Opinión

CASEN 2013 y la oportunidad de construir país

De cara a las elecciones, es momento de buscar consensos para fortalecer la institucionalidad y dejar de lado los individualismos.

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El 18 de agosto de 2012 fui uno de los 30 economistas que firmó la carta que pedía al Ejecutivo aclarar la metodología de CASEN. Fui increpado por algunas autoridades de este gobierno –imagino que varios de mis colegas también lo fueron– sobre por qué habíamos hecho esto y me reclamaban que quiénes éramos nosotros para poner en tela de juicio una herramienta de este tipo. También se habló de la teoría del empate, la que sostenía que en los gobiernos anteriores hubo errores y nadie dijo nada.

En algún momento, hasta yo mismo me cuestioné la decisión de haber hecho pública la carta. Pero no sólo la historia terminó dando la razón a los firmantes, sino que me hizo reflexionar sobre las contribuciones que podemos hacer desde las universidades. Y es justamente el hecho de cuestionar y hacerse preguntas válidas respecto a temas que aparecen poco claros, uno de los deberes de la educación y la academia. Más aún, en un escenario en que la sociedad exige más y que tiene como estandarte la transparencia.

Recuerdo el tono desafiante con que me hablaron, me tildaron de estar coludido con partidos políticos (nunca he militado en ninguno) y me cuestionaron por “prestarme a este tipo de cosas”.

En fin, ha pasado casi un año de ello y hoy nos enteramos que el gobierno decide declarar desierta la licitación para realizar el trabajo de campo de la encuesta CASEN. Ésta es la primera vez que sucede desde la creación de esta encuesta que comenzó a realizarse desde el año 1985. Malas noticias para Chile y malas noticias para un Presidente que le gusta medir lo que hace. ¿Cómo va a demostrar que cumplió con su compromiso de eliminar la extrema pobreza?

No hay duda que la imagen de la CASEN, así como del Censo, quedaron dañadas luego de dos procesos poco claros y con una entrega de resultados apurada y poco robusta. Pero luego de la declaración desierta de la primera, la pregunta es cómo brindar instrumentos que sirven para ver avances y mediciones necesarias para orientar y evaluar la calidad de nuestras políticas públicas. Lo más rápido es pensar en la creación de organismos autónomos que velen por ellas para no poner en riesgo que la evidencia empírica dependa de los caprichos políticos.

Sin embargo, siento que todo esto genera un espacio de acción donde se deben crear instancias de confianza. Hay que buscar espacios de reconstrucción de nuestra institucionalidad, la misma por la cual nos vanagloriamos en los foros internacionales y de alguna manera se ha puesto en tela de juicio. Hoy, cuando la carrera presidencial y parlamentaria entra de frentón en tierra derecha, es importante no perder de vista este punto. Los beneficios individuales pueden terminar dañando a nuestro país, por lo que debemos avanzar con generosidad y con menos individualismo en la búsqueda del fortalecimiento institucional y del logro de consensos. El verdadero desarrollo de Chile no pasa por tener un ingreso per cápita por sobre un límite impuesto por organismos internacionales, sino por nuestra capacidad de construir, en conjunto, un mejor país al servicio de todos los chilenos y chilenas. •••

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