Revista Capital

La municipal y más allá

Economista

Los resultados de esta elección fueron sorpresivos para todos. Un huracán político de magnitud que seguirá lanzando esquirlas por un buen rato. Cuando Francisco Vidal, a nombre de su coalición, pronostica urbi et orbi, con una arrogancia y pachorra pocas veces vista, un triunfo 4 a 0 para el oficialismo, y resulta al revés, el balde de agua es muy helado.

Triunfadores y vencidos

El “ganador” indiscutido fue la abstención. Simplemente no sabemos qué piensa el 65% de la población, y eso es muy delicado. Por ello, no es posible hacer ninguna proyección a partir de los resultados y debemos tener especial cuidado con las cuentas alegres. En esa línea, la gran perdedora es nuestra clase política que, en una democracia representativa, no es capaz de representar a más de un tercio de la población.

En lo práctico –y respecto a la administración concreta del poder–, ganó Chile Vamos de manera contundente, así como fracasó estrepitosamente la Nueva Mayoría y el gobierno de Bachelet, gran responsable de la crisis por la que atraviesa nuestro país. En materia presidencial, gran ganador es Piñera, grandes perdedores Lagos y Guiller, cuyos candidatos no fueron muy exitosos. Aun así, Lagos le sacó una ventaja estratégica a Guiller al dar la cara para asumir la derrota de la coalición y presentarse como su gran salvador. Esta debacle de Bachelet y su gobierno abre una brecha a la alicaída Nueva Mayoría, ausente en La Moneda al momento de la derrota, y culpada por la mandataria, lo que es paradójico. El liderazgo palaciego fracasó una vez más y su desprestigio dentro de la coalición es muy delicado. El comité político de los lunes fue simplemente suspendido, mostrando un total desconcierto.

Finalmente están los ganadores destacados que son, a mi juicio, por la centroderecha: Alessandri, Matthei, Barriga, Codina, Palacios. Por la izquierda fundamentalmente Jadue. Y finalmente Sharp, que abre una avenida política diferente para la izquierda más dura, lo que es, en primer lugar, un problema para las aspiraciones de Lagos.

Los partidos

Los tres partidos más importantes del país son RN, UDI y DC. La UDI, que fue perseguida políticamente por el gobierno, usando el aparato estatal, terminó siendo el partido con más alcaldes del país, seguido de RN y la DC. Lo que llama la atención es que siendo la DC el mayor partido de la Nueva Mayoría, no sea el eje de esa coalición, y sea ninguneado sistemáticamente por el PC y parte de la izquierda. No se entiende cómo con esa fuerza la DC permite la humillación permanente. Grandes perdedores son el PPD y probablemente el PRO, que es básicamente una proyección de ME-O, hoy severamente cuestionado.

Es probable (pero no seguro) que Chile Vamos se afiance y gane el momento, así como es casi inminente que se termine de quebrar la NM. La emergencia del frente de izquierda generará un rebaraje del naipe, mientras la DC se encuentra en una encrucijada cuya salida puede ser letal si se equivoca. El candidato real que le queda es Burgos, y sólo tiene sentido ir directo a la primera vuelta.

Los temas de fondo

Lo casuístico es la elección. Pero la pregunta está abierta para el entendimiento de lo que debemos hacer como país. Hay al menos cinco grandes temas profundos que el sistema político debe enfrentar.

1. Hay una crisis elocuente de algunas instituciones y de nuestra clase política, que sólo representa hoy a 1/3 de los chilenos. Se requiere una renovación profunda de liderazgos, lo que no se ve fácil por el bloqueo de los incumbentes.

2. Los jóvenes no están votando, y eso es especialmente delicado. Nuestra política sigue discutiendo ideas añejas de hace 50 años, completamente ajenas a los problemas actuales, e irrelevantes históricamente. Los pocos jóvenes que han llegado al Parlamento, lo son de edad pero no de ideas. De hecho, los únicos que han planteado nuevas miradas al siglo XXI, son Piñera y Lagos, los más viejos.

3. El sistema democrático se ha ido quedando muy atrás en un ciclo de cambios demasiado importantes. El siglo XXI trae nuevos problemas y formas de relacionarnos, que no son acogidas ni en la dinámica democrática ni en la organización del Estado. Todo ha evolucionado, menos la democracia y, por ende, está haciendo agua por varios lados.

4. Aún con el dominio de las dos grandes coaliciones en la elección, se aprecia el inicio de un proceso de atomización que se amplificará en el Parlamento del 2018, que hará muy difícil la gobernabilidad del país. Hablamos de casi 30 partidos políticos para las elecciones del 2017 al Parlamento.

¿Y ahora qué?

Si el gobierno estaba debilitado, ahora ha llegado a la UTI. Es difícil predecir qué hará la mandataria, que parece ausente y completamente desconectada con lo que ocurre en el país. Recordemos que Bachelet es bastante tozuda y de carácter indeciso, una muy mala mezcla. La carrera presidencial que desató Lagos antes de la municipal irrumpirá con vigor aún mayor, lo que es otra fuente de debilitamiento del gobierno. De frente a las elecciones parlamentarias, los candidatos se tratarán de distanciar del fracaso de La Moneda. Las ex ministras de Bachelet perdieron todas: un Midas al revés. En ese escenario, es bastante probable que la primera vuelta termine siendo la primaria real, y eso abre un escenario político que no conocemos.

Hoy, los principales candidatos de cada coalición son varios. En mi opinión, Lagos no llega a la papeleta y el tapado será Pacheco, algo que explicaría la manera tan fea en que salió del gobierno. Creo que Guillier tampoco llega a la papeleta, por muy diversas razones, partiendo por el poco peso específico del Partido Radical. Allende, Tarud, son un saludo a la bandera. Queda entonces Insulza y Pacheco en la cancha real del PPD-PS.
La DC, en realidad, parece tener sólo un candidato viable, que es Burgos. Walker y Aylwin no tendrían posibilidad alguna; Goic, que carga demasiado a la izquierda, menos después de esta elección. Ciudadanos y Amplitud llevarán su candidato simbólico que hasta el momento es Siechel o Santa Cruz. Esto puede cambiar si se quiebra la DC y un sector se acerca a este espacio, donde ya los espera Mariana Aylwin.

ME-O, enceguecido de su propia realidad, seguramente irá al precipicio y podría estar llegando a su ocaso político cuando lo alcance el 6%. La nueva izquierda del frente amplio probablemente llevará su propio candidato.

Por el otro espectro, si bien Piñera salió claramente fortalecido, la decisión final sólo la tomará en marzo y está abierta. Ossandón es un poco terco y probablemente irá a todo evento a la primera vuelta, ratificado por el tremendo apoyo que tuvo su ahijado político en Puente Alto, donde hay suficientes firmas para su candidatura como independiente. J.A. Kast es un político perseverante que se mueve por ideales y probablemente también llegue a la primera vuelta. Chahuán es un saludo a la bandera, y la UDI empoderada en esta elección debe presentar algún candidato en una primaria.
El guirigay es enorme.

Epílogo

Van a pasar muchas cosas inesperadas en el próximo año, tal como lo fue la propia municipal. Lo que hoy parece evidente (en materia de candidatos) no lo será mañana, y no es posible predecir qué va a pasar, debido a que el escenario cambiará gracias a eventos de poca probabilidad y alto impacto. La nueva Mayoría, en mi opinión, ya se terminó. Chile Vamos debe aprovechar su momentum para abrir el espacio a nuevos liderazgos y aportar nuevas ideas. Esta elección, si bien les favoreció muy ampliamente, fue esencialmente un castigo a la NM y especialmente al gobierno. Sea lo que sea, hay que abordar los temas de fondo y traer nuevas ideas al ruedo, lo que es difícil con los actuales incumbentes. •••