Negocios

Obra en trámite

Un gran proyecto de innovación, donde antes estaba el Teatro Alcalá en Bellavista, está paralizado por la Municipalidad de Recoleta. Además de diferencias en torno a la altura y otras normas, los fantasmas de una anterior controversia rondan en la comuna.

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Por: Natalia Saavedra

Varios murallones tapan la esquina del terreno que ocupó por casi 15 años el Teatro Alcalá. El lugar cerró sus puertas en diciembre de 2014, luego de ser vendido a un grupo de privados para levantar allí un ambicioso proyecto, que hoy espera luz verde para comenzar su construcción. Una serie de discrepancias en torno a la altura del proyecto y las normas que lo rigen lo tienen hoy paralizado.

Todo partió hace seis años, mucho antes de que se cerrara el teatro. Lo recuerda bien Víctor Cabrera, ex presidente de Chiletec y ligado a la actividad gremial de la Asociación de Empresas de Tecnologías de la Información, Acti. En ese grupo de empresarios siempre habían conversado la opción de juntarse físicamente en un lugar donde operaran en conjunto. Algo así como un gran techo donde intercambiaran ideas las compañías tecnológicas del país, que suman más de 200 firmas agrupadas en estos dos gremios.

“La idea era hacer un gran edificio tecnológico, un mini clúster de tecnología para reunirnos más seguido, pensando en todas las externalidades positivas que les genera a las empresas estar juntas. Han existido algunos intentos –incluso estatales– por hacer proyectos de este tipo, como el edificio de Corfo en Curauma, pero no se han masificado”, detalla Cabrera.

Al pasar los meses decidieron armar una sociedad anónima que organizara a los socios de la iniciativa que bautizaron como Polo de Innovación Tecnológica de Santiago (PITS). En ella se agruparon las compañías que podrían comprometerse con capital y que en el futuro operarán en el nuevo recinto. Fue un primer filtro, recuerda Cabrera, quien preside la S.A. Finalmente, seis empresas se hicieron parte: DBNet, ISC, Browse, KiTecnology, ReddSystem (antes Tastets), Machi y Chiletec, como socio estratégico.

Por contactos en común se acercaron a la gente de la inmobiliaria Stikichin, que comenzó a asesorarlos en la elección del paño. Ciudad Empresarial y Providencia fueron lugares donde visitaron terrenos, pero nada los convencía.

Junto con Stikichin se sumó la oficina del arquitecto Juan Sabbagh. “El punto de partida era generar un ecosistema de emprendimiento chileno. Así que por el carácter de la actividad y el polo de desarrollo que conlleva, planteamos que se convirtiera en un proyecto de equipamiento urbano, en un hito de la ciudad”, explica el arquitecto.

Así, el barrio de Ballavista surgió como un sector que tenía el perfil requerido. La meta era emplazar el edificio en una zona que generara una conectividad con la ciudad y que se convirtiera en un atractivo para emprendedores, estudiantes y empresarios. Pusieron sus ojos en la esquina de Purísima con Bellavista, en ese entonces ocupada por el Teatro Alcalá.

Después de varios meses de negociación, lograron un acuerdo con los dueños del terreno para comprarlo y unificaron varias propiedades aledañas, sumando cerca de tres mil metros cuadrados. “El edificio se ubicará a pocas cuadras de los metros de Bellas Artes y Baquedano, cuenta con accesos privilegiados y una excelente conectividad con Costanera Norte. La idea central es agruparse para lograr un desempeño sobresaliente con un aporte a nivel país, producto de diversas sinergias, imagen y forma de organizarse”, señala la presentación formal del proyecto, en la página web pits.cl...

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