Opinión

En el ojo del huracán

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Radar Capital

por Ricardo Matte

1. Al entregar el Informe de Política Monetaria (Ipom) al Congreso, el presidente del Banco Central justificó la reciente baja de la tasa de instancia en el cambio de las condiciones económicas domésticas, planteando como riesgo que la inflación quedara por debajo de la meta de 3% anual por un período largo de tiempo. Concuerdo con lo anterior. A partir de abril próximo y quizás por unos siete meses, la inflación anual se estacionará en niveles entre 1,3% y 2,2%. A esto se unirá un crecimiento de la actividad que durante el primer semestre se ubicará en torno al 4,5%, lo que se traducirá en una expansión promedio anualizada móvil en ese período que no levantará cabeza respecto del cierre del 2006, estimado en 4,2%. Siendo así, la disyuntiva del Central era (1) bajar la tasa ahora o (2) esperar que la economía entrara en esta zona de peligro, y bajarla como reacción. Tarde o temprano, la baja de tasas venía igual y, si hay algo que se cree vale la pena hacer, vale la pena hacerlo ya. La apuesta del Central sin duda que requirió coraje y lo pondrá en el ojo del huracán, en especial después de conocido el IPC de enero y el Imacec de diciembre –ambos muy elevados puntualmente– y que no creo que constituyen tendencia.

2. Al entregar el Informe de Política Monetaria (Ipom) al Congreso, el presidente del Banco Central justificó la reciente baja de la tasa de instancia en el cambio de las condiciones económicas domésticas, planteando como riesgo que la inflación quedara por debajo de la meta de 3% anual por un período largo de tiempo. Concuerdo con lo anterior. A partir de abril próximo y quizás por unos siete meses, la inflación anual se estacionará en niveles entre 1,3% y 2,2%. A esto se unirá un crecimiento de la actividad que durante el primer semestre se ubicará en torno al 4,5%, lo que se traducirá en una expansión promedio anualizada móvil en ese período que no levantará cabeza respecto del cierre del 2006, estimado en 4,2%. Siendo así, la disyuntiva del Central era (1) bajar la tasa ahora o (2) esperar que la economía entrara en esta zona de peligro, y bajarla como reacción. Tarde o temprano, la baja de tasas venía igual y, si hay algo que se cree vale la pena hacer, vale la pena hacerlo ya. La apuesta del Central sin duda que requirió coraje y lo pondrá en el ojo del huracán, en especial después de conocido el IPC de enero y el Imacec de diciembre –ambos muy elevados puntualmente– y que no creo que constituyen tendencia.

3. Dudo, eso sí, de la proyección de crecimiento entregada por el Banco Central para este año, de entre 5% y 6% para el 2007. Creo que será de 4,8% o algo menos, incluso. En septiembre pasado el Banco Central la había estimado entre 5,25% y 6,25%, y de haberla bajado ahora más, digamos a un rango de entre 4,75% y 5,5%, como creo lo hará en su Ipom de mayo próximo, muchos podrían haber pensado que la baja de tasas respondía no tanto a la inflación, que es su mandato, sino al crecimiento económico.

Espinudo tema. Pero, ¿sabía usted que un reciente informe del Instituto de Finanzas Internacionales, organización con sede en Washington formada por los principales bancos del mundo y liderada por el destacado economista Charles Dallara, dice que el único país en América latina que elevará su crecimiento en el 2007 respecto del año previo será Brasil? ¿Y Chile, qué? Tal vez la entidad sea pesimista, pero quizás no anda lejos de la realidad.

Otros fondos seguirán teniendo pérdidas, así que a ajustarse los cinturones: la turbulencia aún no termina.

4. El dólar en Chile ha escalado casi a niveles de $550, aliviando al sector exportador y sustituidor eficiente de importaciones y estableciendo un piso –digamos– de $540 para el tipo de cambio. Pero, ¿y el techo? En el corto plazo, de profundizarse la actual baja del precio del cobre, que desde mediados de julio del 2006 acumula una caída de 33%, niveles de $555 no se pueden descartar. Un freno momentáneo a lo anterior podría ser el factor China. Muchos observadores creen que volvería a comprar cobre para reponer sus inventarios a partir de la última semana de febrero.

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