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Ciberseguridad, tarea de todos

Actualmente, la penetración de internet supera el 92% y tenemos más de 22 millones de líneas de telefonía móvil en el país. Estamos más conectados, pero más vulnerables y es irónico regular con leyes de 1993 los desafíos tecnológicos del 2017.

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Por Robert Ivanschitz, Director Legal y de Asuntos Corporativos de Microsoft Latinoamérica

En 1993 se aprobó en Chile la Ley 19.223 que tipifica los delitos informáticos, la cual se tradujo sólo en cuatro artículos relativos al sabotaje, espionaje y fraude informático. Una normativa visada en una era donde no existían los teléfonos celulares, la penetración en Chile de internet era casi inexistente y los computadores requerían salas completas dado su tamaño.

La evolución de la tecnología ha sido vertiginosa y ha sobrepasado la capacidad de respuesta normativa a los desafíos que plantea. Esto nos invita a reflexionar sobre la vigencia y la necesidad de actualizar nuestro marco normativo, contemplando las nuevas tendencias y retos en materia de seguridad informática.

El Chile de hoy es muy diferente al de 1993. Actualmente, la penetración de internet supera el 92% y tenemos más de 22 millones de líneas de telefonía móvil en el país. Estamos más conectados, pero más vulnerables ante amenazas y riesgos informáticos que dicha conectividad implica. Resulta irónico regular con leyes de 1993 los desafíos tecnológicos del 2017.

Frente a estos retos, creemos que Chile debe dar pasos concretos y firmes en su propósito de adoptar una postura nacional en materia de ciberseguridad, que refleje esta nueva realidad. Es lo que la urgencia y relevancia de esta materia requiere. La adopción del Convenio de Budapest este año es un paso en la dirección correcta. También lo es la “Primera Política Nacional de Ciberseguridad”, que el gobierno anunció en abril de este año y que constituye el primer instrumento en el país que aborda de forma íntegra estas materias.

Sin embargo, la creciente sofisticación y la naturaleza de las amenazas contra la ciberseguridad, ameritan un grado aun mayor de colaboración y atención del Estado, las empresas proveedoras de tecnología y sus usuarios. Es obligación y responsabilidad de todos, en nuestras diversas capacidades, construir y preservar la confianza necesaria en la tecnología y en su potencial. Sin esa confianza, será muy difícil experimentar la promesa de los beneficios que trae la tecnología.

Desde Microsoft creemos que, para hacer frente a estos nuevos riesgos y desafíos, los gobiernos tendrán que adaptar los programas y políticas de seguridad existentes, además de mejorar los enfoques actuales para garantizar la seguridad y la resiliencia de sus sistemas. Con este propósito, se requerirán nuevos marcos legales que incorporen la toma de decisiones de manera activa, basadas en el riesgo y la colaboración entre asociaciones públicas y privadas. En igual sentido y dada la naturaleza global de las amenazas a la seguridad, la colaboración internacional y los enfoques legales armonizados serán fundamentales.

La ciberseguridad, es tarea de todos: Estado, privados, academia y usuarios. Es importante crear conciencia y facilitar la educación en esta materia, ya que, de una u otra forma, todos participamos de este nuevo mundo digital.

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