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No hay mall que por bien no venga

En la junta de accionistas de Cencosud, Horst Paulmann afirmó que quería concretar otro gran proyecto: el Alto Las Condes 2. Lo dijo con conocimiento de causa, ya que el holding despejó todos los caminos legales para construirlo. La instrucción del empresario ha sido entenderse lo mejor posible con Vitacura para sacar la obra adelante.

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Se ha alejado de los medios de comunicación por los costos personales que eso le reportaba, pero así y todo, y tras la junta anual de accionistas de Cencosud al cierre de abril, Horst Paulmann fue trendingtopic. Que se quejaba por no poder invertir más y la pena que dijo sentir por aquello pese a los buenos resultados del grupo, fueron parte de sus afirmaciones que encendieron las redes sociales.

Pero los reproches de Paulmann no son un capricho. Para nada. En la oportunidad, el empresario de 82 años, que no tiene pensado dejar el día a día del holding, reveló su interés de dar pasos más claros en el desarrollo de uno de sus proyectos emblemáticos: el Alto Las Condes 2.

La idea de una suerte de mall espejo al Alto Las Condes comenzó a gestarse en 2010. Ese año, el empresario supo que el terreno ubicado justo al frente estaba a la venta, así que no dudó en negociar por varios meses la esquina de 22.500 metros cuadrados, en la intersección de Padre Hurtado con Kennedy.

El paño pertenecía desde los años 80 al empresario Carlos Celle, ex dueño de Cultivos Marinos Internacionales, y pese a que periódicamente se le acercaban interesados, fue el infatigable empresario alemán quien se quedó con el terreno por más de 56 millones de dólares. La potente suma no sólo se debía a su ubicación estratégica, sino a que Celle vendió el terreno con una especie de derecho de llave; es decir, con un anteproyecto aprobado por el municipio y un permiso de obras para levantar allí un centro comercial.

El negocio incluía la autorización N° 121/2000, que permitía la construcción de cuatro edificaciones: una de dos pisos, otra de 19 plantas y dos más altas de 25 y 55 niveles, con destinos comerciales de oficinas, viviendas y servicios públicos. “En ese tiempo, el alcalde de Vitacura, Raúl Torrealba, fue uno de los más entusiastas de que Paulmann se quedara con el terreno porque sabía que era de los únicos que podía gestionarlo como se esperaba”, dice un conocedor.

Pero en 2015 todo se complicó. Vitacura, en una movida que sorprendió al propio Paulmann, decidió caducar el permiso de construcción. La decisión complicó al retailer, porque en las condiciones actuales del plano regulador la superficie construida y la altura disminuirían considerablemente, haciendo que el proyecto fuera inviable.

 

Sin heridos

En abril de 2015, el municipio oficializaba la suspensión del permiso de obras a Cencosud. Tras ello, los asesores legales del empresario le preguntaron qué camino seguir. La respuesta del controlador de Cencosud fue muy clara: no quería buscar culpables, sino que despejar el camino para un proyecto que sabía que en algún minuto sería estratégico. Con su visto bueno, el equipo legal, liderado en Chile por Sebastián Rivera, salió a buscar asesores que los sacaran del embrollo. Contactaron entonces al estudio Fermandois.

En ese minuto, el escenario era complejo. Vitacura decía que la empresa nunca había empezado las obras y de esa forma los obligaba a ingresar un nuevo anteproyecto enmarcado en normas mucho más estrictas. “Se juntaron una o dos veces con Paulmann para explicarle la estrategia legal, la que él respaldó. Desde siempre, Paulmann ha estado enterado de cada paso que se da en el caso”, señala un testigo.

El empresario aprobó entonces que se fuera a la justicia a pelear la validez del permiso. Durante lo que quedaba de 2015 y todo 2016, los dimes y diretes entre Cencosud y los abogados del municipio fueron varios.

En efecto, tras la primera paralización (en noviembre de 2015), la Seremi le dio la razón a Paulmann y dijo que el permiso estaba vigente. Pero, casi a la par, la Contraloría le decía al municipio que podía invalidar la autorización. Apelaciones mediante, a fines de 2016, la directora de Obras de la Municipalidad de Vitacura, Pamela Ortiz, le preguntó al seremi de Vivienda, Aldo Ramacciotti, qué hacer: si le daba el permiso a Cencosud o mantenía las obras detenidas. La respuesta fue categórica: había que dar el permiso.

Entonces, Ortiz invalidó las órdenes de paralización. Pero, a la par, Vitacura se hizo de un segundo documento que, nuevamente, les anulaba la autorización de obras del Alto Las Condes 2. “La lectura fue que esto se trataba de reírse un poco de la empresa: revalidaron el permiso y a la vez buscaron la forma de quitárselo nuevamente. Eso molestó al mandante (Paulmann) porque era bien burlesco”, dice un cercano a las negociaciones.

La acción inesperada de Vitacura dejó a los abogados sin salida. Debieron entonces pedirle a Paulmann el visto bueno para una movida más enérgica para salvaguardar el proyecto. Tendrían que denunciar al seremi y a la directora de Obras por desacato, al volver a negarles los permisos. El fundador de Jumbo les dijo que procedieran.

Así, en febrero, los abogados Arturo Fermandois y Domingo Poblete lograron que la Corte Suprema les diera la razón. Vitacura apeló y se involucró en los alegatos el propio alcalde Torrealba. Pero nuevamente, en marzo, el retailer ganó, esta vez con réditos inesperados: la Corte no sólo validó el primer fallo, sino que amonestó a los funcionarios y los antecedentes del caso se enviaron al Ministerio Público, para investigar eventuales irregularidades.

Una vez informado del fallo, y acorde a su estilo centrado en los negocios y ajeno a los conflictos de carácter político, el dueño de Paris y Jumbo tomó un rumbo diferente. “Con todos estos antecedentes, Cencosud pudo haber demandado daños civiles, pero don Horst no persigue responsabilidades políticas. Él quiere hacer su proyecto y nada más. Por eso prefirieron dar por cerrado el caso”, comenta un cercano al empresario. Había que dar vuelta la página.

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  • Paola

    No tendremos sufiencientes mall en la ciudad ya!!… talvez podría replicar lo que hace la fundación Belén Educa y así traspasar sus ganancias en un bien maravilloso para la sociedad.. Seguiría dando empleo a tantas personas y construyendo sueños para niños de escasos recursos. No todo en esta vida es consumismo…

  • Marisol

    a la edad de este señor cuando va a disfrutar de sus riquezas? y dejar de invadir la ciudad con sus centros de consumismo. Hay otras maneras de crear empleo sin esas moles horrorosas llenas de sobervia.

  • Patricio Herman

    Natalia,
    las cosas no son como se relatan en esta nota.
    Si quiere me llama y le doy la información fidedigna