Opinión

La política más oscura

De manera tozuda quizás, la gobernante no quiere que le indiquen el cambio de gabinete por los medios, y se aferra al actual que hace agua por todos lados.

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Sergio Melnick
Economista

La luna de miel terminó
Todo gobierno tiene derecho a su luna de miel, empujado por el éxtasis de la victoria y las dulces esperanzas sembradas en la sociedad. Al principio son puras expectativas y ésas viven en la mente de las personas que sueñan las fantasías que mejorarán su condición.

Pero el poder en la sociedad es un juego de suma cero. Los políticos se dedican a eso.  Lo que unos ganan en poder, otros necesariamente lo pierden; ésa es la regla inexorable de la realidad física, económica, el rasgo esencial de la imperfección de nuestra realidad. No sólo está el poder, sino también la gestión, los errores no forzados y los egos del poder. En algún momento, que varía de gobierno a gobierno, la realidad supera a la ficción y empieza el drama de la política más oscura. Así estamos hoy.

El gobierno de Bachelet tuvo una prolongada luna de miel y una sólida cuenta de ahorro en popularidad y apoyo. En la absoluta arrogancia, hasta se permitieron hablar de la aplanadora y retroexcavadora. Pero, lamentablemente, la presidenta se farreó ese capital político. Peor aún, ya se sobregiró y empieza a pagar intereses, en este caso no regulados.

La evidencia, a nueve meses de gobierno, indica con claridad que su programa no era tal, era sólo un listado de slogans muy seductores y de buenas intenciones. No hay que olvidar que sólo apareció un par de semanas antes de la elección. Pero no había sustancia y a muy poco andar se notó la improvisación extrema en todas las áreas, que cada día es más difícil de explicar. El Gobierno partió con su cuota de populismo haciendo de un bono un “derecho social”, una retórica sobre políticas públicas que no resiste el primer año de universidad. Al principio todos los males eran la culpa de la gestión anterior. A estas alturas ese discurso ya no es creíble, sino al contrario, se empieza a echar de menos al gobierno pasado.

La reforma tributaria debió ser enmendada completamente, llegando al absurdo de tener ahora dos sistemas tributarios paralelos que nadie entiende muy bien y que requieren complejos procedimientos burocráticos dentro de las empresas al momento de tomar las opciones.

Antes de que finalice el primer año de mandato, el ambiente nacional está crispado, la economía derrumbada, la polarización es creciente, y las pugnas públicas entre los partidos de la coalición gobernante son un mal presagio. Bachelet permitió los dichos de su embajador en Uruguay, dando vía libre al lenguaje ofensivo. Un asesor de su gobierno insultó de muy mala manera a un diputado de la oposición. Un intendente califica de pelotudo a un parlamentario de su región, todo esto cuando la presidenta llama a cuidar el tono.

La verdadera oposición
El estrepitoso fracaso de la derecha en las elecciones, más su muy tardía reacción frente a la situación y las elocuentes fallas de liderazgo, hacen que ésta no pueda constituir una verdadera oposición por el momento. Probablemente irá creciendo en la estela de los sucesivos errores del Gobierno, pero aún le faltan al parecer un par de porrazos para darse cuenta de lo que debe hacer. Necesita nuevas ideas y mejores liderazgos no caudillistas.

Así, la verdadera pugna de hoy en Chile entonces, es entre la ex Concertación y quienes lideran actualmente la Nueva Mayoría en el Gobierno, a quien uno de los presidentes de partido de la propia coalición calificó de “infantilismos progresistas”. El ex presidente Lagos salió al ruedo para llamar la atención del mal gobierno que hacía Bachelet. Junto a él, también lo han hecho muchas otras connotadas figuras de centroizquierda. Varios ex ministros han hablado de los errores en la economía y en la forma de gobernar. En fin, la cosa está muy revuelta, al punto de que la DC hizo literalmente un jaque al Gobierno que a éste le dolió en extremo.

Las encuestas son coincidentes y elocuentes. El respaldo bajó del 55% al 40%, el rechazo subió del 10% al 50% y las expectativas de progreso positivo  al inicio del gobierno bajaron del 65% al 35%. Más de la mitad de sus ministros no son conocidos por la mayoría de la población. Tal escenario anticipa, probablemente, alguna forma de populismo en camino para tratar de remontar la situación.

La economía
La madre de todas las batallas de los gobiernos es la economía y Bachelet no se ha dado cuenta cómo hipoteca su propio gobierno. Ahí se juega el empleo, la lucha contra la pobreza, el crecimiento, las remuneraciones, etc. El ministro Arenas ha perdido ya toda la credibilidad técnica, y ha sido absolutamente incapaz de reconocer sus errores. Ha sido arrogante, descalificador de los empresarios y ha equivocado todos y cada uno de sus pronósticos. Al inicio, como es obvio, culpó al gobierno anterior, pero luego de sus errores sistemáticos ya no le es posible. Más aún, se llevó el calificativo de mediocre en un medio internacional durante el Chile Day en Inglaterra. Su cuenta regresiva es inevitable por más que la presidenta lo quiera defender.

La reforma tributaria, como ya he señalado, estaba técnicamente mal hecha, y el ministro tuvo la osadía de decir que no sólo no afectaba el crecimiento y el empleo, sino que los mejoraba. La dura realidad le ha dado una bofetada en la cara. También anunció que la economía iría de menos a más y fue de menos a mucho menos. Instaló un Mepco que a los tres meses debió cambiar. Fue el último en reconocer que su pronóstico de crecimiento para este año del 3.5% no ocurriría. Luego bajó a 3%, luego a 2.5% y el mercado a dos meses del fin de año apuesta a menos del 2%.

Por otro lado, anuncia que uno de los objetivos de la reforma tributaria es eliminar lo que para él era un horripilante déficit fiscal heredado de Piñera (le dejó un -0.5% del PIB). Pues bien, se le aprueba la reforma y, curiosamente presenta un presupuesto con déficit del 1.1% estructural y 1.9% para el año, sin retirar sus palabras ofensivas a la administración anterior. Arenas se olvida que, como director del presupuesto en la primera gestión de Bachelet, él mismo le había dejado a Piñera un déficit del 3%. En fin, la realidad será mucho peor que lo previsto por Arenas, ya que no se recaudará lo previsto y el déficit será mucho mayor.

También se le disparó la inflación que será sobre el 5% para el año, lo que es delicado y complica las finanzas y la situación social. La caída del petróleo le ayudará en los meses que vienen.

A la fecha, el ministro aún pronostica un crecimiento del 3.6% para el 2015, lo que parece una ingenuidad de acuerdo a lo que hoy estima el mercado. Incluso algunos analistas hablan de una posible recesión. El desplome de la inversión ha sido enorme y lo mismo con el consumo. Tampoco hay avance alguno en productividad ni una agenda de acciones creíbles en ese sentido.
Todo esto se agravará con la reforma laboral en camino, que hasta aquí parece más bien el pliego de peticiones de la CUT. De ser así, la situación económica se agravará por razones que se estudian en el primer año de la carrera de Economía, que el Gobierno prefiere ignorar, manteniendo un voluntarismo ideológico sin precedentes en los últimos 30 años.

La educación
La reforma educacional propiamente tal nunca existió y sólo se debate en temas administrativos de tercera importancia, como el arriendo de edificios, o la pena de cárcel para emprendedores de la educación. El ministro ha hecho un papelón público increíble, cuya cúspide fue reconocer, que simplemente no sabía de educación. A partir de ahí, nada tiene demasiado sentido. De hecho, hizo un viaje flash por una semana a Finlandia con sus asesores a ver cómo lo hacían allá. Ya a casi un año de su gestión, aún no presenta siquiera el panorama completo de las reformas que quiere implementar, seguramente porque no las tiene. Por otro lado, las propuestas de ley en curso, ni siquiera  tenían estudios de respaldo y los debió tratar de hacer sobre la marcha. Cuando los mandó al Senado hace una semana, se encontraron muchos errores en las cifras. En fin, improvisación tras improvisación. Hoy, sus principales opositores son de su propia coalición. Los estudiantes piden su renuncia, los profesores llaman a paros, los sostenedores están en pie de guerra, la Iglesia en abierta oposición, los municipios paralizados sin saber qué hacer. La presidenta cree que son problemas de comunicación.

Lo sorprendente es que en todo este tiempo no se ha discutido una sola palabra sobre la calidad de la educación que queremos en el siglo XXI, y por lo tanto, se está poniendo a la carreta delante del buey. Lo que se viene en educación superior es un gran absurdo y no tiene asidero alguno en nuestra realidad. Lo que sí es evidente es que por la vía administrativa empezarán a cerrar universidades privadas, lo que sería un tremendo error histórico.

Pronóstico sombrío
Si Bachelet no cambia el curso de acción, el clima de polarización seguirá aumentando. El quiebre de su coalición es una realidad que ya es tangible y de seguir así, habrá una separación formal de aguas que podría ocurrir más o menos a mediados del próximo año. El quiebre puede ser por cualquiera de los dos extremos; bien por el PC o bien por una fracción de la DC. A todo evento, los díscolos seguirán complicando la gestión del Gobierno. Los candidatos presidenciales se harán notar cada vez más (ya tenemos unos ocho  o más en carrera abierta: Lagos padre e hijo, ME-O, Velasco, Piñera, Moreira, Tohá, Allende, Pérez, Ossandón,  Allamand, Espina y otros).

La economía seguirá su rumbo cansino, si no peor, el desempleo subirá, las protestas serán crecientes, la inversión esperando las definiciones fundamentales antes de actuar. Y frente a la crítica, el Gobierno reacciona pésimo, calificando de campaña del terror a todo el que piense diferente.

Epílogo
La realidad societal no es como quisiéramos que fuera, sino como es con toda la complejidad de la naturaleza humana, las restricciones de la finitud de los recursos, y todos los intereses legítimos y los no tanto que están siempre en juego. La ingeniería social ideologizada y voluntarista que desprecia lo anterior siempre termina mal. Ése ha sido el error sistemático de la izquierda en el mundo.

Está bien entonces que Bachelet insista en sus reformas profundas, pero para ser exitosa debe ir por el camino de los grandes acuerdos si quiere terminar su gobierno de buena manera y logrando que el país progrese con todas las vicisitudes que ello implica. El infantilismo progresista nunca ha sido un buen camino. •••

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  • Gonzalo

    Habla puras leseras este tipo

    • Regina Akel Ananías

      Melnick es economista.¿Usted también?

  • Pedro

    Una acotación, la desigualdad aumenta debido a lo que aprenden en “primer año de economia”.

  • jorge morales

    Estoy totalmente de acuerdo , con el texto con una economia hundida , dificilmente se puede mantener la simpatia por el gobierno , la educacion francamente no quedo en nada , solo temas administrativos , mas bien una pelea chica para ver quien parasita de los colegios del pais , la reforma tributaria una reforma parchada sin coherencia , que nadie entiende , ni como funciona ni que se va hacer con la plata , sumo a esto la subida de sueldos de los ministros y el incremento de senadores y diputados que no ayudan en nada en un pais que se hunde economicamente , un peru que con su baja de impuestos esta quitandole la inversion a chile y un colombia que empieza a ordenarse ambos ya son atraen mas inversionistas que el viejo jaguar latinoamericano que decidio dispararse en el pie, una reforma laboral que no se sabe a donde va a llegar , una constituyente con aires venezolanos , un 2014 perdido absolutamente , de sobrevivencia , de cesantia , y que vislumbra un 2015 en la expectativa de que va a pasar , una coyuntura politica que tiene dificil resolucion y que esta paralizando al pais por un tiempo indefinido.

    chile es un pais chico , con pocos recursos , con gente mal preparada muy desordenada con muchas necesidades , cuando eres un pais chico , pobre , monodependiente no puedes dar tantos pasos en falsos y sin analisis por que en poco tiempo estas por el suelo , es eso lo que ha sucedido en este gobierno en solo 9 meses el pais se fue a pique.

    no veo una salida de esto al corto plazo , concuerdo que la polarizacion va a aumentar el desempleo y la inflacion van a ser los caballos del apocalipsis del gobierno bacheletista , y el pais nunca despues de la democracia va a estar mas lejos del desarrollo o de mejorar minimamente las expectativas de calidad de vida de la gente.

    el pais esta arruinandose , y no veo fuerza politica que pueda evitar el colapso generalizado que se viene.

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