Revista Capital

La Moneda en el país de las maravillas

Economista

La trama

Poco a poco se empieza a terminar el año 2016 y rápidamente se comienza a extinguir el tan mal gobierno de Bachelet y la Nueva Mayoría (NM). Todo ello acelerado por una campaña presidencial precoz y compleja. Desde el oficialismo, Lagos, Insulza, Walker, Guillier, Tarud, Atria no parecen tener respeto alguno por su propio gobierno y ya hacen campaña abiertamente. Ello a su vez apura la presidencial en la oposición y otros sectores, lo que en conjunto se toma la agenda nacional, donde La Moneda tiene cada vez menos que decir.

En ese raro escenario, en el Congreso los partidarios le han propinado golpes letales a su propio gobierno. Es algo muy difícil de entender, pero ya son las manifestaciones de una coalición en desarme. La NM y el PC desconocen sistemáticamente un acuerdo anunciado por el gobierno y hacen caer de manera estrepitosa el veto aditivo, lo que es un papelón simplemente de antología. No logra siquiera un solo voto. El resto de los partidos reprende al PC en una nota, pero éste dice que son los otros los que no entendieron. Después hacen una comida para abuenarse, y llegan todos menos el PC, que nuevamente señala que todos entendieron otra cosa.

Los actores al debe

El equipo político entonces resulta absolutamente inoperante y por ende irrelevante, lo que enfurece al propio sector. La presidenta, como ya es costumbre, no da la cara y sigue moviéndose periféricamente, en la total levedad y obviedad, nunca abordando los severos problemas contingentes, ni menos contestando preguntas abiertas y directas. Es tan severa la situación, que el gobierno debe recurrir a la oposición para salir del atolladero. La oposición, a su vez, comete un error político de proporciones, ya que la NM tiene por sí misma los votos suficientes para resolver el tema. En mi opinión, debió abstenerse y dejar que el oficialismo resolviera sus propios problemas. No les darán las gracias, incluso al contrario. La derecha no aprende nunca. Durante ya casi tres años han usado la retroexcavadora e ignorado a la oposición, precisamente porque tienen mayoría contundente en el Congreso.

En el ambiente que nos encontramos hoy, la presidenta de la CUT hace gala de un nivel de grosería o bajeza que es difícil de creer, y por cierto no es capaz de ofrecer ninguna forma de excusa, menos de alguna forma de arrepentimiento. Quizás se siente orgullosa y probablemente sus seguidores la alaban. Si hasta Schilling pidió perdón cuando se le arrancó el dragón en el Congreso hace algunas semanas.

Los funcionarios del sector público hacen un paro ilegal que dura semanas, lo que va generando una frustración enorme en los usuarios por la total inoperancia de los servicios públicos. Un sector que a la sazón no sólo recibe mejores remuneraciones en promedio que el resto de la sociedad, sino que además cuenta con el privilegio de la inamovilidad laboral; el sueño de todo trabajador. Pero, adicionalmente, tiene una productividad que en el mejor de los casos es reguleque. El paro ilegal termina, y como es obvio no se les descontará un solo peso por el tiempo no trabajado, a pesar de la opinión del contralor. Otro beneficio increíble de los empleados públicos. Qué agrado hacer huelga sin costos para ellos.

El movimiento No + AFP hace un paro nacional lleno de violencia y tampoco pasa nada, salvo unas tibias declaraciones del gobierno. La crisis de la Araucanía sigue, el Transantiago hace agua por los cuatro costados. La salud pública de mal en peor, con un déficit hospitalario que sólo crece a pesar de que se le inyecten recursos cuantiosos. En educación, no alcanzan los dineros para la gratuidad, y jamás alcanzarán para mejorar la calidad. El proyecto de ley está estancado, no le acomoda a nadie. Y para rematar, la economía vuelve a mostrar un indicador muy bajo, de modo que el crecimiento del 2016 estará bajo el 2%, quizá hasta cerca del 1,6% o 1,7%, y el déficit fiscal ampliamente sobre el 3%. El país se endeuda a razón de US$ 11.500 millones por año. La inversión sigue cayendo, proyectando un futuro oscuro. El Poder Judicial le reclama al Ejecutivo su desatención. El ministro mejor evaluado abandona el barco de un día para el otro y se arrima al árbol que parece mandar en este momento (Lagos).

El cambio de gabinete cuando el plazo expira

En ese panorama, se produce el tan anunciado “ajuste” de gabinete. Grandes expectativas de todos los sectores, esperando un cambio de rumbo, pero especialmente de la NM, que ya empieza a sentir un poco de vergüenza del gobierno que patrocinan y que no los escucha. Sostienen que de no haber cambios relevantes en la conducción del gobierno, crece aceleradamente la probabilidad de perder las próximas elecciones. El campanazo de la municipal fue demasiado fuerte para ignorarlo. Si la mandataria tiene un 20% de apoyo, sus ministros no llegan al 14%, muchos de ellos son conocidos por menos de un tercio de la población. El cambio era indispensable.

Pero Bachelet simplemente no lo logra. No es capaz de hacer un cambio de rumbo y defrauda así, una vez más, a su propio sector.

Buscando una explicación

Las diversas especulaciones de tan severo error son inevitables. ¿Acaso no habrá conseguido personas de peso para integrar el gabinete? ¿El cuoteo era una ecuación sin solución? ¿Es simplemente su testarudez –no le gusta que la pauteen–? ¿No se dará cuenta de los problemas del país? ¿Ya abdicó del hecho de gobernar? ¿Está aislada y paralizada? Por de pronto, como es habitual, dejó el tema para último momento, lo que siempre significa improvisación y errores. No escuchó en absoluto a los partidos de su coalición. No escuchó el clamor de las encuestas. Al parecer tampoco lee la prensa. Al final, lo que hizo fue recopilar algunas viejas amigas para que la acompañen, pero sin relevancia alguna de lo que espera que hagan. En suma, no hubo cambio de rumbo, lo que nos hace suponer que la mandataria estima que el país está simplemente de maravillas. Parece vivir en otra realidad. Bueno, es que sólo se encuentra con el 15% que la apoya, según su propio decir.

Epílogo

La impresión general es que la mandataria ya no está realmente gobernando. El ministro del Interior literalmente no existe. Es como un duende en La Moneda. Pareciera que Aleuy es el jefe real de palacio y, por ende, del país. Los ministros se ven desconcertados. El único ministro visible y preclaro es Valdés, que es atacado ferozmente por la propia coalición de gobierno que abiertamente pedía su renuncia, junto a Eyzaguirre y otros ministros.

La Nueva Mayoría está fracasando y este gobierno al parecer ya se ha desfondado. Ni la DC ni el PC están cómodos con la coalición ni con el gobierno, menos entre ellos. Por otro lado, se polarizan las federaciones de estudiantes y los mentados “movimientos sociales” que se sitúan aún más a la izquierda de la izquierda de la NM. Eso pone al gobierno en una posición más difícil, quizás sin salida. Se anuncia el nuevo frente amplio de izquierda, completamente populista y con raíces de violencia que re barajará el naipe político nacional.

El año 2017 entonces será seguramente más difícil que el que termina. Estará dominado por la contienda presidencial con un gobierno agónico. Es altamente probable que se produzca el quiebre final de la NM. Los ataques miserables a Piñera serán feroces. Un destacado columnista denunció la existencia de una fuerza de tarea, nada menos que en La Moneda, exclusivamente dedicada a destruir la candidatura del ex presidente. La izquierda radical saldrá a la calle con todo. Es muy difícil que la economía repunte algo.

Para mí, el único camino viable es el de los grandes acuerdos nacionales. Eso significa siempre el bloqueo o neutralización de los extremos y el fortalecimiento del centro. El gobierno, que es el actor clave, va en otro sentido, de manera totalmente autocomplaciente. El pronóstico no es bueno. •••