Negocios

El país de Elena

Elena Pantaleoni es una figura esencial del movimiento de vinos artesanos. Y ahora sorprende con un vino hecho en Chile que marca un hito.

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Por: Marcelo Soto
Fotos: Verónica Ortíz

"Está muy pesado”, dice Elena Pantaleoni cuando le da el primer sorbo a un gin tonic. Estamos en el Baco y ella quiere decir que el trago está muy fuerte. “Es una de las cosas a la que no me acostumbro en Chile”, bromea esta viñatera insigne, una verdadera eminencia del vino artesano en el mundo. El alto contenido alcohólico que suele usarse en los cócteles no es lo único que le sorprende. En un plano mucho más serio, le llama la atención cómo, en estos 20 años que viene visitando el país, ha cambiado el paisaje. “Los campos se han llenado de pinos y eucaliptus. Es muy feo”, exclama, casi enojada.

“Santiago se ha transformado”, agrega. “La primera vez que vine no había nada donde salir, era como un pueblo grande. Ahora hay mucha más vida”...

“Es una cosa muy rara: ustedes no se dan cuenta del valor de tener tanta parra tan vieja. Es un patrimonio genético único en el mundo”.

En Italia produce el famoso Ageno, nacido de vides de 40 años en La Stoppa, mientras que en Chile acaba de presentar Pisador 2016, hecho con la cepa país de parras centenarias del Maule.

“Para mí que Robert Parker, un tipo de Pittsburgh, que es un lugar muy feo, ¿pretenda desde allí enseñarnos cómo hacer el vino, que tenemos una tradición de siglos? Es una locura total”.

“No necesitas tanta tecnología para hacer un vino. Requiere pasión, cuidado, experiencia. Y sobre todo sensibilidad”.

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