Opinión

Gratuita, pública y de peor calidad

Hacia allá vamos: un sistema mediocre y trasnochado que retrocede al menos dos décadas respecto de las necesidades actuales.

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Economista

No creo que Bachelet entienda mucho de educación; lo que ya quedó en evidencia por la designación de Eyzaguirre, que reconoció en forma pública que en realidad no sabía mucho del tema. La mandataria, fiel a su estilo de improvisación, declaró que su instinto le decía que había que partir con la educación pública, pero comenzó por la privada de copago. Nos hace recordar el Transantiago.

Eyzaguirre partió queriendo gastarse US $4.000 millones en ladrillos y Tratando de igualar hacia abajo: quitándoles los patines a los que estaban un poco mejor. Tuvo que ser removido. La actual ministra tampoco ha destacado por sus trabajos intelectuales en educación. Baste recordar que fue ministra de Bienes Nacionales.

El gobierno se compró los eslóganes populistas e ideologizados de líderes estudiantiles y les entregaron el ministerio a Jackson y a Revolución Democrática, muchachos que apenas han concluido su primer grado universitario y que finalmente terminan abandonando la cartera frente a su propio fracaso.

La trama refleja que nunca hubo un programa fundado para la educación, y todo fue voluntarismo ideológico e improvisación. Ya en el tercer año de gobierno, dicen que finalmente será presentado al Congreso un proyecto de ley sobre educación superior. Bachelet ha postergado nada menos que nueve veces la entrega del proyecto, simplemente porque nunca lo tuvieron. Peor aún, hicieron la reforma tributaria para la educación sin tener cifras de lo que podría costar y cómo se usarían los recursos. El mundo al revés. Y el Parlamento no hizo las preguntas elementales. Era todo ideológico. Por cierto, ahora se dan cuenta de que las platas no alcanzan.

La ignorancia de los estudiantes les llevó a plantear la estatización de la educación municipal. Ni siquiera entienden que los municipios son parte esencial del Estado. No conocen la diferencia entre el Estado y el gobierno. Tampoco entienden la diferencia de lo público y lo estatal. El pronóstico es sombrío.

Gratuita, pública y de calidad

Que los estudiantes aún no entiendan mucho de la realidad es comprensible, ya que son muy jóvenes. La caricatura voluntarista de la realidad que debe ser modificada por completo y de inmediato, reemplaza el estudio profundo y la experiencia. Todos hemos sido jóvenes y hemos cometido el mismo error. Lo notable es que lo hagan las autoridades del gobierno y el Poder Legislativo.

El orden de los factores altera el resultado. La verdadera ecuación para los que entienden el tema, es siempre primero la calidad, luego acceso y, finalmente, la propiedad. Lo que interesa es que los jóvenes aprendan y tengan buenas herramientas para sus vidas, no si el proveedor es público o privado. Por alguna razón misteriosa y quizás hasta esotérica, el gobierno cree que la educación por ser estatal es necesariamente mejor. Curiosamente, la mejor universidad del país es privada (la UC) y destacan otras como Concepción, Austral, Santa María, UAI, Los Andes y tantas más. Si miramos las estadísticas, veremos que el promedio de las privadas es superior a las estatales.

El gobierno, por supuesto, partió al revés: por la gratuidad como foco de sus políticas. Pero ni siquiera habían hecho los cálculos. Rápidamente se dieron cuenta de que el costo es simplemente inalcanzable para nuestro país. Entonces, si nunca les alcanzarán los recursos para la gratuidad, jamás estarán accesibles para la calidad y ahí se jugó el destino de la educación nacional. Tanta ha sido la incapacidad, improvisación, e irresponsabilidad que debieron avanzar hacia la gratuidad vía el resquicio legal de la glosa. Por supuesto nuevamente mal hecho, imputado constitucionalmente, y totalmente discrecional.

Súmese a lo anterior la creación de dos nuevas universidades estatales y 15 centros técnicos estatales, para los cuales nunca hubo proyectos estudiados. El tema presupuestario sólo anuncia más tempestades. La probabilidad de que estas nuevas instituciones sean de calidad es simplemente remota.

Pidiendo confianza

Al parecer después de dos años y medio de gobierno, con pato cojo y todo, va a ingresar finalmente un proyecto de educación superior al Parlamento. Por supuesto no entrará en la fecha prometida, por novena vez. Tanto los rectores de las “Ues” estatales como las privadas rechazan lo que se conoce del proyecto. Éste fue elaborado por Martínez, un ingeniero que participó en el diseño del Transantiago, y que ya ha sido removido del cargo. Los rectores de las estatales miran con rabia y desprecio a las privadas y quieren eliminarlas por secretaría, amparados en el cartel del Cruch. Quieren generosos aportes basales, pero que nadie controle su gestión. Promueven el cogobierno trasnochado de los años 60, mostrando que entienden poco de educación superior de calidad. Les gusta el subsidio a la oferta, forzando las opciones de los estudiantes, sin dejarlos elegir por su propia voluntad.

Los estudiantes, a su vez, están en pie de guerra. Los rectores enfurecidos transversalmente. Escuchar la vehemencia y descalificaciones de Vivaldi hace difícil asociarlo con una figura académica de prestigio. La gratuidad seguirá vía glosa. Los aranceles están mal fijados y generan déficit en las universidades que adoptaron la gratuidad. El gobierno quiere fijar los cupos arbitrariamente. Se viene una burocracia enorme, cara y crecientemente discrecional. No hay fondos para el desarrollo institucional de la educación superior, y la ciencia y tecnología están largamente olvidadas. ¿Y en ese despelote la ministra pide que le tengamos confianza? Un mundo kafkiano.

Los temas reales que no se tratan

La universidad del siglo XXI requiere nuevos conceptos. Lo primero es entender la diferencia entre entrenamiento y educación. El gobierno jamás ha dicho una sola palabra al respecto. Una de las implicancias inmediatas de lo anterior es el diseño del sistema de títulos y grados que es clave en el diseño de un sistema de educación superior. En Chile aún arrastramos un sistema profesionalizante que alguna vez tuvo sentido por problemas de recursos, pero que no se condice con ningún sistema universitario del mundo de hoy, menos con el del futuro. Otra de las implicancias son los sistemas de acceso, hoy regidos por la PSU, que sirve para un sistema de generación de profesiones más que de educación. El gobierno no es capaz de hacer la diferencia entre la educación y las instituciones. Sólo se enfoca en las últimas. Hoy hay acceso a educación, conocimiento, datos, información, por muy distintos canales a las propias instituciones. Ni hablar de la influencia de los medios de comunicación y las redes sociales. Hoy se habla de una “sociedad educante” basada en la reciprocidad dinámica en que todos aprenden de todos.

Lo segundo es la nueva realidad digital que cambia radicalmente las relaciones entre las personas, la generación del conocimiento y las herramientas disponibles. La web 3.0 ya anuncia un nuevo tipo de cerebro tecnológico colectivo y un nuevo lenguaje postsimbólico. La inteligencia artificial es una realidad que no podemos obviar. No es anecdótico que el mejor jugador de ajedrez del mundo no sea capaz de ganarle a la máquina. Podemos discutir si la máquina es realmente inteligente, pero lo concreto es que le gana al mejor. Para Kurzweil, de la Singularity University, estamos frente a un salto evolutivo.

La educación debe incorporar dicha realidad. Nada de eso le hemos escuchado al gobierno, al contrario, mira por el retrovisor con fantasías de una educación antigua y de mediocre calidad. La velocidad del conocimiento técnico hace que los niños les enseñen cosas a sus padres. La sociedad de archivo total supera las capacidades de la memoria humana. La población se hace más longeva y se requiere educación permanente. Entramos de lleno a la realidad del big data que se refleja en las e-sciences, una nueva manera de abordar la “verdad” y de tomar decisiones.

La diversidad educacional es un elemento esencial de calidad en la era del conocimiento. Lo que vemos en las propuestas del gobierno es el intento trasnochado de lograr el máximo control educacional del Estado y la máxima homogeneización.

Epílogo

El gobierno actual ha sido literalmente nefasto en todos y cada uno de sus proyectos educacionales. Han reemplazado el conocimiento y la mirada al futuro por el voluntarismo ideológico. El resultado será un atraso de quizás 20 años en la calidad de la educación si es que alguna vez logramos recuperarnos. Vamos a un sistema estatal, gratuito, sin diversidad y mediocre. •••

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  • FELIPE Felipe

    UC La mejor jaja?

    Donde queda la Universidad de Chile?

    Comenzaron al revés jaja, usted quiere privatizar la educación.

    Para que sepa hay países con peor situación económica pero que tienen mejores universidades que Chile en el ranking mundial y son gratuitas completamente: Argentina y México.

    Me parece que este artículo está ideologizado por la derecha chilena.

    Que decepción.