienes proponen a Farkas. Pero sin duda llegarán nuevas caras al torneo. Se preparan para ir a la primera vuelta o para una primaria legal, que nadie quiere pero ya pueden evitar. El desprestigio sería simplemente supremo. También se estrena un nuevo diseño del Congreso, en cantidad de honorables y en el distritaje, lo que abre otro espacio de incertidumbre. Esta elección ocurrirá, además, en un marco de financiamiento que también podría tener sorpresas.

Por el lado de la economía, las cosas no se ven bien. En ese índice, éste será el peor gobierno desde 1990, nadie lo duda. La inversión simplemente se desplomó, cayeron la productividad y el ahorro, el gasto público se desbocó con un déficit difícil de revertir por un largo plazo. La deuda pública se duplicó, y la burocracia tiene obesidad mórbida: requiere una cirugía mayor que nadie se atreve a hacer. El desempleo está encubierto con menos horas de trabajo y cientos de miles de personas que “trabajan por cuenta propia”, es decir, en la calle la mayoría. Finalmente, las agencias de riesgo ya empiezan a alertar de la situación del país y han levantado luz amarilla.

El camino hasta noviembre

Enero fue un mes difícil para el país por los graves incendios forestales, en que nuevamente Bachelet hizo gala ilustre de sus incompetencias. Del ministro del Interior mejor ni hablar. También el inicio de año mostró una inflación superior a la que se esperaba. Febrero da lugar a una huelga en Escondida de posible impacto en el Imacec del mes y quizás del año. También se le complica el escenario a Bachelet, ya que los fiscales están cercanos a destapar el financiamiento de sus campañas.

En marzo parten dos universidades estatales absolutamente improvisadas, con muy pocos recursos, en containers, con las sillas aún en camino, sin laboratorios, y en general sin condiciones apropiadas. También es probable que este año se cierre la Arcis, lo que será un tema político mayor, y que en este caso afecta al PC. Yo estimo que este año, dentro del ambiente electoral, veremos muchas movilizaciones estudiantiles, probablemente muy agresivas.

Así, tras rencillas de diverso tipo, ya en abril estarán todos los candidatos en la cancha. Las primarias oficiales serán en julio, y de ahí a la recta final de la primera vuelta, que con toda probabilidad tendrá segunda vuelta. Hay que agradecer a Piñera el cambio de las fechas para no hacer otra vez la segunda vuelta en enero. Con todo, probablemente será una campaña muy sucia y descalificadora que dejará secuelas.

La cartelera electoral

Los candidatos deberán presentar formalmente sus programas y eso incendiará los debates, tanto por lo que dicen como lo que no. Los temas críticos del país no podrán ser obviados. Entre ellos: previsión, salud pública e isapres, la economía, el déficit creciente de infraestructura, regionalización, gratuidad de la educación, la modernización del Estado, el empleo, la ley sindical, el género, los impuestos, el Transantiago, el desprestigio de la justicia, la alta delincuencia, la crisis de la Araucanía, la corrupción, la continua falta de transparencia, los niños, la tercera edad, y hasta la caja de Pandora de la Constitución. Todos prometerán todo, sabiendo que en cuatro años sólo es posible modificar unas pocas cosas y tener una gestión impecable.

Todo será una música conocida que bailamos hace mucho tiempo y en que prevalecen los eslóganes, y siempre faltan los cómo. Se pasarán por alto la ciencia y tecnología, el desequilibrio evidente de los poderes del Estado, la calidad de la educación en el siglo XXI, la bioética, y casi todos los temas que se abrieron en el notable Congreso del Futuro de enero, de los cuales ya casi todos se han olvidado.

Temas que afectarán los resultados

1. La economía. Si empieza a caer el consumo, ya muy débil, podríamos tener un escenario recesivo. Y esto es clave para los votantes.

2. En la política el eje será: ¿se quiebra o no la Nueva Mayoría? En el escenario de quiebre, por ejemplo, desaparece de hecho la opción de Guillier.

3. ¿Se quiebra o no la DC? ¿Levanta candidato? Es parte del tema anterior, pero puede ser el inicio de nuevas alianzas, y un nuevo mapa político.

4. ¿Qué pasará con el Frente Amplio en materia de organización y candidatos? Será una izquierda a la izquierda del PC.

5. El gobierno tiene una incompetencia política mayor, y ha tratado de desentenderse de los partidos. El gabinete es mediocre. La gestión lamentable. Todo indica entonces que seguirá cometiendo errores que van desde malas leyes y políticas públicas, hasta ejemplos como el descriterio superlativo en el nombramiento de Blanco en el CDE.

6. ¿Habrá cambios de gabinete? Lo que puede dar una guía de los problemas internos de la Nueva Mayoría.

7. Con certeza habrá intervención del gobierno en las elecciones, pero no sabemos de qué magnitud.

8. ¿Cuál será finalmente el énfasis legislativo en lo que queda de gobierno? Hay muchos proyectos de ley emblemáticos que responden a ideologismos, que generan grandes controversias.

9. ¿Qué sorpresas aparecerán en las primarias legales… si las hay?

10. ¿Cuántos candidatos habrá finalmente en la primera vuelta? Todo indica que serán al menos entre seis y ocho.

11. ¿Qué pasará con todos los juicios en marcha que afectan a la política?

12. ¿Cuál será el tenor y magnitud de las manifestaciones públicas? Particularmente el grado de violencia que puedan tener. Ya tuvimos un muerto el 2016.

13. Por cierto, siempre está la duda de las catástrofes naturales que se multiplicaron en los períodos de Bachelet y que pueden cambiar drásticamente los escenarios por la manera en que se abordan.

14. Finalmente, lo más incierto y determinante: ¿cuánta gente irá a votar? Qué pasa por ejemplo si finalmente vota apenas un 30%, lo que muchos analistas consideran posible.

Epílogo

La NM está quebrada. Su paso por la historia ha sido simplemente patético, es como un huracán que destruye todo al pasar. La forma en que se desarme determinará el curso histórico del país. Chile Vamos tiene una gran oportunidad sólo si Piñera es elegido presidente, y éste a su vez logra instalar una filosofía de grandes acuerdos que fueron repudiados por la izquierda dura.
Aunque parezca paradójico, se necesita una nueva forma de mayoría, pero no una retroexcavadora llena de resentimiento incluso con su propio pasado. Esta nueva gran alianza por los acuerdos de largo plazo debe incluir a Chile Vamos, Ciudadanos, una parte significativa de la DC, todos los liberales, la parte moderada del PS y el PPD, el PR, los partidos regionales. La primera tarea es poner a la economía en movimiento y quitarle la grasa al aparato estatal, para generar recursos y de este modo financiar una política social focalizada, una descentralización real y una discusión seria sobre qué es la calidad de la educación en el siglo XXI. Así podría volver a aparecer la luz para el país.