Opinión

Los pilares de la productividad

De este apreciado concepto se habla mucho, pero nada se hace, en realidad, vamos en la dirección opuesta.

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En el último mes se han presentado tres propuestas para la productividad: una del gobierno, otra de la comisión para el tema, y otra de la CPC. La más débil es por cierto la del gobierno, precisamente el encargado principal. La más contundente la del empresariado, que es donde se juega el partido de verdad.

Si bien hay “cositas chicas” que se pueden hacer en productividad, como mejorar algunos trámites, hay siete pilares reales de ésta, y ahí debe apuntar La Moneda si de verdad quiere hacer un cambio.

1. La gran paradoja es que probablemente donde peor es la productividad en nuestro país, es en el aparato estatal. La burocracia es simplemente enervante, las descoordinaciones de no creer, la falta de integración de las bases de datos absurda en estos tiempos, la ausencia laboral, las huelgas ilegales, las demoras eternas en los permisos de diverso tipo, las regulaciones excesivas en muchos temas, la discrecionalidad de los funcionarios, la corrupción, la centralización excesiva, la cantidad exorbitante de papeles, la ideologización de sus organizaciones sindicales, etc. La mayoría de las empresas estatales tampoco es un ejemplo de productividad. Para remate, el gobierno ha incorporado 150.000 nuevos funcionarios en dos años y mantiene un déficit fiscal alarmante que se extenderá por años. En suma, si no es capaz de lograr la productividad en aquello que administra directamente, es bien difícil que pueda dictar cátedra para el país. A todo lo anterior, debemos sumar la lentitud del sistema judicial y la mala calidad de las leyes que se producen en el Congreso. El Transantiago, la reforma tributaria, la glosa de educación, y tantos ejemplos muestran la falta de eficiencia en ese aspecto del Estado también.

2. La educación es el gran factor de la productividad humana y del progreso. Esto no sólo incluye las competencias, sino la cultura de responsabilidad, la actitud frente a los desafíos y especialmente la creatividad con el deseo de emprender e innovar. En particular, en la era del conocimiento, la productividad depende de la diversidad de la educación. Por cierto, el gobierno va exactamente en el sentido contrario. Nos movemos a la estandarización de la educación, de preferencia estatal y gratuita, todo lo cual conduce a la mediocridad. Si no alcanzan los recursos para la gratuidad, jamás los habrá para la calidad. Ni hablar de la recentralización de la educación municipal, y la tremenda burocracia que se está creando en todo este proceso de educación estatal, que consumirá recursos que nunca llegarán al aula.

3. El desarrollo vigoroso de la ciencia y tecnología es una clave más que crítica en este siglo. Un país que no genera sus propias ideas no puede ir muy alto, y por de pronto será siempre un seguidor, no un líder. Hoy queremos hacer una reforma profunda al sistema educacional, pero no hablamos de educación sino de contabilidad. Por ejemplo, no hay muchos grupos serios de investigadores en educación que tengan propuestas alternativas adecuadas y novedosas para Chile. En este gobierno, el desinterés por la ciencia y tecnología es casi patológico. Por primera vez que recuerde vimos una protesta de científicos frente a La Moneda. El país ha hecho un esfuerzo notable en becar para estudios de doctorado (que es el nivel básico del investigador), pero no hay condiciones apropiadas ni recursos para que lo hagan en el país a la vuelta. El gobierno cree que el problema se resuelve con la creación de un ministerio, que será otra gran entidad que consume recursos que no llegan a la investigación y aumentan la burocracia.

4. La infraestructura en sus diversas ramas es fundamental para que un país sea más productivo. Desde el tiempo que se demoran las personas en llegar al trabajo (que en nuestro país es excesivo), hasta los puertos, carreteras, la digitalización del país, la atención de la salud, etc. El gobierno ha paralizado las concesiones por razones ideológicas, y no tiene un plan maestro de infraestructura nacional. Esto toma mucho tiempo en su desarrollo, de modo que el futuro de la productividad en este ítem ya está delicadamente comprometido. Para qué hablar de la energía, un aspecto clave que está muy postergado, porque priman miradas ideologizadas o románticas. Nuevamente, el gobierno habla pero no hace.

5. La flexibilidad del mercado laboral es clave para la productividad. Esto es particularmente crítico en la compleja economía del siglo XXI. Por supuesto, debe ir acoplada con incentivos apropiados para mejorar el empleo juvenil y de la mujer, un recurso del país muy mal aprovechado. Pero vamos exactamente en el sentido contrario con la actual ley sindical, pensada para la economía y realidad laboral del siglo pasado. Entonces cuando el gobierno habla de mejorar la productividad, en realidad hace lo contrario. El resultado será obvio.

6. Un mercado financiero dinámico y capaz de financiar la innovación y los proyectos de mayor riesgo. Nuestra banca es de clase mundial en su profesionalismo, pero no hay muchas entidades capaces de financiar proyectos audaces e innovadores.

7. Finalmente, la estabilidad nacional y certidumbre básica que requiere el estímulo a la inversión son requisitos básicos. El gobierno ha introducido tal nivel de incertidumbre en el país con sus “reformas estructurales” de mala factura técnica, altamente ideologizadas e improvisadas, que han hecho colapsar la inversión en general y mucho más las innovadoras de mayor riesgo. Así la economía, y por ende el empleo, se desploman.

En suma, Piñera propuso 60 medidas para la productividad, el gobierno actual propone 22, la comisión que formó para tales propósitos otras 21, y la CPC 109. Estamos llenos de propuestas, pero vemos una dicotomía gigantesca entre el discurso del gobierno y los hechos. Se hace exactamente lo contrario a lo que se dice. Por algo la economía sigue a la baja, y en este año el pronóstico de los expertos y del FMI no supera el 1,5%. El pronóstico es bastante obvio. Y lamentable. •••

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  • Soledad

    Me parece estupenda su columna de la productividad. Soy mujer, periodista y madre y siento verdaderamente que podría ser un gran aporte trabajando. Me inspira y encanta mi profesión,comunicar. Pero no existe la fórmula de trabajo para criar y trabajar. Nadie piensa o no le interesa como incorporar talentos….Te obligan a estar fuera de casa, con una rigidez estúpida por cumplir horariosy no objetivos. Te obligan a alejarse de la crianza. Pero el problema que todos parece que ignoran es que el criar a tus hijos, siendo padres realmente presentes y conectados, es la base de niños integrales, inteligentes , con confianza en sí mismos. Los únicos capacez de ser creativos y sacar al pais de donde está metido.