Negocios

Lima-Santiago non stop

Perú se expande en silencio. En los últimos años, las compañías del país vecino realizaron inversiones en chile por más de 7 mil millones de dólares en diversos sectores, Mientras que las chilenas colocaron en Perú 11 mil millones de dólares. Con vía libre para desplegar sus tentáculos en ambos mercados, lo único que por ahora preocupa a los empresarios de los dos países es la reacción que genere el fallo de La Haya en diciembre. Por Fernando Vega; ilustración, ignacio schiefelbein.

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Lima se acerca a Santiago. En un interesante cambio de papeles, Perú se ha transformado en un importante inversionista en Chile. Silenciosamente, cada vez más empresas de ese país desembarcan de este lado de la frontera. Ya han traído recursos por más 7.000 millones de dólares y se espera que la cifra siga creciendo. Mientras, los chilenos han puesto en esa economía unos 11.000 millones de dólares.

La semejanza entre ambos países y las simetrías legales se han convertido en un comodín de lujo para que empresarios e inversionistas de ese país aterricen regularmente en Santiago con sus bolsillos repletos de liquidez.
El ascenso económico de Perú, que desde hace 13 años no para de crecer a un ritmo superior al 5% anual está llevando a las empresas peruanas a lanzarse en una estrategia de adquisición de activos en Chile, pero también en otros países de América Latina.

“El proceso de internacionalización de empresas peruanas -no sólo hacia Chile- es relativamente reciente, más notorio desde el 2008. Hasta entonces, nos referíamos a casos puntuales de grupos económicos que se atrevían a internacionalizarse, como los de las empresas de venta directa de cosméticos Belcorp y Unique-Yanbal o el caso de Ajegroup (soft drinks) que empezó en 1999 y que hoy incluso ya tiene plantas en Asia”, explica el economista Víctor Albuquerque de la consultora peruana Apoyo.
Tras hacerse fuertes en Perú, las firmas de ese país han comenzado a ensayar su expansión en el vecino y similar Chile. Ya han entrado en sectores como la alimentación, minería, industria y finanzas. Como símbolo creciente de su pujante economía, la nación vecina está levantando una plataforma industrial y necesita mercado.

Los verdaderos arietes de la salida peruana han sido los grupos Brescia –que ahora se llama Breca y controla cementos Melón–, y Romero, que maneja el Banco de Crédito del Perú, BCP.

Al igual como sucedió en Chile en los 90, dichas corporaciones empezaron a mirar hacia el sur cuando vieron que su propio mercado les estaba quedando chico. Los primeros pasos fueron compras en Bolivia y Ecuador. Posteriormente, se interesaron por Chile y Colombia.

Cada día llegan más

Según el embajador de Perú en Chile, Carlos Pareja, una de las principales características de la inversión peruana en Chile es que está constituida por un fuerte componente de pequeñas y medianas empresas.

No es casualidad que la primera gran oleada de inversiones de ese país estuviera centrada en la alimentación. Los casi 200 mil peruanos que se afincaron en Chile trajeron costumbres culinarias que rápidamente fueron aceptadas hasta el punto de pasar a formar parte ineludible del panorama gastronómico local. Esa buena recepción de su gastronomía también demostró que en Chile había un terreno de juego recíproco y equilibrado para las inversiones.

También ayudó la decisión de los gobiernos de avanzar en la complementariedad. A pesar de los frecuentes roces en la relación de ambos países, las cancillerías se han preocupado de llevar por carriles separados las discusiones políticas y económicas. Nadie desconoce que peruanos y chilenos tienen vía libre para desplegar sus redes en ambos mercados.

De hecho Pareja es considerado por los empresarios de uno y otro lado como uno de los artífices de la integración económica. “Cuando inauguramos la Clínica San Felipe, en Lima, el embajador fue el primero en participar, en preguntar qué insumos peruanos podríamos comprar, qué necesitábamos allá”, cuenta el gerente general de Empresas Banmédica, Carlos Kubick.

Nuevo poderío financiero

Este año, una de las operaciones peruanas más sonadas ha sido la entrada de BCP en IMTrust, una de las “joyas” del sector financiero chileno por su tamaño y presencia en el mercado. “Credicorp tiene una experiencia de varios años en Chile con la inversión que tenemos en el Banco Crédito e Inversiones (BCI). Ellos tienen también una inversión de tamaño similar en nuestra corporación. El proyecto de banca de inversión que involucra a IMTrust está en su fase inicial pues hace pocos días hemos logrado concretar la asociación con ellos que cierra el triángulo entre Correval, Credicorp e IMTrust. El proceso que hemos seguido ha sido excepcional en todos los sentidos, tanto por nuestros socios como por las autoridades y entes reguladores. Nos sentimos muy cómodos de llegar a Chile en este proyecto de la mano de IMTrust y estamos muy entusiasmados con los prospectos. Estamos seguros que el éxito va a depender de nosotros mismos y de saber estar a la altura de las expectativas y exigencias de nuestros clientes”, dice Christian Laub, gerente de la banca de inversión regional del BCP.

Los Romero fueron unos de los primeros grandes inversionistas peruanos en entrar a Chile. Lo hicieron a mediados de los 90 mediante la compra de un pequeño porcentaje del BCI y en 2004 se asociaron a los grupos navieros locales Claro, Von Appen y Urenda para competir por la privatización del puerto de Arica. Además, a inicios de este año adquirieron una participación minoritaria en la productora de alimentos para salmones The FoodLinks.

Todo esto no es más que la punta del iceberg de un proceso imparable que irá en aumento los próximos meses. En la banca de inversiones se comenta que ahora los peruanos andan viendo negocios en el sector energía y salmones.

A fines del año pasado, Perú dio muestras de su nuevo poderío financiero: los Brescia compraron pinturas Tricolor; la constructora Graña y Montero se hizo con la empresa de servicios eléctricos CAM y la minera Volcán ingresó a Polpaico. Hoy, los Benavides (Minera Buenaventura) están ad portas de cerrar la adquisición de algunas pertenencias de Barrick en Coquimbo y los Rodríguez-Pastor, que controlan el holding financiero Interbank, están redoblando su apuesta por la cadena de cines Cine Planet, que se quedó con el acuerdo para habilitar las salas del mall Costanera Center.

Pero no son las únicas. Entre otras, los peruanos están también detrás del fabricante de maquillajes Belcorp y del productor de insumos de limpieza Intradevco. “Nuestra experiencia ha sido gratificante y ha sobrepasado todos los cálculos que habíamos pronosticado. Hemos tenido desde 2009 en adelante un crecimiento de dos dígitos. Nuestros proyectos a corto plazo son consolidar la marca Sapolio en Chile, estamos evaluando traer una planta de detergentes y además empezar a producir algunos productos acuosos  para poder cubrir las necesidades locales en esta categoría y hacerla más rentable”, revela Nibaldo Gamboa, gerente general de Klenzo.

Pero según apuntan en el mercado todo esto no es más que la punta del iceberg de un proceso imparable que irá en aumento los próximos meses. En la banca de inversiones se comenta que ahora los peruanos andan viendo negocios en el sector energía y salmones.

Otros rubros donde los vecinos quieren aprovechar su creciente competitividad son los servicios relacionados a la ingeniería, minería y construcción, alimentos, bebidas, productos de cuidado personal y limpieza, logística y ocio.

Por ejemplo, Antonio Rodríguez, de la gerencia corporativa de inversiones de Graña y Montero, cuenta que tras completar el año pasado la adquisición de CAM, la firma está desarrollando en consorcio con Besalco una línea de transmisión en el norte de Chile y “paralelamente se vienen estudiando oportunidades en el sector minero”.

De acuerdo con las proyecciones del Consejo Empresarial de ambos países, que por el lado peruano preside Juan Francisco Raffo, las inversiones peruanas en Chile se seguirán acelerando en los próximos años a la par que continúe aumentando el comercio bilateral, que superó por lejos todas las previsiones. Hace sólo 10 años, los negocios entre ambos países sumaban apenas 400 millones de dólares. Hoy son más de 4 mil millones, según cifras de la Dirección de Relaciones Económicas.

Plataformas exportadoras comunes

El presidente del Consejo Empresarial Chile-Perú a este lado de la frontera, Juan Eduardo Errázuriz, sostiene que el próximo paso es atacar conjuntamente los mercados a través de plataformas exportadoras comunes. Es lo que ya está pasando con la palta para el mercado asiático, en que los traders globales ofrecen el fruto de ambos países bajo una sola marca para así conseguir presencia estable en las estanterías por casi todo el año.

El presidente de Sigdo Koppers está seguro de que las relaciones se irán profundizando cada vez más, debido a la tendencia por crear empresas binacionales. Cita el caso de Britanite, un emprendimiento conjunto entre SK y Breca para el negocio de los servicios mineros en Brasil. Con oficinas en Belo Horizonte, la firma tiene el 30% del mercado de tronadura de roca en ese país.

Además, el mismo consorcio construirá un complejo petroquímico al sur de Perú que demandará una inversión del orden de los 1.000 millones de dólares y se comenzará a levantar el próximo año. “Se ha generado una confianza que permite a los empresarios chilenos y peruanos salir juntos. Son países muy similares, de economías muy complementarias, con políticas de desarrollo muy similares”, sostiene Errázuriz.

Ofertas a Lima

Cristián Donoso, gerente general de CorpBanca Corredores de Bolsa destaca el rol del MILA en este proceso. Aunque el mercado accionario común de Perú, Colombia y Chile aún no cumple dos años y su nivel de transacción todavía es bajo, se está convirtiendo en una vía por la cual viajan los flujos de inversión Chile-Perú y viceversa.

“Iremos viendo oportunidades primero en sectores en los que ya hay flujos, como en retailers chilenos, donde además los inversionistas peruanos tienen algunas franquicias, como los fondos de pensión que pueden computar un porcentaje de la inversión en estas compañías como inversión local en la proporción del capital invertido por la empresa chilena en Perú”, apuesta el ejecutivo. La corredora de CorpBanca es una de las entidades locales que más se la ha jugado por este mercado.

Hace sólo 10 años, los negocios entre ambos países sumaban apenas 400 millones de dólares. Hoy son más de 4 mil millones, según cifras de la Dirección de Relaciones Económicas.

En el sistema financiero, diversos ejecutivos sostienen que el potencial de crecimiento de las inversiones peruanas es exponencial. La fuerte creación de riqueza en ese país está obligando a los bancos de inversión a ponerse a tono para ofrecer negocios en Chile a las familias peruanas acaudaladas y a los fondos de inversión privados que están emergiendo, más allá de los grupos pioneros. Los empresarios de ese país saben que tienen ante sí una ocasión de oro y que están adquiriendo una presencia cada vez más significativa.

De hecho, en algunas transacciones privadas de activos, los gestores chilenos han salido a la caza de esos recursos. Si antes la venta de alguna empresa mediana chilena sólo se manejaba dentro del país, ahora también el negocio se ofrece en Lima, donde las oportunidades más buscadas son agroindustria (especialmente azúcar y derivados), alimentos y materias primas. “La verdad es que para las empresas peruanas de alimentación, Chile es un mercado enorme”, aclaran en un fondo de inversión.

Cálculos privados sostienen que hay al menos unos 300 millones de dólares que los fondos de inversión limeños ya han inyectado a las empresas chilenas mediante la compra de bonos o acciones. Y en ese contexto, el MILA podría convertirse realmente en una fuente de diversificación para financiar proyectos. “Ya hemos visto algunas mineras peruanas levantando fondos en Chile y las aperturas y bloques en bolsa de empresas chilenas hoy tienen un paso casi obligado por Lima”, resalta Donoso.

La ventaja de Chile

Economistas y empresarios coinciden en que la principal ventaja que genera Chile como destino de inversión, además de un mercado más rico que el peruano, es su estabilidad y seguridad jurídica. Con ello, Perú logra no sólo diversificar sus inversiones internacionales y despejar los obstáculos para su acceso a algunos mercados, sino que puede acceder incluso a financiamiento más barato.

Y hay otro punto. Según añade Víctor Albuquerque, al estar operando en Chile “se aprenden conceptos y modelos de negocio que ya fueron testeados para ver cómo se replican o adaptan a Perú u otro país”.

Mientras, Nibaldo Gamboa, de Klenzo, agrega que en el sector industrial, “la ventaja de Chile es que ofrece valor a los productos que se comercializan y un retail serio que cumple sus compromisos con los proveedores”.

A eso se suman los acuerdos de complementación. Hoy casi no existen aranceles entre los dos países por lo cual las empresas peruanas están utilizando todos los medios para instalarse aquí y así exportar desde Chile hacia el sur peruano u otros mercados. “Que sean empresarios peruanos los que estén invirtiendo en Chile contribuye seriamente a que nos veamos recíprocamente como socios. En el caso de Chile debilita esa falsa percepción de superioridad en algunos sectores de la sociedad basada en la idea de que Perú es un proveedor de mano de obra barata, y en el caso de Perú aminora la percepción de que los chilenos habrían realizado una nueva “invasión”, esta vez a través del dinero”, sostiene el doctor en derecho internacional José Miguel Olivares Tramón.

La Haya

Pero toda esta interrelación no surgió de un día para otro. La compleja naturaleza de los lazos entre ambos países aún está marcada por la guerra del Pacífico de 1879, que sigue generado recelos.

Por eso, Olivares, advierte que para una mayor integración económica entre ambos países, así como en otros ámbitos, la acción gubernamental no puede limitarse  sólo a eso. “En el presente implicará evitar, dentro de un contexto democrático, que una retórica nacionalista sea usada por los actores políticos y sociales cualquiera sea la sentencia de la Corte Internacional de Justicia en el litigio sobre el límite marítimo entre ambos países”, dice.

El mercado accionario mila es considerado clave para la integracion comercial de chile y perÚ. a ello se suman actores como el grupo Rodríguez-Pastor, que controla el holding financiero Interbank, que estÁn invirtiendo con fuerza en chile.

Algo que reafirman en la Cancillería, donde destacan el proceso de maduración de la relación. A Chile, el avance de Perú no le produce una preocupación estratégica y el único problema que podría incomodar la relación bilateral es el diferendo marítimo que se tramita en La Haya, cuyo resultado debiera conocerse en diciembre de este año.

“Es un tema que obviamente no se puede soslayar, pero nosotros estamos absolutamente comprometidos y estamos muy optimistas con el compromiso de los presidentes y autoridades de ambos países de respetar el fallo cualquiera éste sea”, puntualiza Errázuriz.

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  • Patricio

    Yo trabajo en Belcorp como consultor y sospechaba que era una empresa peruana. Con este artículo sé que es cierto.