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“El Gobierno está en guerra con el sector privado”

¿Quién es Gerardo Varela? Este abogado, con redes transversales en el mundo empresarial, se ha convertido en la voz más punzante entre los columnistas de derecha. Ésta es su historia. Y sus ideas.

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Por: Marcelo Soto
Fotos: Verónica Ortíz

varela

Dice, con orgullo, que su abuelo le ganó a Salvador Allende en la presidencial de 1952. En efecto, Pedro Enrique Alfonso, por el Partido Radical, obtuvo un 20% de los votos, mientras el socialista apenas alcanzó el 5%. “Yo soy hijo de mis tiempos”, explica Gerardo Varela, en un amplio recibo, en el último piso de una torre en la Costanera, del bufete Cariola, Diez, Pérez-Cotapos, del que es socio. Hay un enorme televisor en el que ven los partidos de la Copa América. “Siempre pensé en estudiar Derecho, pero mi papá, que era ingeniero, me decía: ‘Si hay que irse de Chile, el título de abogado no vale nada. Estudia ingeniería’. Eran tiempos duros y dejar el país era una posibilidad. Entré el 80 a estudiar Derecho en la U. de Chile”.

-En esa época, ¿eras opositor o te mantenías al margen?

-No me gustaba la idea de una dictadura. Pero habíamos sufrido bastante en la UP. A mi abuelo lo expropiaron… estaba quebrado, entonces al quitarnos el campo nos salvaron un poquito. No le pagaron nada, pero le sacaron parte de las deudas. Mi abuela materna tenía tierras en Parral y las puso a nombre de un socialista de la época, para que no las expropiaran. Y el muy bandido nunca se las devolvió.

“La reforma tributaria es complicada y genera distorsiones. Por ejemplo, la gente rica debiera irse de Chile, porque le cuesta un 9% mas vivir acá”.

Desde la derecha

Varela en el último año se ha convertido en una de las voces más polémicas entre los columnistas de oposición. Es liberal y políticamente incorrecto. Sus textos en El Mercurio no pasan inadvertidos. Y en un escenario dominado por la gravedad y la escritura gris, este abogado destaca por el humor y el sarcasmo. Si bien se mantuvo al margen de la política durante el régimen militar y votó Sí en el plebiscito del 88, hoy se define como un demócrata a ultranza, que cree en el mercado y sospecha del Estado como administrador. Por eso está preocupado: “Yo creo que la buena política hace poco en nuestras vidas, pero la mala política la puede arruinar muy rápido”.

Director de varias empresas –entre ellas Soprole, Iansa y Cerámica Santiago– Varela tiene muchas redes en el mundo privado. Conoce de cerca la incertidumbre empresarial que generan las reformas y tiene una pobre impresión del ex ministro Arenas. En política, ha sido redactor de discursos de Piñera y Golborne. Antes de empezar a escribir columnas tuvo una fuerte polémica con Carlos Peña, quien escribió contra el lucro en las universidades. Envió una carta contradiciendo las tesis del rector de la UDP. “Peña es un liberal a medias. Se estaba comportando como el típico capitalista que quiere construir una muralla regulatoria en torno a las universidades, para que no entren nuevos desafiantes”.

En uno de sus textos más controvertidos, propuso un pacto nacional para salir de la crisis derivada del financiamiento irregular de la política, basado en 3 conceptos: verdad, perdón y transparencia. “Lo primero es que la presidenta cuente la verdad, que desde al menos el año 1994 la política empezó a financiarse con boletas. Enseguida, que le pida perdón al país en nombre de la clase política y junto con ello otorgue un perdón legal, reconociendo que nadie creía estar cometiendo delitos cuando pagaba gastos electorales o pedía contribuciones, máxime cuando el artículo 9 de la Ley de Financiamiento Electoral los reconoce. “Error communis facit ius”, decían los romanos (error común hace derecho). Con ello se descriminaliza un tema que jamás debió ser criminal y simplemente se abre un camino expedito para que los contribuyentes paguen el impuesto de castigo de 35%, que es lo que corresponde. Finalmente, viene la transparencia. Los involucrados deben declarar a quién contribuyeron y de quiénes recibieron”.

-Hablemos del momento político que vive el país. ¿Cómo lo ves?

-Yo, por definición, soy bastante optimista. Creo que hay una crisis, que es innegable, pero es de esas crisis que son de fácil solución. Se sale rápido, dejando de lado las malas ideas. Ahora, yendo a un plano más profundo, si ves la historia de Chile, el fracaso de la democracia se produce cuando fallan tres pilares: crecimiento económico, libertad personal y seguridad. La democracia no existe sin esas bases. Y hoy día pasa que esos tres pilares están en duda. Esto puede terminar como un problema democrático. Entonces, lo primero es tener orden y seguridad en la casa, que la gente pueda salir a trabajar tranquila, que no te asalten. Segundo, prosperidad económica. Si Chile no es capaz de retomar niveles de crecimiento importantes se produce el juego “suma cero”: yo no gano si no te quito algo. Y ahí empiezan los grupos de poder a capturar el Estado. Y lo tercero, es la libertad privada. Hoy día, deliberadamente hay un Estado que está siendo agresivo en exceso con el sector privado. Es una guerra contra los empresarios. Y eso es un problema porque no le declaras la guerra a quien después le pides una alianza público-privada.

-El ministro Burgos ha dicho que la propiedad no está en discusión.

-Eso es raro. En un país civilizado, la propiedad privada no es cuestionada. En ningún país moderno tiene que salir el ministro a defender ese derecho.

-¿Cómo evalúas el liderazgo de Bachelet?

-Su liderazgo estuvo perfecto en el mandato anterior: un gobierno de continuidad, de orden. Pero cuando quieres hacer muchas reformas, debes tener un liderazgo activo, que ella no ha tenido. Lo que me hace pensar que estaba dudosa de cuán exitosas iban a ser esas políticas. Y han demostrado que son un fracaso. O sea sumar 2+2 no iba a dar 5.

“Arenas (…) no es un genio, para nada, y tampoco estudió el tema como correspondía. Entonces, lo que hizo fue un muy mal proyecto (de reforma tributaria)”.

Malas soluciones

-La reforma tributaria la has criticado bastante. ¿Te parece que el anterior sistema era perfectible de otra manera?

-Nosotros teníamos un sistema tributario muy bueno e inteligente. Y no costaba nada subir impuestos, porque tocabas las tasas, no tenías para qué cambiar el sistema. La demolición del FUT fue una tontera, porque era un instrumento fantástico para impulsar la inversión y el ahorro. Si alguien cree que el problema tributario chileno era la factura en el Jumbo, quiere decir que nunca ha visto las cifras de verdad. Dicho eso, si se decidió subir los impuestos y mejorar el financiamiento del Estado, es legítimo aquello en una democracia. Donde ya entra la discusión técnica es en cómo tener un sistema tributario que funcione, que significa que una persona normal lo pueda entender, aplicar y pagar con facilidad. Esta reforma es complicada y genera confusiones y distorsiones. Por ejemplo, la gente rica debiera irse de Chile, porque le cuesta un 9% más vivir acá.

-¿Cuál ha sido la sensación ambiente que has visto entre los empresarios, que son tus clientes?

-Mucha molestia, porque es una reforma muy compleja. A la gente le gusta entender los impuestos, y ésta no se entiende bien. Hay cosas que habría que repensar. La política fiscal no es neutra. Puedes fomentar el ahorro o el gasto, y ésta es una política que fomenta el gasto. Una oficina como ésta, por ejemplo, debiera irse a Renta Atribuida. De manera que los socios ya deberían pagar todos los impuestos y se van a dedicar a gastar plata. Un dueño de una pyme necesita ahorrar. Ese incentivo se va a acabar si te vas a Renta Atribuida. En otro plano, deberíamos avanzar hacia un impuesto familiar, dependiendo de la cantidad de gente que vive bajo un mismo techo. En EE.UU. funciona así. Cuando yo gasto en un colegio privado, le ahorré al Estado educar a mi hijo. Luego, yo lo descuento de impuestos. Las contribuciones de bienes raíces van a pagar el impuesto local. Por eso, comparar el impuesto entre países es muy difícil. Aquí, políticamente, te tratan de engañar con que pagamos poco…

-¿Y no es así?

-Lo importante es medir cuál es la carga impositiva, como porcentaje del PIB. En Chile es alta, debe estar como en un 23. Y hay que tomar en cuenta que aquí la salud y la atención son privadas. Siempre ponen como ejemplo a Brasil que es un 36%… bueno, pero ahí está Brasil con el sector privado ahogado por el sector público.

-¿Crees que Arenas es el peor ministro de Hacienda de la democracia, como han dicho?

-El sistema tributario chileno se demoró 30 años, si no 35, en irse perfeccionando sobre la base de prueba y error. Y de pronto, que un señor en 90 días, que es lo que se demoraron, decida tirarlo por la borda y cambiarlo… tiene que ser un genio o un tipo que venía meditando el tema durante décadas. Creo que Arenas no es ninguna de las dos cosas. No es un genio, para nada, y tampoco estudió el tema como correspondía. Entonces, lo que hizo fue un muy mal proyecto.

-La reforma educacional, ¿también ha sido desprolija?

-Yo soy director de un par de colegios, de EducaUC. Es una reforma muy ambiciosa, y debió haber partido donde estaba el problema: en la educación pública. Y si ese problema se podía solucionar con parte de los recursos de la reforma tributaria, había que dedicarse a eso. A mí me encantaría que hubiese una educación pública gratuita y de calidad. Pero el foco se ha puesto en una cosa ideológica, de estatizar colegios, de desincentivar el ahorro privado. Mucha gente estaba aportando en educación y quería seguir invirtiendo. Hay algunos que ganan plata, y fantástico que lo hagan, si son capaces de dar buena educación. Generar más poder centralizado va a ser muy malo para la calidad, que es lo primero que nos interesa.

-El proyecto de carrera docente, ¿te parece que va en la dirección correcta?

-Lo que va a ocurrir con un gremio poderoso, y con el Estado a cargo de la instrucción educacional, es una lucha de poder permanente, en la que el último individuo que nos preocupa es el alumno. Ésta es una pelea de plata, y de que no me exijan, porque el jefe de los profesores va a ser el Estado. Se acaba la lógica de si estás prestando o no un buen servicio. Los intereses del Colegio de Profesores no están alineados con los de los alumnos. Juegan para ellos mismos.

-Como director de empresas, ¿piensas que la reforma laboral será negativa?

-Yo no soy catastrófico. Pero es una mala política, porque fomenta la conflictividad. Lo único que realmente genera remuneraciones buenas y sostenibles en el tiempo, es la productividad. La idea de que con medidas de fuerza se logran mejoras permanentes en el sistema de remuneraciones de los trabajadores, es falsa.

“Los presidentes tienen que partir y terminar como corresponde. Por eso hay que ayudar a Bachelet”.

Las boletas y la crisis

-En una columna defendiste a Délano y Lavín. ¿No te parecen al menos reprobables las prácticas que se están investigando?

-Yo creo que las boletas no son delito. Una boleta ideológicamente falsa, puede ser un agravante de otro delito.

-¿Aunque tú la hagas sabiendo que es falsa?

-Sí. Es una falta tributaria, es gasto rechazado para la empresa, y tienes que pagar impuestos. Sería mejor que no se hiciera, pero se hace y sólo son faltas. Por ejemplo, en esta empresa cuando nace la guagua de un abogado, le mandamos un ramo de flores. Pago una boleta del ramo de flores, se lo mando a la oficina y es un gasto rechazado. Pero yo no estaba cometiendo delitos. Todas las compañías hacen muchas cosas, que no necesariamente son del giro. Y que no son delitos, simplemente no tiras eso a gastos, pagas el gasto rechazado. Entonces, en todas partes hay gastos rechazados. Por lo demás, el objetivo de impuestos internos no es andar persiguiendo la gente, es recaudar. Yo tengo experiencia en contribuciones a la política y la política se financiaba así, y desde hace muchos años. Era un buen sistema, porque de lo contrario se financia en negro, que es peor.

-¿En qué términos trabajaste en ese tipo de aportes?

-Yo trabajé con Délano en Escuelas para Chile. Cuando se hizo la Teletón para el terremoto, era X plata para Techo para Chile, pero se recaudó más, y entonces hubo que hacer algo con esas platas. Se armó un grupo de gente, donde había abogados, contadores, arquitectos, y armamos una organización de facto para administrar esta plata e hicimos muchos colegios.

-¿Pero has tenido clientes que hacen contribuciones políticas?

-He tenido mucha consulta de clientes, que me preguntan qué hacen, qué no. “Pague y rectifique su gasto rechazado”, les digo yo.

-¿Cómo aprecias la actuación de los fiscales?

-Yo soy un republicano a la antigua. El ejercicio del poder se debe hacer siempre con sobriedad. Así que a mí no me gusta ese estilo. Además confunde a la opinión pública, porque le asigna una imparcialidad que no tiene. La función es buscar condenar, no ser un juez. Entonces es parcial, y está bien que lo sea, por definición legal tiene que ser así. Pero la opinión pública cree que por ser funcionario del Estado tiene un rol de imparcialidad. Es delicado que alguien que tiene un rol comunicacional lo use de esa forma. Yo creo que algunos fiscales como Gajardo están más cerca de Himmler o de Beria que de Robin Hood. •••

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Bachelet y Piñera

-¿Le tienes cariño a la presidenta Bachelet?

-Humanamente sí. Es muy gentil, inteligente, carismática. Nos representa fantásticamente fuera de Chile. Le tengo respeto como presidente y como persona.

-Recién decías que ella intuye que el signo de la reforma está equivocado.

-Cualquier persona que tenga experiencia de vida, sabrá que ésas son malas ideas. La idea de que sea justo que una persona trabaje de enero a julio para el Estado y que va a estar contento y que va a seguir invirtiendo, es contraintuitivo, y ella es una persona que ha demostrado tener intuiciones bastante asertivas.

-¿Consideras que esta señal del nuevo gabinete se ha desinflado? ¿O todavía le tienes fe a Burgos y Valdés?

-La gente no respeta los tiempos políticos, que yo creo que son más bien largos. Es un giro potente, y la clave es si Burgos y Valdés van a tener el respaldo para poner orden y sensatez. La verdad es que Chile no necesita tanto cambio, necesita mejorar las políticas públicas. Tengo mucho respeto personal por Burgos. A Valdés no lo conozco, pero he escuchado cosas buenas de él. De Arenas nunca he escuchado cosas muy buenas.

-¿Y de Nicolás Eyzaguirre? ¿Cuál es tu opinión?

-Fue un buen ministro de Hacienda, pero está siendo un mediocre en Educación.

-Se ha dicho que Piñera fue un retroceso para la derecha porque gobernó con otras ideas. ¿Estás de acuerdo?

-Yo tengo diferencias con Piñera; haber subido impuestos fue un error.

-Pero se necesitaba en ese momento, por el terremoto.

-No, porque Chile tenía capacidad de endeudarse. Yo nunca pido plata a los accionistas cuando tengo bancos que me dan crédito. Cuando el banco no te financia, es una señal de que no estás haciendo las cosas bien. Lo que se necesitaba para reconstruir Chile era buscar cómo fomentar que el ahorro privado vaya directo a la solución de problemas sociales, sin pasar por el filtro del Estado que es un mal administrador.

-¿Quedaste decepcionado con su gobierno?

-Le faltó ser más temerario en la defensa de las ideas libertarias, fue un poquito conservador. Volvería a votar por él, dependiendo de las alternativas. Pero mi domicilio político está en la derecha.

-Y esta posibilidad que ha comentado gente como Brunner, de que la presidenta podría no terminar su mandato, ¿te parece descabellada?

-Absolutamente. Yo creo que los presidentes tienen que partir y terminar como corresponde. Por eso hay que ayudarla. •••

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  • Miguel Larrain

    Que lamentable que Gerardo Varela diga que volvería a votar por Sebastián Piñera, el gran enterrador de la derecha y del modelo de libre mercado.

    Que desilusión. Creí que Varela, a quien hasta ahora leía en El Mercurio, era un hombre de principios.

  • Hector Zuñiga

    Realismo, sensatez, vision y prudencia.Felicitaciones

  • Felipe

    Finalmente alguien que habla las cosas bien.

  • DIDEROT

    TU ERES UN PRIVILEGIADO.LOS PRIVIVILEGIOS SE PAGAN.LA REFORMA SE HARA RECIEN EL 2017.ES EVIDENTE QUE SOLO VES DESDE TU COMODIDAD.Y DICES LO QUE TE CONVIENE LOS QUE TE PAGAN EL SUELDO.LOS MAS RICOS TIENEN QUE PAGAR MAS IMPUESTOS .SON PRIVILEGIADOS.