Opinión

¿Cuán perdidos estamos?

Mientras la educación del siglo XXI implica profundos cambios de paradigmas, el gobierno equivoca el objetivo y se preocupa de aspectos secundarios. Así, la actual reforma será un fracaso.

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Los expertos en el nuevo ciberespacio identifican 4 generaciones para la web. La primera es la Web 1.0, muy asociada a Tim Berners Lee del CERN y cuya característica central es que ocurre desde el computador a la red. Es como un nuevo medio de comunicación tradicional, pero digital. Un emisor a múltiples usuarios. Sólo se “publica” y se consulta, es el dominio del yo.

La actual es llamada Web 2.0, ligada a Tom O’Rilley; a diferencia de la primera, trabaja directamente en la red. Aparece la “nube” y se interactúa en la plataforma misma. Es el dominio de la colaboración, del nosotros. Como medio de comunicación pasa del modelo 1xn a NxN. Es decir, muchos se comunican e interactúan con muchos. Es el mundo de las redes sociales. Es un mundo multimedial, con mucho énfasis en la imagen y la entretención, y con gran incidencia de lo móvil.

Ya están en gestación las primeras luces de la Web 3.0, asociada a Jeffrey Zeldman; es llamada web semántica y 3D por la avanzada georreferenciación. En esta nueva web empiezan a converger los mundos físicos y virtuales en lo que se llama metaversos (por oposición a universo) y esto ya empieza a generar lenguaje (metalenguaje postsimbólico) y, por ende, realidad. Por eso, la palabra ontología (el entender lo que es) ocupa un lugar especial. Es un mundo de NxNxN, en que se agrega la tecnología como actor relevante, a la par de los seres humanos.

En el futuro, quizás desde el 2030 en adelante, se nos viene la Web 4.0, que es una especie de integración final de las inteligencias humanas y tecnológicas en una enorme mente tecnológica colectiva. La mente y el cerebro no son lo mismo. La mente es un fenómeno emergente del cerebro, así como la Web 4.0 será un fenómeno emergente de la internet. Aquí las palabras claves son inteligencia colectiva, agentes inteligentes, bases de datos dinámicas e integradas, lenguaje postsimbólico, bots (robots digitales) que aprenden, la singularidad, virtualización.

Es para ese mundo que debemos prepararnos como país, como personas y familias, como trabajadores, y para la educación. Es una nueva realidad.

Realidad y Lenguaje

Lenguaje e idioma no son lo mismo. El lenguaje está construido de ideas interrelacionadas por lógicas y el idioma por palabras y gramática. El idioma es sólo una herramienta de comunicación del lenguaje. El lenguaje, en suma, es nuestro mapa de realidad, y éste es diferente en diversas culturas y creencias.

El lenguaje es la base de la cultura y la educación. Así como apreciamos un “cambio fenomenal de realidad” en este siglo, también se instala un enorme desafío para la educación. Ahí surge la pregunta sobre qué es calidad en este momento. El contenido es muy diferente a lo que se debía enseñar en el siglo pasado. Por eso duele ver la discusión sobre educación que ha presentado el Gobierno, que finalmente se refiere sólo a elementos administrativos muy secundarios. En la gestión, todos sabemos que el objetivo viene primero, luego la estrategia y dentro de ella la organización. El Gobierno, sin embargo, ha dicho: organicémonos para decidir qué hacemos. De esa manera, la reforma está condenada a un absoluto fracaso.

El Gobierno con sus políticas retrasará quizás por dos décadas o más nuestra educación, producto de lo cual la segregación será aún más atroz que la actual.

Educación en la Web 3.0

Las diferencias en relación a la educación actual son francamente enormes. De ahí la urgencia de entrar al tema de fondo, error fundamental del Gobierno que dilapidará cuantiosos recursos en educación y literalmente irá hacia atrás, igual que el Transantiago.

Si el significado en la Web 1.0 estaba simbólicamente en el diccionario, en la Web 2.0 es construido socialmente por consensos, y en la Web 3.0 es reinventada contextualmente. El contexto altera el significado, y eso será parte del proceso de búsqueda de los consensos. De la misma manera, la información de la era Web 1.0 es básicamente estática, como el libro, y estrictamente lógica, mientras que en la Web 2.0 es compartida a partir de comunidades por consenso. En la Web 3.0 ya pasa a ser enteramente personal y contextual, adaptativa.

En la Web 1.0 la escuela era un edificio, hoy es un edificio y está online de manera creciente. En un futuro muy cercano estará literalmente en todas partes, enteramente implantada en la sociedad, basada en un sistema de reciprocidad dinámica en que todos aprenden algo de todos, y en que el significado es reinventado en una integración de sistemas inteligentes, bases de datos y mentes humanas.

La enseñanza de la Web 1.0 es una relación profesor-alumno, donde el primero es el “guardián del archivo”. En la Web 2.0 es profesor-alumno y alumno-alumno, un nuevo paradigma. En la Web 3.0 la enseñanza es profesor-alumno, alumno-alumno, alumno-profesor, y personas-tecnología-personas. Es la sociedad entera, integrada y digitalizada, la gran escuela del futuro. Hacia allá debemos marchar hoy, y no discutir quién arrienda los edificios, o si es posible hacer un currículo básico, en un mundo en que el conocimiento técnico se duplica cada cuatro años.

Mientras en la Web 1.0 y 2.0 el análisis y el método científico fueron la clave, desde la Web 3.0 la síntesis pasa al lugar estelar, en un sistema sobresaturado de datos, información y conocimiento, muy rápido, y donde el archivo es fundamentalmente externo más que en nuestro cerebro. Ya no somos acumuladores de conocimiento, sino gestores de éste, una diferencia abismal. Por ello el tema del acceso y el gap digital aparecen como los grandes segregadores sociales del siglo XXI.

La realidad local

Lo anterior son sólo unos pequeños tips de lo que está ocurriendo y se está pensando en educación. Son los temas que debiéramos estar discutiendo como país. El Gobierno con sus políticas retrasará quizás por dos décadas o más nuestra educación, producto de lo cual la segregación será aún más atroz que la actual. Dada la velocidad a la que se mueve la sociedad mundial actual, el resultado de ello es la condena definitiva a la pobreza y el subdesarrollo, en el siglo del conocimiento y la realidad virtual. En suma, el Gobierno ha cometido un error del tipo tres: ha tratado de resolver el problema equivocado.

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  • Jorge

    He leído burradas y esto.

    • Jaime Irigoyen

      Me alegra que hayas entendido la diferencia entre las burradas que leias antes y lo mucho que te falta por aprender en el futuro.

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