Revista Capital

Josefina Montenegro: “No tengo un problema ético con el cigarrillo”

Por: Antonieta de la Fuente
Fotos: Alejandro Barruel

Para muchos fue una sorpresa. Josefina Montenegro fue de las pocas funcionarias nombradas en el gobierno de Sebastián Piñera que sobrevivieron al cambio de mando y la llegada de la Nueva Mayoría a La Moneda. La abogada logró así el objetivo que se propuso cuando decidió salir de Claro y Cía. en 2010 para partir al sector público: reformar la ley de quiebras y crear la nueva Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento. La ley entró en vigencia el 9 de octubre de 2014 y un año más tarde tuvo su primer balance, que demostró su efectividad.

Por eso, cuando el 22 de octubre pasado, Montenegro anunció que dejaba el sector público para volver al privado, muchos no lo vieron venir. Pero lo que llamó más la atención fue la opción que tomó: partir como gerente de asuntos legales y externos a British American Tobacco. En otras palabras, cambiar el servicio público por la defensa del cigarrillo.

-¿Por qué tomar la decisión de salir del sector público para partir a trabajar en una industria tan controvertida como el tabaco, que tiene un estigma?

-Lo que es consecuente para mí es el desafío. Sacar una ley que nadie creía que podía sacar en el tiempo que lo hicimos, bien hecha, que se avalara, era un tremendo desafío que muchos no creían posible. Bueno, esta industria es compleja y yo lo veo como un tremendo desafío, de verdad que creo que hay mucho por hacer, mucho que aportar. Además, me identifiqué con la tendencia de lo que hoy es BAT, que es lo que a mí me atrae: apoyar un consumo responsable, informado, legal, de una industria consciente, que promueve la innovación, la productividad, con productos de mejor calidad y menos riesgosos. Lo veo como un desafío. No como algo negativo.

-¿Aun corriendo el riesgo de quedar estigmatizada? Hay personas que por principios nunca trabajarían en la industria del tabaco. Hay una connotación y eso tiene un costo…

-A ver, yo no tengo un problema ético con el cigarrillo. No lo tengo. Además, es una realidad social. El tabaco, culturalmente, lo tenemos hace más de 2.000 años y se ha comercializado hace más de 500. Es una realidad social que ha existido, existe y va a existir. Ya la Organización Mundial de la Salud proyectó que al 2050 íbamos a tener 1.500 millones de fumadores.

“Nosotros nos hacemos cargo de los que hoy fuman. No estamos saliendo a buscar a aquéllos que no lo hacen. Al que hoy fuma queremos darle un producto de mejor calidad, menos riesgoso para la salud y también con innovación”.

-¿Cuántos hay ahora?

-Cerca de 1.500 millones.

-¿Entonces se va a mantener?

-Si las proyecciones fueran de aumento del consumo, llegaríamos a 2.200 millones. Pero si continúa la tendencia a que vaya disminuyendo, deberíamos tener en 2050, entre 1.600 y 1.400 millones. ¿Y qué hacemos con esas personas? Nos tenemos que hacer cargo. Y lo tenemos que hacer de una manera responsable, hay que entregar un producto de calidad, cada vez menos riesgoso. La empresa tiene que apuntar cada vez más a la innovación, productividad y calidad.

-¿Tú fumas?

-No.

-¿Nunca has fumado?

-Sí, he fumado. Lo he dejado y he vuelto a fumar. Después de la tramitación de la ley dejé de fumar. Me fumaba a veces un cigarrito en el Congreso, pero dejé de fumar. Pero la verdad es que hoy no tengo ganas y creo que igual uno necesita tiempo para fumar. Y requiere una conversación. No me veo fumando sola. No me han dado ganas y tampoco tengo el tiempo.

-¿Dan más o menos ganas trabajando en esta industria?

-Fíjate que creo que no incide, acá hay gente que fuma y otra que no.

 

Prohibiciones

-¿Qué te parece la ley impulsada hace algunas semanas por los diputados Gabriel Silber (DC) y Daniel Farcas (PPD) que pondría multas a quienes fumen en playas, piscinas y parques nacionales?

-El fumar en espacios públicos está ya regulado en la ley vigente de tabaco, la cual no prohíbe fumar en playas y piscinas. Y la ley vigente está acorde con el convenio marco de la OMS para el control de tabaco. Ahora, justamente éstos son los temas que, creo yo, debe resolver y consensuar la sociedad. Es ella la que debe decidir si permite fumar en playas y piscinas, y determinar al final a qué le quiere dar prioridad y en qué mundo quiere vivir.

-El año pasado fue difícil para BAT. En julio, producto de las modificaciones a la Ley Antitabaco, la compañía sacó una declaración pública bien dura. Dijeron que de aprobarse estos cambios evaluarían su permanencia en Chile y podrían cerrar algunas plantas. ¿Sientes que hay una ofensiva mayor de las autoridades y de la sociedad hacia la industria del tabaco?

-Hay algo que aclarar de esa comunicación que efectivamente fue así. Si efectivamente este proyecto que está en el Congreso se aprobara, se producirían estas consecuencias, pero principalmente se evaluaría el cierre de la planta en San Fernando y de la fábrica en Casablanca. Pero eso no significa que se cierre la operación en Chile, sino que lo más probable es que se comercializarían productos mayoritariamente importados. Sin perjuicio de eso, si se aprueba este proyecto de ley habría un tremendo perjuicio para los agricultores, para nuestros trabajadores y también para el fisco.

-En vista de la buena llegada que tuviste en el Congreso en la tramitación de la Ley de Insolvencia, ¿parte de tu labor aquí va a ser trabajar estos temas dentro del Parlamento?

-Sí, tenemos a la gerente de asuntos corporativos, al gerente de asuntos gubernamentales que ha hecho un trabajo admirable durante mucho tiempo. Yo me vengo a unir a ese equipo y a contribuir desde mi punto de vista y desde mi experiencia pública-privada, que es lo que me da un plus. Y feliz de hacerlo.

-¿Qué cosas que están hoy en el proyecto crees que deberían revisarse? La compañía planteó en su minuto su rechazo a la prohibición de sabores como vainilla y mentol o los avisos en las cajetillas…

-Dentro de estos cincuenta días, me he leído todo. Partí por el convenio de la OMS para el control del tabaco, todos sus protocolos, anexos, modificaciones. Luego, toda la historia regulatoria de Chile, las posiciones de la industria, los estudios y las experiencias internacionales. Pero todavía no me siento preparada para decirte o representar los planteamientos de la compañía. Me parece un poco prematuro e irresponsable. Pero sí, de todo lo que he leído tengo tres conclusiones que creo que hay que tener presente. Uno, que es importantísimo regular con una sólida base de experiencia científica, porque el riesgo de sobrerregular puede afectar las políticas públicas. Segundo, creo que deben evaluarse con rigor y con el tiempo necesario las regulaciones previas, porque este proyecto se presentó al Congreso un mes después de la entrada en vigor de la última modificación a la ley del tabaco. Entonces no hubo tiempo realmente para evaluar con evidencia cómo estaba funcionando y cómo era percibida por los consumidores. Y lo tercero, creo que esta compañía y la industria en general tenemos mucho que trabajar y aportar en esta tendencia de ser una empresa responsable, con productos de calidad y menor riesgo.

“El tabaco, culturalmente, lo tenemos hace más de 2.000 años y se ha comercializado hace más de 500. Es una realidad social que ha existido, existe y va a existir”.

-Todas estas prohibiciones apuntan a que cada vez haya menos fumadores y eso claramente va a mermar los ingresos de la compañía. ¿Cómo se enfrenta esa contradicción? Ustedes quieren ser responsables, pero no quieren que la gente deje de fumar.

-Claro, efectivamente. Pero siempre va a haber un porcentaje de personas que fumen.

-Pero ese porcentaje va a ir disminuyendo.

-La OMS dice que van a ser 1.500 millones. Nosotros nos hacemos cargo de los que hoy fuman. No estamos saliendo a buscar a aquéllos que no lo hacen. Al que hoy fuma queremos darle un producto de mejor calidad, menos riesgoso para la salud y también con innovación, porque vienen nuevos productos que tienen menos riesgos para salud.

-¿Cuál es la incidencia que han tenido las prohibiciones en el consumo de cigarros? ¿Ha disminuido producto de estas políticas?

-Sí, ha ido disminuyendo la incidencia en el consumo. Hay estudios mundiales que lo demuestran.

-¿Y eso no preocupa a la compañía? Independiente de que sigan siendo 1.500 millones los consumidores al 2050, ¿tienen un techo de crecimiento?

-Por eso yo creo que el modelo de negocio hoy apunta a una mayor calidad y no a un mayor volumen. Lo anterior está en línea con la OMS y con la legislación vigente, y debería estar en línea con el proyecto que está hoy en el Congreso.

-El abogado y ex canciller Hernán Felipe Errázuriz, un conocido fumador, planteó hace algunos años que le parecía que las autoridades tenían un vértigo por prohibir y que con estas regulaciones, el Gobierno se está metiendo más de la cuenta en la libertad de las personas. ¿Comparte esa apreciación?

-Hoy hay un consenso de que el cigarro produce riesgos para la salud. Y respecto a las libertades creo que sin duda las libertades individuales hay que respetarlas, pero también las libertades tienen sus límites, que desde mi punto de vista es no perjudicar al otro. En el caso del cigarrillo es respetar al que no fuma, respetar el bien de salud pública, que tiende a ser prioritario. Por lo tanto, desde mi punto de vista, efectivamente hay que reconocer las libertades individuales con sus límites y hay que compatibilizarlas con otros bienes jurídicos protegidos como la salud.

 

La veta política

-¿Ya te ha tocado ir al Congreso?

-No. Los tiempos parlamentarios no los manejamos, pero no me ha tocado todavía.

-¿Te consideras una persona política?

-Me considero una persona informada políticamente, me gusta la política, me gusta informarme acerca de ella. Pero para mí la política, desde mi experiencia es aunar y generar consensos. No tengo una elaboración más profunda del concepto y si eso es, me parece muy interesante.

“Si efectivamente este proyecto que está en el Congreso se aprobara (…), se evaluaría el cierre de la planta en San Fernando y de la fábrica en Casablanca. Pero eso no significa que se cierre la operación en Chile”.

-Pero también en la política se encuentran diferentes ideas de país, de sociedad, además de las cosas más técnicas. ¿Te sientes más cercana a algún sector en particular?

-Yo soy eminentemente técnica y me siento cómoda con todos los sectores. Creo que ésa es una de mis virtudes también, que nunca me identifiqué con ninguno de los sectores en particular, sino que compartí con todos y eso me ayudó mucho, el hecho de ser transversal y técnica. Aquello se vio en que cuando hubo cambio de gobierno me ratificaron en el cargo.

-¿Por quién votaste en las elecciones de presidente?

-No digo por quién voté. Es secreto.

-¿Pero votas?

-Sí, voto.

-Se dice que tu nombre sonó para subsecretaria de Economía. ¿Te interesa volver al sector público?

-Yo hoy estoy aprendiendo, motivada y súper comprometida con BAT.

-¿Te llamaron para el cargo?

-(Silencio) Te repito, estoy súper motivada y comprometida con BAT.

-¿No está entonces dentro de tus posibilidades volver al sector público en el corto plazo?

-En el corto plazo, no.

-¿Y a mediano o el largo plazo?

-Yo siempre me proyecto a largo plazo, por lo menos cinco años e incluso más, porque veo que en esta compañía hay mucho por hacer y mucho por donde proyectarse, no sólo a nivel nacional, sino a nivel global. Eso me atrajo mucho de esta compañía, que es una multinacional, con muchas posibilidades de que uno se pueda proyectar hacia afuera y trabajar en otro país donde está la empresa. Eso a mí me gusta y es una de las cosas que me hizo decidirme por este trabajo.

-Si en algún minuto volvieras al sector público, ¿hay algún sector en particular que te interese más, hacer carrera parlamentaria, por ejemplo?

-El sector público desde mi punto de vista es un muy buen lugar para poder aportar y contribuir. Es muy tangible el aporte que uno hace en la ciudadanía y desde ese punto de vista es muy gratificante. Se lo recomiendo a cualquiera. Por lo menos mi experiencia fue buenísima. La función pública me parece muy interesante. •••