Opinión

Entre el realismo y la pasión

Chile no dará un salto en su desarrollo si no da un golpe de timón en algún sentido.

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Director Ejecutivo de Feedback

El gol de Alexis, mitificado por la picada que le hace al balón, fue un momento sin aliento para Chile, un gesto técnico genial y perverso, que detuvo el tiempo e hizo infinito el traslado del balón hacia las redes. Su picardía aumentó la incredulidad del triunfo y Chile tuvo que verlo para asegurarse que era verdad.

Es que malos tiempos rondaban por los impecables estadios que Bachelet mandó a construir en tiempos mejores. Si hubo algún consenso previo al inicio de la Copa era lo bien que ésta le haría a Chile. Y no en vano, los jugadores le dedicaron el triunfo –ademas de sus familias– al “sufrido Chile”.  Fue una sorprendente y espontánea demostración de conciencia pública con un país golpeado, y una natural identificación con el dolor de sus historias.

No hubo triunfalismo ni soberbia ni nacionalismos por parte de los jugadores. Lo que hubo fue un fuerte sentido de reafirmación de identidad, de orgullo de ser lo que eran, de no deberle nada a nadie y de haber alcanzado el logro a partir de su propia historia. Esta vez, los que habían movido a Chile no eran sus republicanas elites, no eran los emprendedores, no eran las emergentes clases medias, sino un torrente de energía y determinación juvenil salida de la periferia, de las canchas de tierra, de la vida peligrosa.

Desde este mundo social, algunas lecciones nos deja esta Copa América.

En primer lugar, Chile es un país de contrastes. Las oportunidadades para los jóvenes son opuestas. Por una parte, según la encuesta Casen, en Chile hay casi 700 mil jóvenes, entre 15 y 24 años, inactivos, son los ninis, que no trabajan ni estan inscritos en un establecimiento educacional. No hay mayor vulnerabilidad posible. Por otra parte, recientemente, en el Indice Global YouthfulCities, Santiago salió electa la ciudad número 20 del mundo y la segunda de Latinoamérica desde la perspectiva de oportunidades para los jóvenes extranjeros. Nuestra modernidad no crece con todos nuestros talentos.

En segundo lugar, el orden y el liderazgo férreo son idiosincráticos. La autoridad de Sampaoli no estuvo en duda. Impuso entrenamientos dobles, hubo largas sesiones de revisión de videos, y hubo que “colonizar sus mentes”, según sus palabras.  El triunfo ante Argentina no fue casual, la táctica consistió en la salida continua de la jugada, en el dominio y ataque posicional, en interceptar las veloces transiciones del mediocampo argentino con medios adelantados y centrales anticipando, con una defensa zonal a Messi según si venía por la derecha o por la izquierda. Así, el éxito no fue resultado del individualismo sino de la colaboración y la convicción de tener un ideal futbolístico, que conllevó un juego colectivo que superó a las mejores figuras argentinas. Así se puede. Hoy lloramos el debilitamiento de la autoridad presidencial, la convicción de un camino a seguir y una épica que nos movilice de verdad a “todos x Chile”.

En tercer lugar, los rankings muestran realidades;  mientras caemos en los de productividad, innovación, nivel educacional, desarrollo humano, desigualdad... en fútbol, hoy estamos en el lugar 11 de la FIFA. Según Santiago Segurola, director de Marca, uno de los periódicos deportivos con más trayectoria del mundo, “ninguna selección ha saltado más lejos que Chile en los últimos 10 años, período coronado por su éxito en la Copa América”. Cierto, todo empezó cuando Bielsa apostó por un grupo de jóvenes desconocidos que creyeron a ojos cerrados en sus ideas.  Del mismo modo, Chile no dará un salto en su desarrollo si no da un golpe de timón en algún sentido. Las reformas han perdido consenso y hoy la elite pareciera estar de acuerdo en torno a la idea de incorporar más realismo... pero todo eso puede ser muy nefasto si consiste en crecer de la misma manera.

El gobierno armó una Comisión Asesora de la Productividad. Si quieren mover la aguja de manera relevante tendrán que ver qué hacer con los proyectos de energía y minería que están detenidos. Pero hay temor de abordarlos porque no hay convicción. ¿No hay acaso un liderazgo que asegure que el desarrollo de estos proyectos se lleve adelante de una manera virtuosa –diversificando y agregando valor a las economías locales–, sustentable –incorporando métricas y evaluaciones patrocinadas entre otros por las ONG y grupos resistentes– e inclusiva, incorporando a la sociedad civil de manera temprana en su diseño?  La apuesta épica por una nueva manera de desarrollar los proyectos, la convicción y un fuerte liderazgo son esenciales para recuperar la confianza tras un objetivo común.

Lo que se logró en este largo proceso de la selección fue un quiebre con su historia, sin complejos, con un equipo “que juega cada partido como si a todos y cada uno de los futbolistas se les fuera la vida”, dice el propio Segurola. La dinámica y la pasión son sin duda una cuarta lección que nos deja la Copa. Si el realismo que se quiere imponer ante el estancamiento económico y la falta de consenso ante las reformas, no se logra arropar con impronta que mueva las almas y nos apasione, dificilmente nos abriremos al desarrollo que el país quiere y necesita. •••

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