Opinión

Pulso

Por luis larraín

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Casi al mismo tiempo en que está disponible la versión en inglés de The Sense of an Ending, la novela con que Julian Barnes ganó el Booker Price 2011, aparece Pulso. Recordemos que Barnes fue finalista tres veces del Booker antes de ganarlo el año pasado. Esta distinción premia a la mejor novela inédita de habla inglesa y se concede desde el año 1969. Lo habían ganado ya Ishiguro y McEwan.

Pero Barnes es también un eximio escritor de relatos, como lo demostró en La mesa limón. Profundo e inteligente, es capaz de cambiar desde un registro irónico y divertido, a otro de gran sensibilidad y eso es lo que hace en Pulso.

Hay en este volumen una serie de cuentos en que parecen primar la nostalgia, la pérdida y la dignidad. En Viento del Este, por ejemplo, Vernon es un agente inmobiliario, separado de su esposa que vive en una casa junto al mar y se involucra con Andrea, una camarera extranjera en quien descubre un pasado triste. En Las líneas del matrimonio, hay emoción y dolor por la pérdida de la mujer amada, reveladas de una manera original y sutil. El retratista es un relato que tiene mucha humanidad y también una extraña dignidad. El artista, un pintor sordomudo, nos dice que comprendió la verdad de su oficio: es el amo de su cliente cuando su mirada adivina lo que el cliente preferiría que él no supiese: el desdén de un marido, la insatisfacción de una esposa. Grandes temas en pequeños reinos para un cuento muy bello, uno de mis preferidos en este libro.

“Julian Barnes, uno de los grandes escritores ingleses contemporáneos, confirma en este libro de relatos que ha alcanzado una madurez y calidad literarias que son difíciles de encontrar en la narrativa de hoy”

En la línea de El retratista, en cuanto a su apelación a los sentidos, hay otra serie de narraciones. Armonía nos presenta a una pianista ciega que pierde el talento al recuperar la vista y altera impensadamente el equilibrio familiar. Carcasota es un divertimento en que Garibaldi, el héroe italiano, se enamora perdidamente de una mujer joven en Portugal. Complicidad se plantea como una fina historia de seducción, en que el tacto juega un rol principal.

Hay otros relatos en que el fuerte es el humor y en particular el humor británico. En la cama con John Updike narra las peripecias de Jane y Alice, dos amigas escritoras sesentonas, que viajan en tren hacia pueblos de provincia en una suerte de gira literaria, conversando de viejos amores y de escritores nuevos que no conocen pero deben fingir que sí han leído. El universo del jardinero nos relata esa extraña y obsesiva pasión por los jardines que asola a los londinenses de clase media y que puede ser el campo de batalla para un matrimonio mal avenido. Invasión de la propiedad privada discurre sobre otra obsesión de los ingleses: el excursionismo y lo hace con finura y humor. Phil, Joanna y sus amigos, en varios capítulos, conversan sobre política, cigarrillos, cáncer y otras enfermedades. Se burlan de los políticos, añoran los tiempos en que podían fumar tranquilos. Diálogos inteligentes y llenos de ingenio, que nos pasean desde una reflexión sobre el carácter inglés a partir de la mermelada, hasta la relación entre el euro y la libra o la evolución del sexo en el matrimonio.

Y para terminar, Pulso, el cuento que da el título al libro, es una mirada doble a la institución del matrimonio: amable, a partir de la dulce experiencia de los padres del protagonista; que contrasta vivamente con el fracaso de su propia vivencia, que nos muestra la cara amarga de la vida en pareja.

Una lectura placentera e inteligente que nos hace renovar, al menos a algunos, la fe en la buena literatura como ingrediente irreemplazable de una vida buena.

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