Opinión

Los otros acontecimientos

Pareciera que el otoño llegó para quedarse. Ni hablar de brotes verdes. El horizonte es gris oscuro. Pero hay un país, fuera de los escándalos, que sí avanza.

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Director Ejecutivo de Feedback

Los tiempos no nos acompañan.

La agenda de la política y de los negocios es la nube que hace nueve meses cubre el día a día.  Su sombra es larga y no se mueve. Los medios nos saturan con información de las distintas aristas y juegan a la transparencia. Pero la verdad es que nos tienen arrinconados en la vivencia de la queja. Su tarea es desenmascarar para escandalizar y la de los ciudadanos es ser espectadores pasivos y escandalizarse.

Claro, los medios tienen que hacer su tarea, y aunque el tema tiende a perder peso en la agenda, la desproporción aún es enorme. No hay distinciones, no hay análisis, todo es igual de escandaloso. Son las artimañas de la transparencia informativa. Pero lo que definitivamente no hay son reivindicaciones políticas, debate, negociaciones, apertura al futuro, ganas de abrir espacios para que aflore alguna luz.

La ciudadanía nunca estuvo más lejos de las decisiones políticas. Si hoy tuviéramos que votar, estaríamos muy por debajo de la línea histórica. Pero, por otro lado, ¿alguien habla o cree en las reformas sociales y políticas?,¿alguien se pregunta por el futuro?

La queja, en definitiva, inmoviliza e invisibiliza.  Así, ya no se sabe por qué los estudiantes están en paro. En la Alberto Hurtado, ¡uno de los petitorios es que sea una universidad laica! En la Facultad de Economía de la Chile, piden renombrar la biblioteca, la cual toma su denominación del fundador de un grupo económico, que fue quien la donó. Se pierde el foco, no se avanza y se diluye el objetivo.

Lo mismo sucede con los proyectos de inversión, donde las comunidades, ante tanta desconfianza y escándalo, no desarrollan capacidades locales para negociar con las empresas y a priori se quejan y los intentan detener. ¿Hoy qué proyectos de inversión relevantes se están haciendo? ¿Cuántos están detenidos?

La devoción por el escándalo nos enreda en la subjetividad de los intereses individuales –incluidos los de nuestros líderes– y así las instituciones, como factor normativo y guía del interés público, pierden peso y sentido. Estamos coaccionados por la unidimensionalidad informativa. Pareciera que no hay otro Chile, o que nada de ese otro Chile fuera relevante.

En este marco, los llamados desde Icare, del Gobierno o de una gremial a mirar el futuro, a redoblar los esfuerzos público-privados, a salir adelante… resuenan a retórica agotada. Las apelaciones a mejorar la productividad o a recuperar la senda del éxito son líricas que colisionan con la incredulidad de la ciudadanía ante la institucionalidad y los liderazgos públicos.

Las cosas están ocurriendo desde otras esferas, desde afuera de lo que hasta ahora ha sido lo válido. Ejemplos sobran. La multiplicación de ciclovías no es el resultado de una política pública, viene de la decisión de un grupo de ciudadanos que de manera singular empuja por usar este medio de transporte.
Ante la falta de complejidad y diversidad de la economía del país,  desde el MIT Media Lab, un chileno ha desarrollado una potente herramienta –big data visualization engines– para visualizar las oportunidades de un territorio y generar espacios colaborativos entre empresas y autoridades.

Ante la dificultad de sacar adelante proyectos y la debilidad de la institucionalidad ambiental, empresas mineras de la Cuarta Región comienzan a innovar en  procesos participativos amplios, que permitan fortalecer la gobernanza y asegurar que los intereses de las comunidades estén representados.

Ante la necesidad de gatillar emprendimientos mas allá de las herencias y las redes, nació recientemente en la antigua sombrería Girardi de avenida Italia, una empresa colaborativa para construir un ecosistema que impulse emprendimientos que puedan cambiar la manera de mirar el Chile del futuro.

Son rupturas y transformaciones de las cuales apenas se habla. Es el país activo, es la nueva forma silenciosa de habitar el país. Son los acontecimientos que nos mueven de verdad. •••

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